Notas y comentarios a la Divina Comedia. Infierno Canto XII
 

Resumen Virgilio y Dante descienden por una derrumbada pendiente al primer recinto del séptimo círculo custodiado por el Minotauro. Allí, sumergidos en el Flegetonte, río de sangre hirviente, los violentos son custodiados por los Centauros. El centauro Neso los acompaña hacia el segundo recinto.

XII, 1-15 El lugar está obstruido de escombros. Dante lo ejemplifica con un derrumbe ocurrido en tiempos antiguos en la orilla izquierda del río Adige, viajando de Verona a Trento, del cual Dante ignora la causa precisa. Lo cierto es que el desmoronamiento dejó el campo sólo practicable para quien se arriesgara a cruzar por entre las ruinas. Así Dante nos lleva a imaginar el estado calamitoso del sitio. Hacia arriba, en un promontorio, yace tendido el Minotauro.

El Minotauro, MINWTAUROS, era un monstruo de cabeza de hombre y cuerpo de toro. Su verdadero nombre era Asterio o Asterión, y era hijo de la esposa del rey Minos ( que ya conocemos del canto V ), Pasifae, y fruto de la unión contra natura de ésta con un toro. Horrorizado Minos del engendro mandó construir a un artista ateniense, Dédalo, un inmenso palacio, el Laberinto, formado por inextricables salas de cuyo centro, donde fue encerrado el Minotauro, nadie podía salir, pues sólo Dédalo conocía el camino. Cada cierto número de años, Atenas pagaba en tributo siete mancebos y siete doncellas que entraban al Laberinto y eran comida del Minotauro. Hasta que el héroe Teseo, se integró en la comitiva, y gracias a la ayuda de Ariadna, hermana del Minotauro, consiguió matarlo y salir indemne gracias a un ovillo que fue deshaciendo mientras entraba al Laberinto.

XII, 16-30 Virgilio grita al Minotauro el recuerdo de su muerte por Teseo, al que llama "el duque de Atenas", y le hace ver que no viene a atacarlo, sino a visitar los sitios infernales. Y aprovechando la furia de la bestia, logran franquear el paso al séptimo círculo. El Minotauro es símbolo de la violencia y de las muertes violentas que son el ambiente del círculo. XI, 31-45 Virgilio recuerda su primer descenso a los infiernos y que entonces todavía no estaba tan ruinoso. Pero cuando Cristo descendió al primer círculo a rescatar a los patriarcas del infierno, fue tal el temblor que sacudió al lugar que se partieron las piedras y quedaron en ruinas. La escena recuerda al paso del Evangelio de S. Mateo, 27, 50-53:

Y Jesús con un gran grito entregó su espíritu.
Y entonces se rasgó en dos el velo del templo de arriba abajo,
y la tierra tembló, y las rocas se partieron,
y los sepulcros se abrieron:
y muchos cuerpos de santos, que dormían en la muerte,
se levantaron y salieron de la sepultura...

Es notable la frase que agrega Dante "...yo pensé que el universo sintiera amor, por lo cual hay quien crea que muchas veces el mundo volvió al Caos" Comentaristas refieren esta frase a la formulación de Empédocles de que el mundo periódicamente reducía sus elementos a una unidad por amor, y los volvía a separar por un cierto odio o lucha entre los mismos. Un fragmento de Empédocles dice:

Porque unas veces crece el Uno subsistiendo solitario de lo Múltiple,
otras por el contrario es lo Múltiple que se produce por división del Uno...
Y este intercambio no tiene fin,
a veces la Amistad es la que reúne todo hacia el Uno,
otras todo es separada y arrastrado por el Odio.

También en la tradición egipcia, se relata como por la acción de Set (el mal y las fuerzas titánicas) Osiris (el hombre) era muerto y despedazado, y que Isis (el amor) recorría el mundo juntando los pedazos y recomponiendo la figura de Osiris. Pensamos que la frase de Dante testimonia su amplitud de criterio y que es como un eco de estas tradiciones: el Amor que hace temblar al Universo y resquebrajar al Infierno es la búsqueda de la perfección, de la virtud y del conocimiento que produce la destrucción de las veleidades y el caos de la ignorancia y del mundo externo y sensual.

XII, 46-51 Los violentos contra el prójimo están sumergidos en un río de sangre hirviente, que es el Flegetonte, del cual se hablará más por extenso en el Canto XIV.

XII, 52-66 Al considerar la estructura del Infierno, debemos recordar que es un cono invertido y que los valles son círculos o coronas escalonadas del cono. Ahora vendrán tres, llamadas recintos, éste de agua ardiente, el próximo que es un bosque circular que a su vez encierra el arenal del tercer recinto, siempre descendiendo.

Los Centauros, KENTAUROI, son seres mitad hombre y mitad caballo. Tienen el busto y brazos de hombre, pero la parte posterior del cuerpo, a partir del torso, es de caballo. Son seres vehementes y brutales, salvajes, que viven en el monte y en los bosques, se alimentan de carne cruda, tienen carácter súbito, agresivo y violento, razones por las cuales custodian este recinto. Van armados con arcos y flechas. Generalmente se admitía que los Cebtauros habían nacido de los amores de Ixión y de una nube a la que Zeus le había dado forma de Hera, enviándola a Ixión a ver si se atrevía a consumar su pasión sacrílega, Sin embargo, hay dos que son nacidos de otros padres, Quirón y Folo, que son hospitalarios, benévolos, quieren a los humanos y no son violentos. Quirón especialmente era sabio, médico y profeta, y fue educador de Aquiles, Jasón, Asclepios y otros. Folo recibió a Heracles hospitalariamente dándole de comer y sosteniéndolo en su lucha contra los demás centauros. Virgilio conoce la loca vehemencia de los centauros y por tanto solicita a Quirón como intérprete de sus deseos.

