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A las obras de Dante El Banquete (Il Convivio) y De la Lengua Vulgar (De Vulgari Eloquentia) las hemos catalogado como Obras Especulativas por ser las únicas en las que el Poeta expone, a la manera de las universidades de entonces, temas que, en cierta manera, como en el Banquete, son reflejo de las doctrinas en boga en esas mismas instituciones. Decimos en cierta manera porque Dante les agrega un contenido que es muy propio de su pensamiento. Ambas obras, El Banquete iniciado hacia 1304 y el De la Lengua Vulgar hacia el año siguiente, fueron escritas después de su exilio de Florencia (1302), tras la victoria de Carlos de Anjou, enviado del Papa, yla toma del poder por la facción de los Negros, y el juicio y expulsión de los Blancos, entre los que se encontraba Dante. Alejado de la vida política, inmerso en el desengaño que le producen no solo las nuevas autoridades que rigen Florencia, sino también y especialmente las disensiones y la conducta de los estúpidos y malvados exilados, puede decirse a sí mismo, por boca del tatarabuelo Cacciaguida Tú dejarás
todas las cosas que amas Quédase pues solo consigo mismo, pues el haber formado "partido de si mismo", significa que ya no pertenece a ningún partido, amparándose y viviendo en su apreciación personal de las personas y las situaciones, desengañado de lo que su activismo pudiera lograr. Bien que la cronología de las obras y aún de la vida de Dante no goce de gran precisión, entre su exilio y la redacción de estas obras, hay que intercalar los dos años y medio que dedicó a la lectura y al estudio, como se deduce de El Banquete, II, XII, cuando después de la Vida Nueva ... me puse a leer aquel libro no conocido de muchos de Boecio, en el cual, cautivo y exilado, consolado se había. Y habiendo oído que Tulio había escrito otro libro, en el que, tratando de la amistad, había citado palabras de consuelo de Lelio, hombre excelentísimo, en ocasión de la muerte de su amigo Escipión, me puse a leerlo. Y aunque me fue difícil al principio comprender su sentido, finalmente lo logré tanto cuanto me permitieron el arte de la gramática [es decir del latín] que poseía y un algo de ingenio propio; por el cual ingenio, muchas cosas, casi como soñando, ya había percibido, como en la Vita Nuova se puede ver. Y ya adentrado en la filosofía agregaba: comencé a frecuentar donde ella se dejaba ver en verdad, es decir, en las escuelas de los religiosos y en las disputas de los filosofantes; y tanto, que en poco tiempo, tal vez treinta meses, comencé a tanto sentir su dulzura, que su amor expulsaba y destruía todo otro pensamiento. Tal vez en esta época habría que situar un viaje a Paris, como muchos suponen, entre ellos Bocaccio, donde habría frecuentado las clases de Siger de Brabante, el gran teólogo averroísta, a quien admiraba, en especial por su teoría de la unidad del intelecto humano. No completó ambas obras: de El Banquete, escrita en italiano, tenemos la introducción y cuatro tratados de una obra que debía constar de catorce, precedidos cada uno de una canción que, en forma simbólica y oscura, resumía la doctrina para luego exponerla, literal y analógicamente, en el anexo comentario. De la Lengua Vulgar, escrita en latín, debía constar de cuatro Libros, pero la obra se interrumpe en el capítulo XXII del segundo libro. Son tratados muy elaborados en los que Dante ejercita su capacidad de análisis y de síntesis, su percepción de las necesidades de sus lectores, la razón de ser de estas obras, y su aguda percepción de las actitudes y costumbres humanas. Pero este intento racional y, más aún en el que aplica el riguroso método silogística de la schola, pensamos que no coincidía bien con su vocación poética y su amada filosofía práctica. Un gran abismo separa estos tratados ya de la Vida Nueva pero muchísimo más aún de la Comedia. Especialmente respecto de El Banquete que es como una distracción, un juguete diríamos de su alma inspiración, filosofía que está personificada por la Dama Gentil de la Vida Nueva, de lo cual se arrepiente inmediatamente (Ver Cap. XXXVIII), y que le merecerá los agrios reproches de Beatriz, Purg. XXXI. Queda por considerar la razón de que estas obras hayan quedado inconclusas. No hay ningún dato histórico que nos lo explique, pero, por las razones aludidas, y considerando que este intento racional, sólo se justifica por una necesidad de reflexión, debida tal vez a una etapa de indecisión, comprensible en su exilio, o a la necesidad de adquirir conocimientos que completaran su visión de la humanidad, creo que es lícito imaginar que una violenta luz, una incontenible inspiración lo llevara a abandonarlas y, sin posibilidad de resistencia, pasara a escribir la sobrehumana Comedia, la obra que sin pausa, con absoluta seguridad e íntegra capacidad, escribiera en el mejor momento de su vida, como él mismo dijera: Minerva inspira,
y condúceme Apolo
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