Notas y comentarios a la Divina Comedia. Infierno Infierno Cantos I y II
 

Canto I
Resumen: Dante, sin saber cómo, ha ingresado de noche en la selva oscura y llegado al pie de un monte feliz. Comienza la mañana: el Sol ilumina la ladera opuesta a la que está frente a Dante y por tanto, Dante camina de oeste hacia donde nace el Sol. Tres fieras le impiden el camino y lo devuelven atrás, hacia donde se pone el Sol. Aparece Virgilio que lo conforta y lo invita a avanzar, no directamente hacia el monte, sino por "otro camino". Luego le explica porqué vino a salvarlo, quienes se ocuparon de su salud, y le ofrece un resumen de lo que va a ver.

NOTANDA

I, 1-12 La noche oscura en mitad de la vida, es decir, 35-40 años. A pesar de los conocimientos y de lo vivido, el viajero entró en esta selva de confusión y muerte por abandono de la rectitud, en estado de somnolencia, es decir un poco sin culpa y como arrastrado por las circunstancias, lo que en cierta manera implica que todos hemos estado o estamos allí. Somnolencia y embriaguez, tópicos clásicos para definir el estado en que se encontraba el que ya ha salido de la confusión y de la ignorancia. Véase al respecto la arenga del tratado VII de Hermes Trismegisto que ilustra ampliamente la situación.

I, 13-27 Sin embargo, el viajero de alguna manera logra escapar de la muerte del alma, y espantado contempla lo que fue. El Sol, el monte feliz, la luz de la mañana después de las tinieblas de la noche le devuelven algo de paz. Creemos que es válido interpretar este monte como la montaña del Purgatorio en cuya cima está el Edén. Virgilio lo llama el "deleitoso monte".

I, 28-36 Fuera de la selva, comienza el difícil ascenso de la ladera del monte por la inclinada playa, hasta el encuentro con la pantera de abigarrada piel que le impide el paso. Se la interpreta generalmente como el multifacético mundo del deseo y del placer. Pero el viajero no le da demasiada importancia como se verá a continuación.

I, 38-43 La mañana de Primavera, le permite recordar la Creación ocurrida simbólicamente bajo este mismo signo de Aries. Es tópico común también, que el camino hacia la luz y la libertad interiores remeda las etapas de la Creación, es un proceso de re-creación individual porque implica una muerte - el Infierno - y un "segundo" nacimiento - el Purgatorio, y como la Creación bíblica comienza por una situación caótica. También la multicolor pantera, que parece no ser muy peligrosa, le augura un buen comienzo.

I, 45-48. Así como la pantera simboliza el deseo (el "concupiscible"), el león representa la fuerza agresiva de la ira (el "irascible"), ambas son pasiones interiores, que el individuo puede controlar.

I, 49-60. El enemigo definitivo, la Loba, el enemigo exterior. Está siempre hambrienta, ha entristecido a muchos, infunde terror, nunca tiene paz, y viene de frente. Atributos todos que implican poder y fiereza. Estamos ante el enemigo que se muestra sólo a los que han superado las primeras barreras de la vulgaridad, y de los que por amor de la belleza y de la sabiduría han salido de "la vulgar tropa", es decir de la "selva oscura", ver.II, 104/5.

I, 61-78 Aparición y presentación de Virgilio, que lo ha estado observando en silencio. Se describe a si mismo y a su obra, la "Eneida", epopeya de las peripecias de Eneas después de su fuga de Troya ("Ilión") hasta radicarse en Italia y echar los fundamentos del imperio romano.

I, 91-111 Virgilio describe el accionar de la Loba a la cual no se puede enfrentar, sino contornar por "otro camino". La Loba parece simbolizar la fuente de toda la maldad, el verdadero "adversario". Nótese también la "envidia" como raíz de todo su accionar. La envidia se la define como la "tristeza del bien ajeno" y por consiguiente implica la tendencia a destruir, de todas las formas posibles, ese bien que el envidioso no puede o no sabe alcanzar. Parece como si la mejor forma de vencerla es comprender todas sus tretas, para lo cual es imprescindible bajar al infierno, "necesidad lo lleva, y no placer" explicará Virgilio más adelante XII, 87.

