LA DIVINA COMEDIA

CÁNTICO III - PARAISO


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Introducción
Dante invoca a Apolo y le pide lo capacite para este último afán, en pos del laurel poético. Siguiendo a Beatriz, Dante fija sus ojos en el Sol, y unido a ella su naturaleza se muda en algo trascendente a lo humano, y se eleve atravesando los cielos. Beatriz le explica el orden y forma del universo, y cómo todas las criaturas están regidas por él, y cómo tienden a unirse al primer cielo.
I
CIELOS DE LOS PLANETAS - ENTRE LA TIERRA Y LAS ESTRELLAS
PRIMER CIELO CIELO DE LA LUNA - CAMBIOS Y MUTACIONES  

Los que no guardaron sus votos

Explicaciòn de las caracteristicas físicas del planeta.

Advertencia a los lectores y aliento a los pocos que han abierto su inteligencia. Dante asciende al cielo de la Luna y se maravilla de cómo los cuerpos puedan compenetrarse. Sobre las manchas de la Luna, Beatriz le explica la causa y el fenómeno de la luz de los cuerpos celeste.
II
En el cielo de la Luna residen las almas de los que no guardaron fe a sus votos. Piccarda Donati explica a Dante el sentido de la beatitud, la jerarquía de los cielos y de los beatos, y la conformidad al querer divino. Narra su historia. Presentación de Constanza.
III
Dante expresa dos dudas que le preocupan: sobre el provenir y retornar a las estrellas de las almas, y los votos quebrados por violencia de terceros. Beatriz explica a Dante que todas las almas residen en el cielo empíreo, pero se muestran en diversos cielos para que Dante pueda comprender los diversos grados de felicidad. Explica que las almas no han consentido quebrar sus votos sino para evitar un mal mayor. Dante pregunta sobre la posibilidad de conmutar los votos por otro servicio.
IV
Después de explicar a Dante porqué no puede sostener su mirada, responde a la pregunta de si los votos pueden intercambiarse por otro servicio, a lo que Beatriz responde que el voto en sí, que es un pacto entre el hombre y Dios, no puede alterarse, pero si la materia del mismo con permiso de la Iglesia. Ascenso al cielo de Mercurio, donde están los espíritus que amaron la gloria humana. Dante habla con uno de ellos.
V
SEGUNDO CIELO
CIELO DE MERCURIO - HONORES Y RACIONALIZACIONES
   

Los que amaron la gloria humana.

Explicaciòn racional de misterios

El emperador Justiniano cuenta su vida, y extiende su relato a las glorias del imperio romano. Deplora las ofensas de güelfos y gibelinos contra el águila imperial. Presenta a algunos beatos de este cielo y glorifica a Romeo de Villanova.
VI
Se alejan los espíritus del cielo de Mercurio cantando alabanzas. Beatriz explica a Dante cómo fue justa la muerte de Cristo y el posterior castigo de los Hebreos, y se extiende en razones de porqué Dios salvó a la humanidad mediante la Encarnación. Explica los misterios de la creación, las criaturas incorruptibles y el dogma de la resurrección.
VII
TERCER CIELO
CIELO DE VENUS - EL AMOR Y LOS AMANTES
   
AL AMOR FAMILIAR
Beatriz y Dante llegan al tercer cielo, en el planeta Venus, donde encuentran las almas de los que recibieron sus influjos. Entre los espíritus amantes, el poeta encuentra a Carlos Martel, revive un recuerdo juvenil y escucha el drama de la casa de Anjou. Motivo de las posibles diferencias de padres a hijos y valor providencial de las inclinaciones naturales.
VIII
Carlos Martel vaticina los engaños urdidos contra sus hijos. Avanza otra luz de Venus y narra su historia y la corrupción que reina en la Marca Trevigiana. Se presenta y narra su historia, a pedido de Dante, el trovador y luego obispo Folco de Marsiglia, el cual se refiere a Raab de Jericó, que favoreció la acción palestina de Josué en esa Tierra Santa que el pontífice, por codicia de dinero, ha olvidado.
IX
CUARTO CIELO
CIELO DEL SOL - LOS SABIOS Y LA INTELIGENCIA
 
