| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Paraíso CANTO XIII. |
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Resúmen. XIII, 1-27. Las aldeas y ciudades del medioevo como carecían de la abundante iluminación de nuestras ciudades, sus habitantes podían disfrutar todas las noches de la gloria del esplendor del cielo y sus estrellas y sus astros. ¿Quién que haya salido al campo o a la montaña no ha sido embrujado por esos fabulosos cielos nocturnos que convidan a la contemplación silenciosa del orden y belleza del infinito universo? Dante, para crear un símil de las luces del Paraíso, recurre nuevamente a esos cielos de su época, cuando todos conocían las principales constelaciones, sus instrumentos de precisión para conocer el rumbo de las estaciones y prevenir los tiempos propicios. Sobre la Osa Mayor y Menor ver Par. II, 7-9 y notas. 4. Comienza por pedirnos que imaginemos quince estrellas tan vívidas que no haya niebla que pueda ocultarlas. 7. Luego recurre a la Osa Menor que jamás se oculta de los habitantes del hemisferio Norte, por estar dentro del círculo polar, con lo que agrega otras siete estrellas. 10. Llama boca a dos estrellas del cuadrángulo de la Osa Menor y cuerno a la cola que se extiende hasta el Polo mismo, cielo máximo sometido al primer cielo que lo mueve. Queda así constituida una corona de veinticuatro estrellas tantas como sabios hay en este cielo del Sol. 13. Y ahora manda duplicar esas estrellas en dos coronas iguales que a la manera de aspas giraran en sentido contrario formando una espectacular danza celeste. 14. la hija de Minos, Ariadna, que dio a Teseo el hilo atado a la entrada del Laberinto, para que, al internarse en él y dar muerte al Minotauro, pudiera retornar sano y salvo. Así ocurrió, y luego huyó Teseo con la princesa a la isla de Naxos, donde olvidando toda la gratitud que le debía, tuvo la crueldad de abandonarla. Viéndola morir de soledad y tristeza, Baco, para inmortalizar el recuerdo de tan preclara princesa, puso en el cielo la corona de su frente, la cual al elevarse por los aires fue transformando sus perlas en astros, para finalmente situarse - como constelación llamada Corona Borealis - m en su honor, entre las constelaciones de Hércules y la Cabeza del Dragón. 23. Chiana. La celeridad que puede reinar en los asuntos humanos es tan mínima en comparación con el giro de estas coronas, como el lentísimo río aretino Chiana en comparación con el velocísimo cielo de las estrellas, que supera en velocidad a los demás. 25. En la religión antigua los himnos a Baco - es decir Dionisio. Ver Purg. XVIII, 94 y nota - y al Pean - es decir Apolo, Ver Par, I, 1 y nota - eran himnos de alegría y felicidad dirigidos al dios de los misterios de la transformación simbólica del vino, y al dios del Sol de los vaticinios puros de Delfos. Mas aquí los beatos cantan al misterio de la Trinidad y al de la encarnación de Cristo - en una persona la divina y la humana -. XIII, 28-52. Santo Tomás, quien cantara la vida de san Francisco, retoma la palabra para esclarecer dudas. 30. felices de pasar del cantar glorias al dirigir la palabra a Dante. 34. la paja guardada son las enseñanzas recibidas y guardadas en el alma como la semilla del trigo en el granero, capaz de germinar en cientos de nuevas semillas, pero ahora hay que cosechar una nueva espiga. 37-45. Circunloquio: Tú crees que en Adán, de cuya costilla fue hecha Eva, la que probó del árbol prohibido; y que en Jesús, cuyo pecho fue abierto por la lanza de Longinos, y cuyo sacrificio satisfizo por la culpa de Adán; tú crees, y saber, que a ambos se les infundió toda la luz del conocimiento de la que es capaz la raza humana, tanto al hombre Cristo como al primer hombre, ambos perfectos de toda la perfección de la naturaleza humana. 45. por aquel valor, es decir supremo poder de Dios. 46. Por lo dicho de Adán y de Cristo te sorprende que de Salomón, la quinta luz (Par. X, 109-114 y nota), haya dicho que no hubo nadie que alcanzara la altura de su sabiduría. 