| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Infierno Canto XIV |
Resumen XIV, 4-15 El arenal está rodeado por la selva de los suicidas (XIII) la cual a su vez está rodeada por el río de sangre de los violentos contra el prójimo (XII). Recuérdese que estamos bajando por coronas circulares de un cono invertido. Dante compara esta infernal estepa con el desierto líbico que atravesó Catón de Útica y su ejército después de la muerte de Pompeyo para reunirse al ejército de Juba, rey de Numidia, durante el gobierno de Julio César (47 a. C.): Vamos por los campos más estériles y abrasados del mundo...; sólo la entereza alegra a los tenaces (Lucano, Farsalia, ix, 382). XIV, 16-27 Descripción de la situación de las tres zonas del tercer recinto: los que yacen de espaldas son los de la primera zona, los violentos contra Dios; los que se acurrucan sentados para ofrecer menos superficie al fuego son de la tercera zona, los violentos contra el arte, los usureros; y los que caminan sin descanso son los de la segunda zona, los violentos contra la naturaleza, los sodomitas. XIV, 28-42. Descripción del arenal, y se compara la lluvia de fuego a la lenta caída de los copos de nieve. Dante se hace eco de una leyenda medieval sobre Alejandro Magno, que unificaba dos relatos antiguos sobre una tan intensa nevada cuyos copos ordenó Alejandro pisotear, y una lluvia de fuego que sobrevino y que los obligó a ampararse en sus vestiduras. Se remata lo dramático del castigo y las angustias de los violentos con el obsesivo accionar para evitar las quemaduras. XIV, 49-72 Capaneo, KAPANEUS, es uno de los siete príncipes argivos que en la leyenda de las guerras de Tebas se lanzaron cada uno con sus huestes contra la ciudad. Capaneo era un hombre gigantesco, violento se lanzo ya desde el primer asalto a la ciudad. Se jactaba de rivalizar con el dios Marte y en su escudo se representaba un gigante llevándose una ciudad arrancada de cuajo. Cuando intentaba escalar los muros de la ciudad gritando que ni el rayo del rey de los dioses le impediría destruir la ciudad, Zeus lo fulminó con su rayo que le inflamó y destrozó todo el cuerpo. 52 Ahora en el infierno continúa agrediendo a la divinidad ridiculizando la guerra de Zeus contra los gigantes. Dante en condensados versos narra la historia conocida de todos en su época. Mongibelo es el nombre del volcán Etna dentro del cual Vulcano, herrero del dios, fraguaba el rayo divino con el que venció, juntamente con Hércules y otros dioses, en la batalla de los campos de Flegra. Capaneo pretende rescatar su orgullo denigrando a Zeus como temeroso y cobarde clamando por ayuda. Lo que provoca la ira indignada de Virgilio que le enrostra su vano arrebato y su despechada e inútil furia. XIV, 73-75, Ya vimos que la selva de los suicidas rodea el arenal, por donde los viajeros deben marchar por los bordes del bosque para no quemarse. XIV, 76-93. El Bulicame era un manantial de aguas minerales sulfurosas y calientes, cerca de Viterbo, que, de acuerdo a las ruinas que quedan allí, ya era conocido por sus propiedades terapéuticas por los antiguos romanos. De la fuente surgía un riachuelo que formaba un baño a donde acudían los enfermos, y más abajo del río se repartían sus aguas las mujeres públicas. El arroyuelo infernal tenía fondo de piedra y márgenes alzadas también de piedra lo que facilitaba el paso, amén de que sus aguas calientes extinguía el ardor de los fuegos. Las palabras de Virgilio excitan la curiosidad de Dante y comienza ahora el relato sobre el origen de los ríos infernales. 86 Se refiere a la puerta del Infierno del Canto III, 1-4. XIV, 94-102. Antes de la fundación de Roma y mucho antes de la guerra de Troya, hubo la Edad de Oro feliz de la humanidad bajo el manso reinado del dios Saturno, en esta selecta tierra de la isla de Creta y en una magnífica civilización, cuando los hombres no conocían la propiedad y vivían en paz sin necesidad de jueces. Allí Rea, la esposa de Saturno, escondió a su vástago Júpiter y pidió a los Curetes que hicieran mucho ruido cuando el niño llorara. Llegado a la edad viril Zeus (o Júpiter, Jove) destronó a su padre. En las Saturnales de Macrobio se relata la llegada de la barca de Saturno a Italia donde funda la Edad de Oro junto al rey local Jano, enseñando a sus hombres a evitar los sacrificios humanos y a cultivar la tierra. En la Eneida, III, 104-106 y VIII, 320-325 narraba Virgilio: En
el medio del mar hay una isla, Creta y su monte Ida, Primero
del etéreo Olimpo vino Saturno 94 Dante lo llama un arruinado país. Creta fue una magnífica civilización minoica, pero por si situación geopolítica, fue pronto asolada por la avidez de las grandes potencias de antes y después de la época de Dante. XIV, 103-114 La leyenda del Anciano de Creta se relaciona con la revelación a Daniel del sueño de Nabucodonosor, ver Daniel, II,31-45. Pero la leyenda tiene ondas raíces, su idea figura ya en Virgilio y Ovidio, y ofrece variantes que merecen un estudio mayor que estas notas. El tema era conocido en la Edad Media. Digamos brevemente, que, en sentido temporal, el anciano simboliza la pertinaz decadencia de la humanidad desde su o sus edades doradas hacia la edad de hierro y terracota. También simboliza el hombre universal compuesto de seres dorados, que no contribuyen a formar los ríos infernales, y de seres gradualmente embrutecidos de cuyo interior manan las miserias que afectan a la humanidad. Y hay otras interpretaciones desde diferentes puntos de vista. Pero la figura del gran Anciano vibra en el alma humana y trasmite un velado misterio a descubrir. XIV,
115-142 Virgilio explica a Dante la formación de los ríos infernales que
ya conocemos: el agua del Aqueronte, el pantano del Éstige, el río de
sangre del Flegetonte, y el que veremos de hielo del Cocito. Salen pues del séptimo círculo caminando sobre los bordes del río sobre el que los ardores del arenal se disipan. |