| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Infierno Canto XXVI |
Resumen. El cruce con tantos florentinos en el séptimo recinto brota en el pecho de Dante una invectiva contra Florencia. Siempre dentro del octavo círculo, los poetas pasan al octavo recinto donde son castigados los consejeros fraudulentos encerrados en llamas de fuego. Encuentro con Ulises y Diomedes. Ulises relata su viaje allende las columnas de Hércules y como encontraron la muerte, él y sus compañeros. XXVI, 1-12 Como epílogo de la séptimo recinto, Dante descarga su vergüenza contra Florencia, recordando que es famosa en todo el mundo, su fama vuela, bate alas, allende tierras y mares, pero también su nombre abunda en el Infierno de los ladrones. En general, los ladrones son de pobre origen y de baja educación, pero los de Florencia son nobles que debieran ser virtuosos, lo que causa la vergüenza de Dante. 7-12
Acuciado entre el inmenso amor que siente por su patria y su desdén por
los vicios que ella encierra, Dante desea su perdición y que su maldad
sea borrada de la tierra.
"En la aurora .... cuando suelen venir los sueños verdaderos"
"…Y yo también, cuando de este lado del mar Tienen los Sueños
dos puertas, de la que una Y
en realidad, para quien esté atento a los movimientos de su espíritu,
es frecuente que al despertar se susciten en nuestra mente ideas renovadoras
y soluciones a nuestras preocupaciones o búsquedas. Conocemos a más de
un intelectual que pone sobre su mesa de luz un cuaderno y un lápiz para
anotar lo que le dicta su alma apenas despierta, y que su liviandad de
espíritu podría olvidar enseguida. Además, siendo los grandes poetas vates,
es decir inspirados, ¿porqué no tomar en serio sus advertencias? XXVI, 19-23 La novedad de lo que ve Dante en este recinto le hace temer que la estupenda narración de tan extraordinaria aventura no expanda la autocomplacencia en su propio ingenio. Dante es conciente del numen que lo guía y sabe, como todo hombre sabe acerca de los dones y habilidades que ha recibido, que desviar la atención hacia sí mismo, le hará perder el bien, o por lo menos menoscabarlo. Refrena entonces el ingenio para tomar resuello, y dejar que sea la virtud de sus genuinos propósitos la que vuelva a tomar el mando de la tarea. XXVI, 25-33 Multitud de llamas pueblan el recinto octavo, cada una conteniendo a un convicto. Dante compara el espectáculo de las llamas en la oscuridad a la visión de un aldeano cuando, reposándose de sus tareas en la colina, contempla el valle oscurecido, donde poco antes había estando arando y vendimiando, plagado de brillantes luciérnagas. La escena ocurre en el verano, cuando más dura la luz del Sol sobre el horizonte, y la hora nocturna es identificada por la aparición de los mosquitos nocturnos. XXVI, 34-42 Prosiguiendo con las imágenes y para mostrar como se movían las llamas en el foso y se alejaban y acercaban, recurre Dante a la escena bíblica cuando Eliseo vio partir el carro de Elías. ...Elías
dijo a Eliseo: Pídeme ¿qué puedo hacer por ti antes de que sea arrebatado
de ti?,
en el mismo libro v. 34, es identificado por la referencia a los osos
de II Reyes, 2, 23-24
cuando habiendo sido burlado por unos muchachos, Eliseo los maldijo en
nombre de Dios, y dos osos salieron del bosque y los destrozaron. La referencia
al aldeano que mira el valle fue un ameno recurso para exponer la apariencia
del octavo recinto, pero esta referencia a un célebre pasaje bíblico de
la asunción de Elías vivo al cielo parece por lo menos exagerada. Elías
montando en un carro llameante conducido por caballos de fuego ascendiendo
en un torbellino al cielo ante los ojos del frustrado Eliseo que al perderlo
de vista pierde también el don que indebidamente pretendía. Ya antes Dante
había dicho que no debía dejarse arrastrar por el brillo de su ingenio,
sino contenerlo dentro de la honesta virtud del deber a cumplir. Ahora
nos muestra la pretensión de Eliseo más allá de sus capacidades y la consecuente
frustración, y el esplendoroso espectáculo de la gloria de un profeta,
premiado por su fielísima obediencia al mandato recibido, tanto que la
personalidad individual de Elías se obscurece hasta desaparecer en el
marco absorbente de su vocación. En el relato bíblico, Elías es casi un