LOS GRANDES TEOLOGOS Y LOS FUNDADORES DE ORDENES MEDIEVALES
El poeta admira la sabiduría divina en el movimiento de los astros y su benéfico influjo en la tierra, causado por la disposición del zodíaco, oblicuo respecto al ecuador. Entran Dante y Beatriz en el cielo del Sol, donde están, más brillantes que el mismo astro, como una corona, doce espíritus sabios. Santo Tomás de Aquino nombra a los otros once, que en ronda danzan y cantan una melopea celestial.
X
En la gloria celeste, Dante considera el obsesión de las pasiones humanas. Santo Tomás aclara una de las dudas del poeta, y sobre el diseño de la providencia en dar nacimiento a las órdenes religiosas franciscanas y dominicas. Elogio de San Francisco: su nacimiento, amor de la pobreza, sus seguidores, aprobación de la orden, viaje a Oriente, sus estigmas y su muerte. Advertencia de Santo Tomás a los dominicos disolutos.
XI
En el cielo del Sol aparece una segunda corona de almas, entre las cuales está San Buenaventura, franciscano, que hace el elogio de Santo Domingo, de sunacimiento, del augurio de santidad, su lucha contra la herejía, y la fundación de la Orden. Advertencia de San Buenaventura a los franciscanos disolutos; se presenta y a los otros once espíritus sabios.
XII
La dos guirnaldas de sabios componen otro giro de danza, y cantan un himno triunfal. Santo Tomás resuelve la duda de Dante acerca de la sabiduría de Salomón, en relación con la de Adán y con la humana sabiduría de Cristo. Advertencia dela necesidad de realizar distinciones, y exhortación a no juzgar precipitadamente acerca de la salvación de las almas.
XIII
Beatriz pide a los beatos que resuelvan la duda de Dante acerca del esplendor de los glorificados y cómo será después de la resurrección de los cuerpos. Salomón responde que, recuperado el cuerpo, la luz de gloria aumentará, crecerá el amor, la visión, la gracia. Ascenso al quinto cielo del planeta Marte. Las almas que han combatido por la fe, forman una cruz plena de luces vivas y del esplendor de Cristo.
XIV
QUINTO CIELO
CIELO DE MARTE - LOS HEROES Y LOS MARTIRES
   
 
De la cruz llameante de los héroes, desciende al pie una brillante estrella a hablar con Dante. Es su tatarabuelo Cacciaguida, quien no se descubre a su descendiente sino con lenguaje figurado y secreto. Dante le requiere que se manifieste con su nombre, y Cacciaguida habla de la Florencia pacífica y austera de su tiempo, cómo sirviendo al Emperador fue hecho caballero, para luego emprender la Cruzada y morir en Tierra Santa.
XV
El poeta se congratula de la nobleza de su familia y interroga a Cacciaguida de sus recuerdos personales y de la ciudadanía antigua de Florencia. El tatarabuelo habla de los antecesores de Dante, del orden y belleza de la Florencia antigua, de los daños provocados por la llegada de nuevas gentes, de las familias antiguas destruidas, en decadencia o pervertidas, de la violencia güelfo gibelina.
XVI
En su viaje por el Infierno y el Purgatorio Dante oyó oscuras profecías acerca de sí, y pide a Cacciaguida que se las explique sin rodeos. Así oye de su futuro exilio, la pobreza y los sufrimientos que padecerá, pero también del honor y favor de los Scaligeri. Dante se pregunta si debe callar o publicar lo que ha aprendido, pero Cacciaguida lo exorta a revelar, íntegramente, lo que ha visto.
XVII
SEXTO CIELO
CIELO DE JUPITER - LOS JUECES Y LA JUSTICIA
 
