Notas y comentarios a la Divina Comedia. Paraíso CANTO XVII
 

Resumen.
En su viaje por el Infierno y el Purgatorio Dante oyó oscuras profecías acerca de sí, y pide a Cacciaguida que se las explique sin rodeos. Así oye de su futuro exilio, la pobreza y los sufrimientos que padecerá, pero también del honor y favor de los Scaligeri. Dante se pregunta si debe callar o publicar lo que ha aprendido, pero Cacciaguida lo exorta a revelar, íntegramente, lo que ha visto.

XVII, 1-12. CLIMENE, klumenh, hija del Océano y Tetis pertenece a la primera generación divina, la de los Titanes. Casada con Jápeto, concibió a Atlante, Prometeo y Epimeteo. También casada con Helio (el Sol) de quien habría tenido un hijo, Faetón, y varias hijas. Cuando Épafo, que se decía descendiente de Júpiter, retó a Faetón diciéndole que su madre le había mentido y que no era hijo del Sol, éste corrió a su madre y le dijo:

¡Duélete madre mía, que ante él yo, tu hijo,
tuviera que callar! ¡Qué vergüenza los oprobios
de sus dichos que pude y no pude desmentir!
Pero tú, si en verdad fui creado de celeste estirpe,
dime cuál es mi linaje y mis derechos al cielo!
dijo y rodeando sus brazos el cuello materno
le rogó por quién era su verdadero padre.
Confunden a Climene de Faetón los ruegos
por cuya furia y por su falta movida, ambos al cielo
sus brazos alza expectante a los rayos del Sol.
Por esta cabellera, dijo, insigne de esplendentes rayos,
hijo, te juro, que quien nos oye y nos ve,
ese, que esperas, ese que entibia el orbe,
el Sol te engendró; si te miento ¡que ya no vea
esta luz que ilumina mis ojos y que para mi la última sea!
que no te abrume ignorar tus patrios penates.
Si el alma te pide, ¡corre y pregúntale tú mismo!
Alegre exsultante tras tales maternas palabras
de inmediato Faetón, transportado al alto cielo,
atravesó sus Etiópicas regiones y la India
yaciente bajo los astros de fuego,
y, diligente ansioso se allegó al Oriente.
Ovidio, Met. I, 757-779.

Sabemos como terminaron los reclamos de Faeton por Inf. XVII, 106-114 y nota.

Este enunciado advierte sobre los peligros de comunicar a los hijos revelaciones que no están en condiciones de comprender, y que los puede llevar a audacias no deseadas. El tema introduce las revelaciones que Cacciaguida hará en este canto, y a los peligros que asume Dante al dejarlas por escrito.

5. lámpara es su tatarabuelo al que ve solamente en forma de centella llameante.

9. bien signada por la interna estampa, se refiere a la representación interior de ideas y deseos, de las que se pide que las diga con precisión.

XVII, 13-30. Habla Dante y expresa su deseo de saber.

13. planta está aquí por cepa, raíz de donde proviene.

15. Con la absoluta evidencia que sabemos que un triángulo no puede tener dos ángulos obtusos, que sobrepasarían los 180º de la figura, así los beatos conocen los tiempos con la mirada clavada en la mente divina, el punto, donde está el presente, el pasado y el futuro de todas las cosas.

23. palabras graves, penumbra de sucesos futuros, que le auguraron Farinata, Bruneto Latini, Conrado Malaspina y Oderisi de Gubio en el Infierno, cantos IX y XIV; y en el Purgatorio, cantos VIII y XI.

24. tetrágono, Sólido de cuatro caras y cuatro ángulos, a veces usado como sinónimo de cubo, que por más que uno lo voltee y revoltee siempre queda en pie, algo firme y estable que soporta bien los avatares de la fortuna.

27. que saeta.. recuerda el verso de Ovidio

nam praevisa minus laedere tela solent

pues las intrigas suelen advertidas herir menos.

XVII, 31-99. Se devela el futuro de Dante.

31. Se refiere a los oráculos previos a la venida de Cristo, y que a partir del cual cesaron. Eran oscuros y trabados, sólo para quienes pudieran entenderlos, como en realidad son siempre las profecías.

37. Quiere decir que de necesidad Dios ve lo contingente porque ha de suceder; como la nave que baja por un río, no navega porque los ojos la miren navegar, sino que los ojos la ven navegar porque se mueve. La teología escolástica usaba mucho de este argumento, es decir, que de la presciencia que Dios tiene de nuestros contingentes asuntos no se deriva que sea necesarios.

42. HIPÓLITO, ippolutos, Hijo de Teseo y de la amazona Hipólita, había heredado de su madre la pasión por la caza y las prácticas violentas. Como prefería a la cazadora Ártemis y despreciaba a la tierna Afrodita, esta suscitó una viva pasión por el joven en el corazón de Fedra, segunda esposa de Teseo. Habiendo rechazado sus avances, Fedra, despechada, rasgó sus vestidos, rompió la puerta de su cámara, y afirmó a su esposo que Hipólito había querido violarla. Teseo, presa de violenta cólera, lo expulsó de la ciudad, no queriendo matarlo con sus manos, pero recurriendo a Posidón, que le había prometido cumplir tres deseos, le pidió que lo matara, como así ocurrió en un accidente a la orilla del mar.