I, 102-105 Todo este párrafo ha dado lugar muchas interpretaciones en procura de saber quien es el "Lebrel". Seguimos la opinión de los que asumen la expresa intención de Dante de no especificar a nadie en particular, sino de señalar que, dada la corrupción reinante, será necesaria una intervención superior que reordene la sociedad y la vuelva a la virtud. Este tema profético es lugar común de los textos sapienciales, implica la constante necesidad de la venida de alguien o algo, virtuoso y poderoso, que ponga las cosas en su lugar, como ha ocurrido y ocurre regularmente en la historia. El Lebrel no ambicionará tierras ni riquezas (El peltre era material de objetos de lujo). "Tra feltro e feltro" se interpreta que será de origen humilde, entre paños toscos. Otro dicen que será noble considerando el fieltro como paño fino. Finalmente hay quien dice que su patria estará entre Feltre Veneto y Montefeltro (Verona en Romaña).

I, 106-108 Dante recuerda aquí los humildes orígenes de Italia, cuando, llegado Eneas a sus campos hubo de establecer amistades y enemistades con los primeros habitantes, quienes juntamente con los troyanos, en el relato de Virgilio, concurren en la formación de la nación latina. Por ello aquí se nombran a Camila, joven guerrera, hija del rey de los Volscos, Euriole y Niso jóvenes troyanos muertos en combate, y Turno, rey de los Rútulos, que murió combatiendo a Eneas. El tono de estos párrafos es heroico, y añade al descenso al Infierno su característica de lucha por un objetivo loable, sí, pero también marcado por la necesidad, la providencia y el destino.

I, 112-126 Virgilio describe las tres etapas de Infierno, Purgatorio y Paraíso. De este último se excluye de acuerdo a la doctrina escolástica, y pasa la conducción a Beatriz, 122. A notar el condicional del 121 "si quisieras subir", como si el Paraíso fuera una etapa optativa. 134 Como el Paraíso de Dante no tiene puerta, y sí el Purgatorio, se interpreta la puerta de este, vigilada por san Pedro.

II, 4. Dante llama "guerra" al camino que inicia. Su aspecto es doble, exterior e interior. El exterior es el camino erizado de peligros que requiere todo el valor de Dante para atravezarlo. El interior es la guerra mayor, porque debe mirar de frente todas las miserias humanas sin apiadarse de los criminales que incurren en las necesarias y dolorosas consecuencias, y también porque se requiere un gran combate interior para percibir, bien abiertos los ojos, en sí mismo la gérmenes de todas esas miserias, y destruirlos para siempre.

II, 10-36, Dante manifiesta su temor y considera su propia indignidad para el empeño. A este fin recuerda las hazañas de Eneas y san Pablo y no se considera capacitado.

II, 13, 27 El padre de Silvio es Eneas, que fue preparado para la victoria en su descenso vivo ("aun corruptible") a los Infiernos ("al inmortal reino"), Releer Eneida, Libro VI.

II, 28-30 Se refiere al rapto de san Pablo, el "vaso de elección", al tercer Cielo en el camino de Damasco. Ver Hechos, IX y II Cor. XII.

II, 52 "En suspenso", con los que estaban en el limbo de los no cristianos.

II, 55. La estrella, es decir el Sol.

II, 76-78 Entiéndase: Virtud, única cualidad por la que la humana especie puede pasar allende el cielo de la Luna y ascender hasta el empíreo.

II, 87-90. Como veremos a lo largo del Infierno, Dante tiene siempre una actitud piadosa y lastimera para con los vicios individuales, pero nunca tolera los actos de maldad contra el prójimo.

II, 94-108. Hay en estas tres mujeres que socorren a Dante una graduación jerárquica. La mujer que está en el Cielo puede interpretarse como la Misericordia Divina que quebranta las leyes de la necesidad y la justicia: siempre está presente el misterio insoluble de porqué unos eligen el camino de la virtud y otros el del vicio, y en este caso hay como una elección providencial. Le sigue Lucía, mártir siracusana, santa protectora de la visión, muy venerada por Dante, y que en el mismo nombre parece aludir a la Luz, al aspecto intelectual de la ayuda divina. Vale notar que Dante es llamado fiel de Lucía, y fue en busca de la Luz que abandonó el camino profano. Finalmente la siempre enigmática Beatriz, tal vez la bella Sabiduría creada que inunda el universo, amiga de Raquel que es símbolo medieval de la via contemplativa por oposición a Lia, símbolo de la via activa.

II, 109. Sigue hablando Beatriz.