52. como el centro a lo redondo. Certeza tan grande como la absoluta necesidad geométrica que liga al centro y al círculo que de él tiene origen. Esta imagen es usada con cierta frecuencia por Dante, como en Vita Nuova XII, nota 7, siendo el centro expresión del ser en sí y la circunferencia la del mundo que nos rodea, entre otros muchos significados simbólicos. XIII, 53-87. Exposición de Tomás de Aquino sobre las imperfecciones de los seres creados respecto a la idea prevista de los mismos. 53-60. Todo lo que existe, inmortales y mortales seres, son vestigios luminosos del Verbo, aquella idea, que emana del amor del Padre, nuestro Sire. La luz creadora del Verbo, que es él mismo y el triple amor, desciende y se refleja en los nueve coros angélicos. 61-66. La luz creadora, ya ahora transformada en ideas o formas puras, desciende luego por la escala de las criaturas hasta los mínimos seres contingentes, a través de la acción de los cielos y sus astros, que producen los seres vivos y los minerales. El texto, con simiente y sin simiente, también se refiere a la opinión común medieval de que los gusanos se producían de la podredumbre, y que del mismo modo nacían sin germen los hongos, los corales y cosas semejantes de las que no se percibe semilla a simple vista. 67-72. La cera de ellas, es decir la naturaleza de las criaturas engendradas, y el que las conduce, la potencia angélica que las crea, no obran con igual docilidad de manera que la forma ideal se distribuye en seres más o menos perfectos e imperfectos. Los medievales decían que el hombre es engendrado por el semen y por el Sol, queriendo decir que se origina de una materia genética que arrastra imperfecciones de la vida, y por la pura vocación que proviene de los astros, la cual se ve así condicionada por las limitaciones genéticas. 73-78. Si por el contrario, la pasividad de la naturaleza, la cera, fuera perfecta y el cielo, los astros, pudieran actuar libremente, la idea del ser creado nacería tal cual ideada. Pero no es así, la materia se entrega ajada por la existencia y su propia condición de criatura, como el artista que posee en su alma toda la perfección del arte pero su mano no le corresponde. 79-87. Pero si la divina virtud lo quiere no habrá limitaciones: tales son Cristo y la Virgen María, en los que se recreó toda la perfección de Adán, lo que sólo fue en estas dos criaturas. XIII, 88-111. Por tanto la pregunta sigue todavía en pié: ¿cómo es que se dijo que antes y después de Salomón no hubo otro de tal sabiduría? 93. En alguna parte de los libros sapienciales de la Biblia se dice que "el que quiera la sabiduría, que la pida, y le será dada", porque es la única plegaria que tiene asegurada la respuesta. Y así se dice en el libro I de los Reyes 3, 5-14: En Gabaón Jehová apareció en sueños a Salomón y le dijo: "Pide lo que deba darte". Salomón respondió: "Has testimoniado gran benevolencia con tu servidor David, mi padre, y el marchó en tu presencia con fidelidad, justicia y rectitud de corazón; grande fue tu benevolencia para con él, y permitiste que un hijo suyo se siente en su trono. Ahora, Jehová Dios mío, pusiste a tu siervo en el lugar de mi padre David, y yo soy muy joven y no se cómo actuar en jefe. Tu siervo está en medio del pueblo que te elegiste, pueblo numeroso, tanto que es imposible contarlo o censarlo. Da a tu servidor un corazón pleno de juicio para discernir entre el bien y el mal, porque ¿quién podría gobernar tu pueblo, tan grande?" Y agradó a Jehová el pedido de Salomón, y le dijo: "Porque así as pedido, y que no pediste para ti la longevidad, ni la riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino el discernimiento del juicio, mira entonces que hago como pediste: te doy un corazón sabio e inteligente como nadie lo tuvo antes que tú ni nadie lo tendrá después de ti. Y aún lo que no has pedido, también te lo doy: riqueza y gloria como ninguno entre los reyes. Y si andas por mis caminos, si guardas mis leyes y mandamientos como lo hizo tu padre David, te concederé larga vida" . Y en el libro de la Sabiduría, 7, 7-12, canta Salomón: Por
