Notas y comentarios a la Divina Comedia. Infierno Canto XXXIV
 

Resumen
Llegamos a la cuarta y última zona del Cocito, llamada Judeca en deshonor de Judas, en la cual se castigan los traidores de sus benefactores. Los viajeros se encuentran con el tricéfalo Lucifer que roe en sus tres bocas a Judas, Bruto y Casio. Bajando por los costados de Satanás, traspasan el centro de la Tierra y de la gravedad, y por un estrecho pasaje labrado por un arroyo, alcanzan el hemisferio antártico donde se encuentra el monte del Purgatorio, y de nuevo ven las estrellas.

XXXIV, 1-9. Hay un himno litúrgico, compuesto por Venanzio Fortunato de Poitiers, por el 569, para la llegada a Constantinopla de una reliquia de la Cruz. El himno pasó luego a formar parte de la liturgia del Viernes Santo, en la celebración la Exaltación de la Cruz, en las vísperas de la Pasión, himno que reza así:

Vexilla Regis prodeunt:
Fulget Crucis mysterium,
Qua vita mortem pertulit,
Et vitam morte protulit

Avanzan los estandartes del Rey:
Fulge el misterio de la Cruz,
por el que la vida venció a la muerte
y por la muerte se extendió la vida.

Himno muy conocido del pueblo y que Dante modifica para exclamar en la Judeca: Avanzan los estandartes del rey del Infierno hacia nosotros. Dante, azotado por el viento helado del Cocito cree ver las aspas de un molino girar y mover el aire, y se refugia en las espaldas de Virgilio.

XXXIV, 10-27. En estas zona, es tal el frío y la cesación total de la vida, que sus habitantes están encapsulados e inmóviles en el hielo como una brizna de paja colada dentro de un cristal. No asoman nada fuera del coagulado cristal, y están allí en diversas posturas como estatuas, privados de movimiento y de habla.

Dite, se dice del latín dives es decir rico, (Plutón para los griegos, Ver Canto VIII y notas) opulento de las riquezas de la tierra que vuelven a la tierra y adhieren el hombre a la tierra. Es Lucifer o Satanás, la serpiente antigua, ángel bellísimo que se enamoró de sí mismo, se alzó contra Dios y fue expulsado del Cielo, y como veremos más adelante, no sólo en su caída arrastró a otros ángeles rebeldes, sino que cayó como una estaca y se enterró hasta el centro de la Tierra, vaciando un hemisferio de tierras, empujándolas y acumulándolas en el otro hemisferio.

Tal es la visión dantesca de este imaginado proceso que está en correspondencia con los conocimientos geográficas de entonces: es decir todas las tierras se han acumulado desde las columnas de Hércules hasta Extremo Oriente en un hemisferio, el resto, el "otro" hemisferio, es todo de agua. Y ésto ocurrió por la catastrófica caída de Lucifer.

La figura espantable de Dite deja helado y confuso al viajero Dante que ya no sabe qué es él mismo.

XXXIV, 28-53. Lucifer está enterrado en el hielo hasta la mitad del pecho, y su enorme altura permite comparar su brazo con un gigante. Podemos pensar que Dante imaginó el porte como, pensamos otros piensan de otra manera, de unos 10 metros de altura desde el medio del hielo. Tiene tres caras unidas por la nuca, cuyo colores de izquierda a derecha son: negro, rojo y amarillo. Todo lo ve claramente el viajero, los rostros, las alas de murciélago, los tres vientos que congelan el fondo del Infierno. La figura es monstruosa, conveniente para el caos de todo lo humano al que hemos llegado. Que sean tres las caras, y no más ni menos, ha suscitada diversas interpretaciones. Recordamos nosotros que en la Vita Nova Dante habla del tres como un número de perfección, y aquí estamos en la perfección del mal y de la negación de todas las cosas. Recordemos que en el esoterismo los símbolos tienen un doble sentido, hacia el bien y hacia el mal, como el número 666 que es el de la Bestia pero también es el número del Sol y de Cristo.

XXXIV, 54-67. Los tres que tortura Dite son:

Judas Iscariote, notorio apóstol de Jesús, que lo vendió por 30 monedas y lo traicionó con un beso.

Marco Junio Brutus que asesinó de una puñalada a César, el año 44 a. C. con la esperanza de hacer renacer el partido de Pompeyo. Era nieto de Catón de Útica, y había combatido con Pompeyo contra Farsaglia. César lo había perdonado concediéndole el gobierno de la Galia Cisalpina. A su muerte, en venganza, su cabeza fue puesta en picota en Roma frente a la estatua de César.

Cayo Casio Longino que promovió la conjura contra César logrando que se adhirieran sesenta personas, entre las cuales Bruto. Se supone que Dante al decirlo membrudo lo confunde con otro Casio, Lucio Casio, del que habla Cicerón en su catilinaria y al que asigna miembros robustos.

