Notas y comentarios a la Divina Comedia. Infierno Canto VII
 

Resumen. Descenso al cuarto círculo y encuentro con el demonio Plutos. Descripción del castigo mutuo que se atizan avaros y pródigos. Virgilio le informa a Dante porqué no podrá reconocer a ninguno. Hermosa descripción de la Fortuna y sus vaivenes. Descienden al quinto círculo a lo largo de un ría, el Éstige, que forma un pantano, en el cual están sumergidos los iracundos y los acidiosos.

VII, 1, 18 El primer versículo da lugar a varias interpretaciones de los comentadores. Citamos las dos principales. Suponiendo un texto deformado del latín: ¡Oh Satanás, Oh Satanás, ay de mí! (Aleppe se interpreta como Alef, primera letra del alefato hebreo y que designa la primera lamentación de Jeremías); ídem del árabe: "Puerta de Satanás, Puerta de Satanás, ciérrate". Implica la sorpresa y el susto de Plutos con la llegada de los viajeros. Su lenguaje es deforme y confuso.

PLUTOS o PLUTO (PLOUTOS), la riqueza, hijo de Deméter figura en el cortejo de Deméter y Perséfone, como un joven poseedor del cuerno de la abundancia. Posteriormente pasó a personificar la riqueza en general. En la comedia, Aristófanes dice que Zeus lo cegó para forzarlo a recompensar tanto a buenos como malos. Por ello figura en el cuarto círculo de los avaros y pródigos.
11-12 Referencia al relato del Apocalipsis XII, 7-9 en la escena de la parturienta vestida de Sol y a sus pies la Luna, enfrentada por el gran Dragón rojo de siete cabezas:

Y hubo una guerra en el Cielo,
Miguel y sus ángeles guerreando contra el Dragón,
y el Dragón y sus ángeles guerrearon,
y no prevalecieron, ni hubo ya lugar para ellos en el Cielo.
Y arrojado fue aquel Dragón grande,
serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás,
el seductor del universo entero,
y arrojado fue a la Tierra, y sus ángeles con él cayeron.

13-15 El párrafo termina con una imagen que muestra el poder de las palabras de Virgilio.

17-18 Al descender, se van acercando hacia el círculo final, sede del mayor mal.

VII, 21. Advertencia a los vivos que se autodestruyen en su malicia.

VII, 22. CARIBDIS (CARUBDIS). Entre los extremos de Calabria y Sicilia, en el estrecho de Mesina, se alzan el escollo de Escila del lado calabrés y el de Caribdis del lado siciliano, donde al encontrarse las aguas del mar Tirreno y del Jonio se forma una peligrosa turbulencia conocida de los antiguos marinos. Ambos escollos los hizo famosos Homero figurándolos como opuestos monstruos: Escila, mujer cuyo cuerpo está rodeado de animales feroces que devoran lo que está a su alcance, y Caribdis, roca que absorbía agua , tres veces al día tragando todo inclusive barcos, y luego los regurgitaba.

VII, 22-35. El castigo que sufren avaros y pródigos es, como siempre en Dante, en la letra un castigo de condenados, pero en realidad un pintura del estado pasional a que están sometidos en vida. Se insultan unos a otros, los avaros a los que derrochan y los pródigos a los mezquinos. Esta forma de describir nos sobrecoge precisamente porque señala actitudes reales a que estamos sometidos.

VII, 36-48. Avaricia y derroche fueron, son?, las causas de guerras, sometimientos, injusticias en la pérfida Florencia y en todas partes, sobre todo en el corrupto mundo eclesiástico de entonces.

VII, 49-66. Tan perverso es esta pasión egoísta y destructiva que ya no son reconocibles los culpables, el vicio los ha hecho oscuros.

57. ... con el puño cerrado...la crin rapada.. Los avaros, en el día del juicio, aparecerán con la mano avarienta cerrada, y los pródigos se mostrarán calvos, como la privación de los bienes que conlleva su derroche.

63-66. El final del párrafo muestra la continua insatisfacción a que están sometidos, la avidez no tiene límites, y siempre que se avanza se desea más, porque es una sed, que combinada como está con la envidia y el deseo de ser más que los demás, no logra nunca un objetivo de felicidad, de paz o de simple alegría. No hay cosa más triste que un avariento o un petulante derrochador de útiles bienes.

VII, 67-96. Hermosa pintura de los cambios de la Fortuna, diosa establecida entre los dioses, los primeros seres. En realidad los bienes de fortuna van pasando de mano en mano, de padres a hijos y nietos, de extraños a extraños, de país a país, de tal manera que en realidad nadie es verdadero propietario, sino administrador temporal de un bien útil a todos, pero que el avaro esconde y el pródigo destruye.

VII, 106. ÉSTIGE (STUX) río del infierno, es el más anciano de los hijos de Océano y Tetis. En la mitología pasaba por tener propiedades mágicas. En este río, Tetis habría sumergido a Aquiles para hacerlo invulnerable, y era un río tan temible que servia a los dioses para jurar solemnemente por él. Cuando un Dios juraba, Zeus mandaba traer un cubo de agua del Éstige como testigo. Los perjuros tenían terribles castigos que duraban más de diez años. El Éstige es un brazo del ría Océano, y en Virgilio, tiene nueve espiras que rodean con sus meandros el reino del Infierno.

VII, 109-114 En Dante el río rodea la ciudad de Dite, y sus aguas forman un fétido pantano donde los iracundos, continúan airándose violentamente unos contra otros, como lo hacen en vida.

VII, 117-126. Se interpreta que, como en el círculo anterior se trataba de avaros y pródigos, aquí se castigan los iracundos y los del vicio opuesto, los acidiosos, los que por vileza y miedo omitieron airarse cuando había que hacerlo en razón de justicia. Estos serían, según algunos intérpretes, los que están sumergidos en el pantano. Ambos fueron tristes lamentables, y tenían el alma llena de un negro humo, como el agua del pantano. Y como no actuaron cuando debían, son semejantes a su situación, que no les permite hablar con palabra entera y engullen barro.

VII, 130. Llegan al pie de una torre, que son los muros de la ciudad de Dite. Debe recordarse que en Florencia, toda casa de valor tenía una torre de varios pisos, tanto que Florencia se veía erizada de torres. Las torres servían para otear el peligro, y varias estaban conectadas entre sí de manera de poder pasar de una casa a otra, evitando así los peligros de la calle.