eso pedí, y la inteligencia me fue dada,
No la comparé ni con la más preciosa gema;
Más que a la salud y a la belleza la he amado,
Y con ella todos los bienes vinieron a mi, 93-111. Se propone ahora Tomás, al estilo escolástico, establecer las distinciones necesarias sobre el tema, en especial de que la sabiduría otorgada a Salomón fue para el desempeño de sus funciones reales. Salomón no pidió la sabiduría para:
104. real prudencia. Aprovecha que está hablando de reyes para decir que se gran prudencia tomar en cuenta el contexto de una afirmación, y no el sentido absoluto de sus palabras. 109. Distinguiendo así puede Dante seguir afirmando la inmensidad de la Sabiduría del primer padre y de Cristo, y la gran Sabiduría de Salomón, puesto que esta es grandísima y única de reyes, pero no absoluta en todo. 111. del primer padre y de nuestro Amado. Es decir de Adán y de Jesucristo, según san Mateo (III, 17), en el bautismo de Juan la voz celeste dijo: Este es mi amado Hijo en quien tengo mis complacencias. La solución de Tomás es elegante y corresponde a un buen profesional teólogo disputante en universidades. Pero queda un relente de duda y se nos ocurre que tal vez mejor se podría distinguir diciendo que Adán y Cristo están fuera de competencia en lo que a sabiduría se refiere porque la perfección de su visión trasciende lo que un ser humano, lábil y contingente, puede alcanzar por más grande que sea la sabiduría que reciba. ¿Acaso no condicionó antes, que las formas ideales son recibidas limitadamente por las criaturas? De lo contrario no se entendería el contenido de los magníficos libros sapienciales atribuidos a Salomón, en los que se describe a la Sabiduría como aquella inteligencia que jugaba junto al creador en la Creación del mundo y que es lo que tanto amó y tan celosamente apreciaba Salomón por sobre todas las cosas. Lo cual va más allá de un sabiduría al servicio del reino. XIII, 113-142. Recomendación de santo Tomás de ser cauteloso en aceptar o negar sentencias 113-117. La técnica escolástica respecto de las disputas teológicas y filosóficas se acuñaba en el siguiente canon: Establece frecuentes distinciones, nunca niegues, raras veces concede, lo que en forma formal y bastante real dice que negar algo es peligroso porque no tiene retorno y es terminante, afirmar algo lo es menos pero significa un renuncio y un compromiso, por tanto lo mejor es establecer variantes que lleven al tema en cuestión a un terreno más esclarecedor. 118, De común experiencia es que el vulgo, la opinión corriente, fácilmente se inclina a las opiniones falsas que impactan la imaginación, así como también que la emoción y los sentimientos traban el buen percibir del intelecto. 123. no tiene el arte. Es verdad que para adentrarse en los temas filosóficos, es decir en la especulación intelectual, se requiere un conocimiento profesional de las ciencias filosóficas y, en especial, de la historia de la filosofía que enseña a desconfiar de las apariencias de la dialéctica y de los sofismas. Otra cosa es si hablamos de sabiduría y virtud que están al alcance de todos, porque como decía Heráclito a todos les es dado pensar, que quiere decir que cada ser humano debe pensar por sí su existencia, puesto que le ha sido dada la capacidad de entender su vida y de orientarse al bien, para lo cual no es necesaria la filosofía profesional. Decimos profesional, porque el verdadero sentido de la palabra filosofía es el amor de la sabiduría, y los verdaderos filósofos ponderaban el sentido de la vida humana y siempre, siempre, siempre, acompañaban sus palabras con el ejemplo de su