autómata en las manos del espíritu de Dios. XXVI, 43-63. Retorno al relato. Virgilio responde a la pregunta de Dante sobre una llama de doble pico que compara a la pira de Eteocles. Eteocles, ETEOKLHS, uno de los héroes del ciclo tebano, hijo de Edipo y Yocasta y hermano de Polinices. Al descubrirse el incesto de Edipo, ambos hermanos lo expulsan de Tebas, pero Edipo los maldice vaticinando que se odiarán y morirán uno en manos del otro. Pare evitar la maldición, los hermanos acordaron turnarse anualmente en ejercer el poder sobre el reino. Pero Eteocles, primero en reinar, cuando Polinices le reclama el trono, se niega a cederlo. Polinices entonces se lanza sobre Tebas apoyado por el ejército argivo de Adrasto, y en el combate, tanto se agreden mutuamente los hermanos que ambos mueren en él. En la ceremonia de inhumación, puestos los cadáveres en la hoguera, las llamas de ambos cuerpos se separaron en testimonio del mutuo odio que sostenían más allá de la muerte. XXVI, 55-63 Ulises, rey de Ítaca, y Diomede, rey de Argos, héroes del ciclo troyano, aparecen aquí envueltos en una aventura que no figura en los relatos homéricos, pero que, imaginada por Dante, refleja un difundido juicio, en la época, sobre Ulises, al que se consideraba un imprudente y presuntuoso aventurero capaz de desafiar a los mismos dioses. Vale la pena tomar debida nota de todos estos excesos del propio genio que es como el tema central de este canto: comenzó con el temor de Dante de dejarse llevar por su ingenio, siguió con Eliseo pretendiendo más de lo que debía, y ahora es Ulises quien, arrastrado por su pasión de aventuras, no mide las consecuencias para sí y sus compañeros, ni el desafío a la divinidad que sus actos implican. Ulises, nombre latino de Odiseo, ODUSSEUS, es el más célebre de los héroes antiguos. La leyenda de su viaje, tema de la Odisea de Homero, fue y es objeto de interpretaciones simbólicas y "anagógicas" como diría Dante. Ulises es el prototipo del hombre audaz, prudente y astuto, héroe incansable en su sed de conocer y comprender el universo. Hijo de Alertes y Anticlea, tiene por patria a su amada isla de Ítaca de donde partió a la guerra de Troya, a disgusto, pero fiel a sus compromisos tribales. Al regreso de la guerra narrada en la Ilíada, pierde el rumba; pasa sucesivamente por diversos pueblos y países: los Cicones con quien entabla guerra; los lotófagos cuyo fruto tan exquisito retiene a sus compañeros a los que debe sacar por la fuerza; los Cíclopes donde vive una peligrosa aventura; la isla de Eolo; el país de los lestrigones donde pierde compañeros y barcos quedando con sólo uno; la isla de Circe, la maga, quien le informa que debe consultar al adivino Tiresias, que está en el Infierno y quien le dirá como regresar a su patria; Ulises desciende al Infierno donde enfrenta al can Cerbero y pasa el Aqueronte con Carón, consulta a Tiresias y conversa con compañeros y su madre muertos; pasa luego a lo largo de la isla de las Sirenas de irresistible canto; afronta las Rocas Errantes y el feroz estrecho entre Caribdis y la Escila; la isla de Trinacria, de donde al salir, por un sacrilegio de sus compañeros, sufre una terrible tempestad donde pierde todo, compañeros y barco; finalmente después de otras peripecias, por ruegos de su protectora Atenea a Zeus, llega a Ítaca tras nueve días de ser juguete de las olas. En Ítaca, su esposa Penélope, que lo había esperado durante veinte años, había sido constantemente asediada por los infames pretendientes que, aprovechando su ausencia, consumían su hacienda. Con ardides, y ayudado por su hijo Telémaco, da muerte a todos y recupera su trono, su esposa y sus posesiones. Diomedes, DIOMHDHS, es un héroe etolio partícipe de la guerra de Troya. Compañero de Ulises en la mayor parte de las tareas delicadas que se le fueron encomendadas. Se lo halla junto a Ulises, en Esciros, tratando de asegurarse la colaboración de Aquiles. Luego ayuda a Ulises para obligar a Agamenón a que sacrifique a su hija Ifigenia, y vuelve a secundarlo en la embajada cerca de Aquiles para tratar de aplacar su cólera y inducirlo a volver a luchar con los griegos. Es orador hábil y figura en los diversos "consejos" celebrados por los jefes aqueos.