 
Dante es confortado por Beatriz de la cual, como reflejo, recibe la paz divina. Cacciaguida va nombrando almas que combatieron por la verdad, y al nombrarlas, ellas se presentan exaltando su luz. Dante y Beatriz ascienden al sexto cielo de Júpiter, donde están los que fueron justos y piadosos. Los espíritu de luz revolotean conformando letras y formando la frase: "Amad la justicia los que juzgáis la Tierra". Luego forman un águila de luz imperial. Dante invoca el castigo al Papa sólo ambicioso de riquezas
XVIII
El águila compuesta de las luces de las almas justas habla como si fuese una sola persona, exponiendo los límites del conocimiento humano incapaz de comprender la justicia divina. Dante pregunta cómo pueden, en justicia, ser condenados los que no conocieron la revelación cristiana. El águila responde que la razón es insuficiente para comprenderlo, y que al reino de los cielos no se asciende quien no crea en Cristo, o antes o después de su muerte, y que muchos que claman a él, serán condenados por los que no lo conocen. Se explaya sobre los reyes cristianos que, en su conducta, mostraron no conocer a Cristo..
XIX
EL águila y las almas que resplandecen como soles, callan. Mas luego, recomienza el águila y va nombrando las luces, es decir las almas, que brillan en sus ojos y en sus cejas. Dante se maravilla de encontrar entre ellas a dos, provenientes del paganismo, Trajano emperador y Ripeo, que vivió mil años antes de Cristo. El águila responde que el primero fue salvado por las oraciones del Papa Gregorio, y el segundo que sus virtudes teologales le valieron como bautismo. Termina diciendo que la razón humana no puede comprender la razón de la predestinación.
XX
SEPTIMO CIELO
CIELO DE SATURNON - CONTEMPLACION Y CRISTALIZACION
 
  Dante con Beatriz asciende al séptimo cielo, el de Saturno, donde están las almas contemplativas. Aparece una escalera de oro por la cual descienden los bienaventurados. Uno de ellos, san Pedro Damián, cuenta su vida y la dulzura de la vida contemplativa, y reprocha el lujo y la vida depravada de los prelados de entonces. Luego Dante ve descender girando unas almas, las cuales lanzan un grito que lo asusta.
XXI
OCTAVO CIELO DE LAS ESTRELLAS FIJAS - RESIDENCIA DE LOS ANGELES  
  
Beatriz explica que el grito que oyó es la exclamación de las almas para que se haga justicia. Encuentro con san Benito que le cuenta su vida, los buenos monjes que en Monte Casino hubo, le dice que podrá verlo en el cielo Empíreo, sin el velo de la llama que lo rodea, y deplora la avara vida que llevan sus monjes. Dante sube al octavo cielo de las estrellas fijas y se encuentra dentro de las que conforman la constelación de los Gemelos, signo bajo el que nació, y les ruega fuerzas para el próximo trance. Antes de seguir, Beatriz le pide que mire el mundo de planetas por el que vino subiendo. Dante los recorre y entre ellos observa la Tierra. Y se vuelve a Beatriz.
XXII
  En el cielo de las estrellas fijas Dante ve miles de luces del ejército de Cristo. Ante la visión sufre cambios que le permiten tolerar el brillo de Beatriz. Dante explica que su canto no puede describir todo lo que ve. Con bellas imágenes, Dante describe la presencia de Maria envuelta en círculos de luz y fuegos, y rodeada de dulces melodías. El arcángel Gabriel gira en torno de la Virgen. El cielo noveno gira velocísimo sobre Dante y Beatriz. La virgen asciende al próximo cielo Empíreo donde la espera Cristo, y todas las luces cantan el himno de María
XXIII
  Beatriz ruego a los bienaventurados que comuniquen a Dante aunque más no se una miga de su mesa de sabiduría, a lo que responden las almas con más danzas. Una de ellas, San Pedro, se acerca y es solicitada por Beatriz que examine a Dante sobre la virtud de la fe. San Pedro inquiere sucesivamente a Dante sobre la naturaleza de la fe, la interpretación de la definición de San Pablo, si tiene fe, y la fuente, objeto y motivos de su creencia. San Pedro coronando a Dante de su luz, expresa su aprobación.
XXIV
  Aparece el alma de Santiago Apóstol al que Beatriz, luego de saludarla, solicita examine a Dante sobre la la virtud de la esperanza. Santiago le pregunta si posee la virtud, que es la esperanza, de donde le vino y qué cosas ls promete. Beatriz interviene y contesta a la primera pregunta dejando las demás a Dante. A las respuestas las almas entonan "En ti esperen". Desciende entonces el alma de San Juan Apóstol, en el que Dante trata de fijar la vista, pero queda enceguecido.
XXV
  Sin haber recuperado la vista pero con promesa de ello, Dante es interrogado por San Juan sobre la caridad, cuál es su objeto, lo motivos que lo mueve al amor de Dios y al amor del prójimo. Respondidas las preguntas, por intervención de Beatriz Dante recupera la vista. Encuentro con Adán, el cual contesta a las preguntas tácitas de Dante: el tiempo transcurrido desde que ingresó al Edén, la lengua que hablaba, el nombre primitivo de Dios, el breve tiempo que estuvo en el Paraíso.
XXVI
NOVENO CIELO O CIELO CRISTALINO  
    Después de un canto de gloria, San Pedro pronuncia una tremenda invectiva contra el Papa Bonifacio VIII y sus sucesores, nombra algunas de sus infamias, y manda a Dante que debe revelar todo al mundo. Los beatos interlocutores de Dante ascienden al Empíreo. Beatriz lo invita a mirar desde este cielo a la tierra. Juntos ascienden al noveno cielo, primer móvil y motor de los demás, cuya posición y movimiento explica Beatriz. Ante tanta belleza, Beatriz lamenta los humanos vicios y el desorden general por falta de gobierno.
XXVII
  Dante percibe una luz y punto luminosísimo que la vista no puede soportar. Beatriz explica la correspondencia entre los coros angélicos y los nueve cielos, y cómo, al contrario de la consideración humana, cuánto más elevado es el cielo, más divino es y perfecto. Los círculos angélicos estallan en centelleos y cantan Hosanna. El poeta aprende el orden y nombre de las jerarquías angélicas tal como fueron descriptos por Dionisio Aeropagita.
XXVIII
  Beatriz comienza explicando los distintos niveles de la obra de la creación: los ángeles, la materia pura, los cielos; se alarga sobre la caída de los ángeles rebeldes y sobre el reino de los ángeles felices a los que llama "amores". Explica porqué los ángeles no necesitan de memoria. Deplora la vanidad y falsedad de los filósofos y predicadores que fantasean sobre la realidad, y termina exponiendo el inconmensurable número de los ángeles.
XXIX
CIELO EMPIREO - LA ROSA ETERNA - VISION DE TODO EL PARAISO
 