XXXIV, 68-139 Salida del Infierno hacia el Purgatorio. Los viajeros descienden hacia el centro de la Tierra ayudándose, sin peligro, de la pelambre de Dite, el cual, como corresponde al congelado Cocito, está concentrado en sí mismo y es el colmo de la negación del bien, la nada metafísica y moral, y por tanto a nada atina, está como indefenso, simplemente se reduce a batir las alas y triturar incansablemente a los traidores máximos. Es una figura aterradora, solemne entre el rumor del viento y el batir de las mandíbulas.

76 Mientras descienden, llegan hasta los muslos de Dite en el centro mismo de la Tierra, pasan al hemisferio opuesto, y Virgilio se ve obligado a realizar una ardua pirueta para invertir su cuerpo, donde estaban los pies la cabeza y viceversa, de modo que ahora ya no desciende sino que comienza una subida. Dante se asombra y cree que está trepando de nuevo hacia la cabeza de Dite.

85 Llegan ahora como a una caverna desde donde todavía se puede ver el cuerpo de Lucifer. Dado el tamaño del bicho, las piernas son como dos columnas que emergen, ahora, del centro de la Tierra hacia arriba, en el nuevo hemisferio. Por eso Dante "levanta la vista" para contemplarlas, y se compara a sí mismo con la "gente grossa", ignorante, que no sabe ni puede comprender la situación.

Virgilio no le da respiro, le augura un largo y penoso viaje, y que ya están a media mañana. La forma antigua y romana de dividir el día solar era en cuatro partes iguales: prima, tercia, sexta y nona. Dependiendo de la época del año, tercia comenzaba a las 9 y terminaba a las 12. Por donde media tercia sería las 10:30. En el versículo 68 Virgilio había dicho renace la noche, es decir está comenzando. Lo que explica la confusión de Dante porque en muy poco tiempo de noche comenzando se pasó a media mañana.

100 Dante reclama respuestas a su enredo mental y hace tres preguntas sobre dónde está el hielo, porqué Lucifer está invertido, y cómo tan rápido se hizo la mañana.

111 El centro de la Tierra es el punto hacia donde gravita el Universo, según la cosmología tolemaica, y como dirá enseguida, es una pequeña esfera, que de un lado, por el Infierno, sube hasta la "gran seca", la tierra firme del continente euroasiático, donde fue muerto Cristo. Alguna alusión hay aquí al Génesis, I, 9-10:

Y dijo Dios: júntense las aguas de debajo de los cielos en un lugar y descúbrase la seca, y fue así. Y llamó Dios a la seca Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que era bueno.

120 Lucifer está enclavado en el centro desde el comienzo de los tiempos, cuando su rebelión y caída. Virgilio agrega que las tierras, por miedo del ángel feroz, huyeron, hicieron vela del mar, y se reunieron en un lugar, y dejaron una vacío, bajo el que están ahora.

127 Belcebú es otro nombre de Lucifer (ver Mat,XII, 24), es el nombre de una divinidad cananea, Beelzebul, que significa Príncipe Baal, y en la forma denigrante Beelzebub, significa Baal de las moscas.

La tumba, que algunos entienden tumba de Belcebú, es el Infierno mismo cuya extensión del centro a Sión, es la misma que del centro al Mar base del Purgatorio. Por éso dice que al fondo de la caverna en que están, abajo, nace un lugar lejano que todavía no ven pero que presienten por el rumor del arroyuelo que de allá viene cavando su curso.

133 Notemos ese "camino escondido", que lleva a la purificación, que la forma de gruta y el resquicio redondo lo hacen presentir semejante al la puerta y el camino estrechos del Evangelio Mat., VII, 14:

... Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan...

Notar de paso el sentido evangélico de que pocos son, no los que entran, sino los que descubren el camino que conduce a la vida, que en cierta forma concuerda con el ideal dantesco de buscar la virtud y el conocimiento, como objetivo de la vida.

134 Los viajeros entran por el sendero que conduce al mundo de la luz, y en la subida, por una abertura, ya comienza Dante a ver el Sol y las estrellas, las cosas bellas aquellas que Dios creara en el primer día, como dice en el Canto I. De esta manera el ciclo infernal se cierra desde la apertura del buen presagio que le prometía el comienzo, con el reencuentro con esas mismas cosas bellas, símbolos de todo lo que ama Dante.

139 Dante no narra cuánto tiempo ni cómo recorrió todo el camino desde el centro del mundo hasta la superficie del mar donde está el santo monte que avizorara y buscara en el primer día, y que Virgilio le informara entonces que para llegar a él debía elegir otro camino. Pero de alguna manera logran sortear el espacio, y vuelven a ver los amados astros del Cielo. Los tres cánticos de la Comedia terminan con un versículo que hace referencia a las estrellas. Las estrellas siempre simbolizaron, como los ángeles, los estados superiores del espíritu.

Todo el Cántico del Infierno se compone de 4720 versos organizados en 1573 tercetos y un versículo más, el 139 de este canto.