56 Se hace saber que están en la venganza infernal así como fueron prontos
a la violencia y a la cólera. ...La
esperanza toda de los griegos y su confianza en la emprendida guerra Robada la falsa efigie, en la noche fatal del incendio de Troya, Eneas se apoderó del Paladio en el templo de Atenea para huir, y después de su prolongado peregrinaje por los mares, finalmente llevarlo a Roma, donde estaba depositado en el templo de las Vestales. Como en Troya, el Paladio protegía a la ciudad y estaba ligado a su destino. (Eneas)...Mucho
sufrió y padeció para fundar la Ciudad, XXVI,
64-84 El saber que se halla cerca de Ulises y que puede oír de su boca
la historia de su muerte, incita apasionadamente a Dante, que suplica
repetidamente a Virgilio que satisfaga su ardiente deseo. Virgilio lo
contiene, y con la excusa de que siendo griegos tal vez no quieran hablar
con él, (cuando tampoco deberían querer hablar con Virgilio, quien en
la Eneida los denigra) le ruega silencio y que será él quien hable. Una
vez más asistimos a una escena de descontrol e imprudencia, y a la necesidad
de mantener las cosas dentro de prudentes y racionales límites. XXVI, 85-111 Comienza el relato de Ulises quien con la sola referencia a su alejamiento de Circe, pasa directamente al relato de su aventura final más allá del estrecho de Gibraltar. Se muestra también la pasión desmedida que no se detiene ni ante el amor al padre, al hijo y a la esposa, con tal de ver y experimentar todas las cosas y todos los vicios. La audacia es tal que con solo un barco y los pocos compañeros que le quedan se atreve a lanzarse a lo desconocido. De Circe, KIRKH, citada al paso, vale recordar que era una maga y habitaba una isla llamada Ea, que Eneas identifica con Gaeta, y que los comentadores de Homero identifican diversamente. Ulises llega a la isla y envía a la mitad de su tripulación a reconocerla. Los hombres, excepto Euriloco, son recibidos por Circe, quien, luego de ofrecerles un banquete, los va tocando con su vara mágica y los convierte en cerdos, perros, leones, etc. y los envía encerrados a sus establos. Será Ulises quien alertado por Euriloco y aconsejado por el dios Hermes quien le enseña como evitar los efectos de la magia de Circe, logra rescatar a sus compañeros y volverlos a la figura humana. Ulises se queda un tiempo, un mes o un año, en la isla como amante de Circe y en una vida de delicias. Las aventuras con Circe son símbolo de el embrutecimiento de sus hombres por el placer, y del despreocupado abandono de Ulises en los brazos de Circe.
103. Ulises navega hacia occidente por el mar Mediterráneo hasta los límites
de España, pasando por las islas de Cerdeña, que cita, y las otras que
baña el mar, hasta allegarse a Marruecos al norte de África. XXVI,
112-120 Arenga de Ulises a sus compañeros para que se atrevan a lo que
él ya mismo ha decidido atreverse. Este párrafo es el único por el que
este canto puede llamarse el de los consejeros fraudulentos, en el sentido
de que Ulises arenga a sus hombres, ocultándoles el peligro, y para su
propio beneficio. Porque por el resto del canto, se trata específica y
casi exclusivamente del exceso en el uso de los propios dones, virtudes
y talentos.
Considerati la vostra semenza: XXVI, 121-142 La aventura de Ulises transcurre en un viaje hacia occidente, de espaldas al Oriente, vuelta nuestra popa a la mañana, en viaje hacia el Atlántico pero contornando siempre el lado izquierdo, es decir doblando hacia el sur,. Notemos que Dante sabía, como toda gente culta antigua, que la tierra era redonda, pero ignoraban todos que existiera un continente entre Europa y Asia por el lado oeste. Es decir conocían la masa continental que une a Europa hasta el extremo Oriente, pero suponían - no tenían forma de saber lo contrario - que el resto era sólo agua y no existiendo América, el Atlántico y el Pacífico conformarían un solo inmenso mar. Ésta fue la razón de la oposición a los viajes de Colón, porque los geógrafos tenían una idea clara del tamaño de la tierra y sabían que el viaje de Europa a Asia por el oeste era imposible por lo largo de la travesía. Colón en cambio creía que la Tierra era más pequeña. Pero
volviendo a Dante, en su creación de los tres mundos, sitúa, en el medio
de ese inmenso mar, a la montaña del Purgatorio, a la cual se podía llegar
a través de una abertura situada al final del Infierno. La osadía de Ulises,
el loco vuelo, fue querer llegar al Purgatorio, y por ende al Paraíso
terrenal que está en su cima, por sus propios medios y abusando de su
ingenio, es decir, quiso lograr la perfección del Purgatorio sin antes
pasar por la muerte simbolizada por el Infierno, lo cual es imposible,
e implica soberbia e hipocresía. |