vida, es decir eran consecuentes. Lo que habitualmente se entiende por filosofía, en cambio, es el razonar especulativo, en cierta manera, aséptico e independiente de la moral del que filosofa y de su actitud frente a la vida. 125. Parménides. Filósofo griego del Vº siglo a. C. se supone perteneciente a la escuela eleática, nombre tomado de la aldea de Elea, en la Gran Grecia, cerca de Nápoles. Para conocer sus ideas poseemos fragmentos de su obra De la Naturaleza, obra que comienza por una grandiosa evocación: dos caminos se ofrecen al pensador, el de la verdad inmutable que es necesario conocer en primer lugar, y la que proviene de la costumbre y de la muchedumbre en la que no se hallará otra cosa que la experiencia engañosa de los sentidos. Dante no tenía acceso a los fragmentos que hoy poseemos, y sólo podía basarse en la opinión común universitaria, basada a su vez en la estricta interpretación de Aristóteles. Es sabido que Aristóteles se distingue por su incapacidad de comprender cualquier otro pensamiento que no sea el suyo, y que, con respecto a sus antecesores, más bien los interpreta con desdén y hasta con envidia, trasmitiendo de ellos un concepto restringido y estereotipado, que lamentablemente, dado el prestigio de sus obras, influyó en la filosofía posterior inclusive hasta en nuestros días, tergiversando el pensamiento de tan eminentes hombres como Parménides y los demás presocráticos. Platón en cambio lo honró escribiendo un magnífico diálogo intitulado precisamente Parménides. Meliso o Melissos, fue filósofo de la misma escuela eleática y discípulo de Parménides. A la cualidad unitaria del Ser total y único de su maestro agregó la categoría de infinitud. Briso. Filósofo discípulo de Euclides, anterior a Parménides, según Aristóteles se agotó tratando de hallar la cuadratura del círculo, 127. Sabelio. Los apologistas cristianos de los primeros siglos dedicaron sus esfuerzos a enseñar, contra la religión antigua, un estricto monoteísmo. La enseñanza sobre el Verbo, el Logos, padecía de inseguridad y confusión, y más aún la teología de la Trinidad. Así surgieron los llamados modalistas cuya doctrina enseñaba que un solo Dios en su modalidad de Padre habría creado el mundo, y en la de Hijo lo había redimido, llegando a decir que el Padre era quien había padecido en la cruz. Entre estos modalistas se encontraba Sabelio, nativo de Pentápolis en África, quien negaba en Dios la existencia de tres personas. Murió en el 257. Arrio. Monje y presbítero de Alejandría, 256-336, muerto en Constantinopla. Aceptó de cierta forma la divinidad de Cristo, pero afirmó que la Segunda Persona de la Trinidad no es coeterna con el Padre, la Primera Persona, sino que fue engendrada y no existía con anterioridad a ese hecho. Para Arrio, el Hijo de Dios no era eterno sino creado por el Padre como instrumento para crear el mundo y, por lo tanto, no era Dios por naturaleza, sino una criatura que recibió la alta dignidad de Hijo de Dios ya que fue "engendrado", debido a que el Padre, en su preconocimiento, sabía de su condición de justo y de su fidelidad incondicional. Considerado como una secta herética y condenado por los concilios, el arrianismo perdió fuerza y desapareció casi totalmente a principios de la Edad Media, permaneciendo veladamente en ciertos niveles de la nobleza. Tomado de http://abcdioses.noneto.com/ los estultos, los estúpidos, que malinterpretaron y deformaron su sentido como la espada curva deforma lo que refleja. 130. Alerta final de santo Tomás sobre la ingenuidad de quienes juzgan por lo que ven al presente o simplemente por las apariencias. 139. Berta y Martín. Son personajes imaginarios, como en español Fulano y Mengano, pero en el caso gente de pueblo extremadamente simple e ingenua. Porque ven a uno actuar mal y a otro bien aparentemente, creen que el primero será castigado y el segundo premiado, cuando podría ser lo contrario. |