XII, 67-75 Uno de los Centauros es Neso, que cuando Heracles cruzaba a nado el río Eveno acompañado de la joven Deyanira que iba en barco, Neso trató de violarla, lo que le valió morir de un flechazo de Heracles. Moribundo dio a Deyanira un veneno compuesto de su propia sangre y semen, diciéndole que era una pócima de amor, y que si flaqueaba el amor de Heracles, untara con ella su túnica. Llegada la ocasión, al ponerse Heracles la túnica ungida murió envenenado en medio de terribles dolores. Folo fue el primero en lanzarse contra los Lapitas en las nupcias de Piritoo.

XII, 76-99 Encuentro y colaboración de los centauros.
80-81 Estando vivo y en su cuerpo Dante, tiene peso y mueve las rocas que pisa, lo que no hacen los muertos.
84 Se refiere a la cerviz de la naturaleza equina donde se uno a la humana.
87 Virgilio enfatiza el sentido espiritual del viaje de Dante. Transita por el Infierno, no por curiosidad o antojo, sino porque el viaje a través de las miserias y vicios humanos lo purifica para que luego pueda aspirar a la virtud.
88-89 Se refiere a Beatriz que abandonó el Cielo en auxilio de Dante.
Canto II.
91 Virgilio aduce la autoridad superior que lo conduce a fin de obtener la ayuda de los centauros, y al parecer el dócil Quirón les asigna al centauro Neso para que los conduzca.
XII, 100 y ss. Los condenados de este círculo están sumergidos en un río de agua hirviente que comienza siendo profundo, luego va emergiendo el fondo y luego nuevamente se profundiza, de manera que los primeros están sumergidos hasta las cejas, los siguientes cada vez menos, pero los últimos están de nuevo completamente sumergidos
110-114 Alejandro: se interpreta el tirano de Tesalia, que sepultaba vivos a sus enemigos o los cubría con pieles de fieras para que los perros los destrozaran.

Dionisio el viejo saqueador de hombres y templos y de las imágenes de los dioses. Su madre, en sus plegarias, pedía que su sucesor no fuera peor que él. Murió en el 367 a. C. También hubo otro Dionisio, el joven, que no fue menos cruel. Ambos tiranizaron Siracusa.

Ezzelino III o Azzolino Romano vicario imperial y tirano de Padua y de buena parte de la Lombardía: entre sus fechorías se dice que cegó a muchos nobles y se apoderó de sus bienes, y mandó quemar a unos oncemil. Vivió en continuas luchas y guerras. Prisionero de los príncipes de Lombardía, se negó a que curaran sus heridas y a tomar alimento, y murió de hambre y desesperación en 1260.

Obeso del Este, marqués de Ferrara y de la marca de Ancona hombre crudelísimo, fue muerto por su hijastro Azzo viii en 1293. Dante dice de verdad para confirmar las dudas que había sobre el hecho. Dante lo despreciaba a él y a su cruel familia. Como el que venía hablando era Neso, primer testigo de esa verdad, Virgilio también lo corrobora en segundo lugar.

119. El 13 de marzo de 1271, en la iglesia de San Silvestre, hoy de Jesús, Enrique de Cornavaglia, príncipe inglés y primo del rey, asistía a misa. Guido de Montfort, cuyo padre había sido hecho prisionero, encarcelado y luego muerto por orden de Eduardo I rey de Inglaterra, quiso vengarlo, y mató entonces a puñaladas a Enrique que se había refugiado en brazos del sacerdote celebrante de la misa. El corazón de Enrique fue llevado a Londres y guardado en una copa de oro en la abadía de Westminster. Guido fue hecho prisionero más tarde, condenado y murió en la cárcel de Messina en 1287.

126-138 Después de que Dante reconoció a otros criminales de menor castigo, aprovechan la menor profundidad del río para cruzar a la otra orilla. El Centauro Neso les explica que de aquí en más vuelve a profundizarse el río al máximo para castigo de mayores tirano. Se nombra a: Atila, rey de los hunos, "miedo del orbe, flagelo de Dios" como fue llamado, reinó del 433 al 453. En el medioevo, confundiéndolo con Totila, se le atribuía la destrucción de Florencia, luego reedificada por sus ciudadanos. Ver también Canto XIII, 148 y ss. Lo interesante es que Dante sabía que fue Totila el destructor de Florencia, como dice en De Vulg,. Eloq., II, vi, 5, lo cual demuestra que Dante según le conviene opta por la creencia popular.

Pirro, hijo de Aquiles, que mató al anciano Príamo al pie del altar donde yacía ensangrentado Polites, hijo de Príamo (Eneida, II, 526 y ss.), o Pirro, rey de Epiro (318-272) que combatió a los romanos.

Sexto, hijo de Pompeyo el Grande, "indigno hijo de tan grande padre", que se hizo corsario.

Renato de Corneto, en tiempos de Dante fue asesino famoso de la región romana, y albergaba en su refugio a otros ladrones como él.

Renato Pazzo, florentino, que asesinó miserablemente al obispo Silvanese Spagordo, hiriendo a sus acompañantes y despojándolos de sus bienes, cuando iban de camino a Roma.