LA CANDIDA ROSA ES AHORA EL PARAISO ENTERO DONDE ESTAN TODOS LOS CIELOS Y TODAS LAS ALMAS BEATAS
Se apartan los coros angélicos. Dante encomia la belleza de Beatriz y renuncia, en manos de otro mejor poeta, a describir tanta hermosura. Han alcanzado el cielo Empíreo, pero la luz excesiva ciega a Dante. Recupera la vista, y contempla ahora a todo el Paraíso como un río de luz entre riberas floridas, en el que se espejan los beatos. La luz se extiende formando una inmensa figura circular que no es sino una rosa de luz y fuego de la que Dante describe las gradaciones. Rosa Sempiterna en eterna primavera ciudad y morada de las almas beatas en innumerables gradas de resplandor.
XXX
El poeta contempla en la Cándida Rosa a los beatos y a los coros angélicos, y encuentra a su lado a San Bernardo, su nuevo conductor en reemplazo de Beatriz que ha regresado a su sede. Dante prorrumpe en un inmenso como himno de agradecimiento. San Bernardo muestra a Dante la gloria celeste y el esplendor de María.
XXXI
San Bernardo explica a Dante la distribución de los beatos en la Rosa Cándida: de un lado los santos del Nuevo Testamento, de la otra los que creyeron y esperaron en el Cristo venidero. En la grada del medio, más abajo, están los niños que fueron gratos a Dios antes y después de la Redención. San Bernardo invita a Dante a contemplar a la Virgen María y la veneración que le prodiga el ángel Gabriel, y lo exhorta a la oración. la selva.
XXXII
VISION DEL PUNTO ABSOLUTO DE TODO EL SER  

EL PUNTO FULGURANTE
DIOS
EL ABSOLUTO
EL SER EN SI
LA INTELIGENCIA

San Bernardo eleva a la Virgen un himno de alabanza y ruega para que Dante pueda ver la esencia divina. Por intercesión de María, Dante puede ir penetrando gradualmente en la luz de Dios, percibe la forma del universo y la ley de amor que une todas sus partes. Contempla simbólicamente la divina Trinidad y el misterio de la Encarnación del Verbo, pero un súbito esplendor pone término a su visión espiritual.
XXXIII