Florencia es la pérfida madrasta a quien Dante culpa de su exilio, que pudo realizarse gracias a la complicidad del Papa Bonifacio VIII con los güelfos negros de la ciudad. Amarga y tiernamente decía Dante en El Banquete I, III:

... ¡Pluguiera al dispensador del universo que la razón de mi excusa no hubiera existido nunca! Pues ni nadie habría fallado en mi contra, ni yo hubiera sufrido injusta pena, digo, de exilio y de pobreza. Porque agradó a los ciudadanos de la bellísima y famosísima hija de Roma, Florencia, de arrojarme fuera de su dulce seno, - en ella nací y fui nutrido colmadamente como nunca y en su seno, en su buena paz, deseo de todo corazón reposar el cansado ánimo y acabar el tiempo que me ha sido dado -, para ir a casi todas los lugares en los que esta lengua se extiende, peregrino, casi mendigando, mostrando contra mi voluntad la llaga de la fortuna, la que injustamente muchas veces suele atribuirse al mismo que la sufre. Verdaderamente he sido barca sin vela y sin gobierno, conducido a diversos puertos y radas y orillas por el seco viento que emana de la dolorosa pobreza; he venido a ser a los ojos de muchos, quienes tal vez por alguna fama mía me habían imaginado de otra forma, ante los cuales no solamente se envileció mi persona, sino que todas mis obras se desvalorizaron, tanto las ya hechas como las que habría de hacer.

La sentencia del exilio es del 27 de enero de 1302, firmada por el podestá Cante dei Gabrielli de Gubio. La pena consistía en una multa de cinco mil florines y dos años de destierro. La sentencia fue confirmada el 10 de marzo contra Dante y otros cuatrocientos ciudadanos contumaces, por no haberse presentado, con el agregado de pena de muerte: "si por acaso los dichos se allegaran a la Comuna, sean con quemados en fuego hasta morir". Siguieron después otras condenas, como la del 2 de septiembre de 1311, en la cual fue excluido de la posibilidad de revocar el exilio, y la del 6 de noviembre de 1315, extendida a sus hijos., Pedro y Jacobo, por el vicario del rey Roberto de Nápoles, Ranieri, después de la batalla de Montecatini el 29 de agosto de 1315.

49. El Papa Bonifacio VIII colaboró en la derrota de los blancos con el envío de Carlos de Valois, legado papal. En Roma se negociaba con los bienes espirituales para lograr ventajas materiales y adhesiones.

52. A los vencidos, el partido blanco, se le imputará la culpa de los males y desórdenes de Florencia; pero están equivocados, la intervención divina, el que la dispensa, descenderá para castigar a los autores de tanta infamia: tal vez está señalando a Corso Donati (Purg. XXIV, 82-87) y al episodio de Anagni (Purg. XX, 85-90).

62. la compañía estúpida y malvada. Los compañeros del exilio estaban en desacuerdo entre sí. Dante sospechaba de ellos, pues, aunque también deseaba regresar a la patria, aconsejaba esperar el momento propicio. El 8 de junio de1302, Dante participó a la reunión de los expulsados en san Godenzo en Mugello; tal vez en la primavera de 1303 se unió a una infeliz expedición guiada por Scarpeta de los Ordelaffi.

66. tendrá la frente roja. Los exilados gibelinos enrojecerán de vergüenza: tal vez se refiera a la expedición que armaron contra Florencia, en el verano de 1304, que terminó en una sangrienta derrota.

67. de su bestialidad. Los estúpidos actos de los exilados será prueba de su locura, y será bueno que te constituyas un partido para ti sólo.

70. tu primer refugio. Habiéndose separado de los blancos, Dante halló refugio en los Scaglieri de Verona, protectores de los gibelinos en Lombardía. Alberto I fue el fundador de la casa de Verona, murió en 1301; tuvo cuatro hijos: José, abad de la iglesia de san Zeno (Ver Purg. XVIII, 118-126). Bartolomeo, Albuíno, Can Grande.

El gran lombardo, es Bartolomeo de la Scala, vicario imperial de Enrique VII en 1312, llevaba un águila sobre escala de oro en campo rojo, armas de su familia, quien será tan generoso con Dante que proveerá a sus necesidades antes que se lo pidan.

78. Can Grande, 1291-1329, hermano menor de Barolomeo, quien lo asoció al gobierno de Verona en 1311, y luego señor de la ciudad en 1312. Nacido bajo el influjo de Marte, esta estrella, estaba destino a empresas guerrera: de hecho extendió los dominios territoriales a Vicenza, Feltre, Belluno, Mantua, Treviso. En 1318 fue nombrado capitán general de la Liga gibelina. Dante "creía que la división de Italia en tantas repúblicas y señorías, era perpetua fuente de matanzas, esclavitudes e ignominias; detestaba a los tiranuelos gibelinos no menos que a los demagogos guelfos, etc., y exalta a Can de la Scala para animarlo a dar caza a aquella loba de ciudad en ciudad, bien que, en su corazón, no le perdonaba la culpa de ser uno de los tantos tiranos que, bajo el nombre de vicarios imperiales, conculcaban ek jardín del Imperio abandonado por César (Foscolo, Opere III, p 261).

A este Can Grande Dante dedicó este cántico del Paraíso (Ver Epístola X).

80. nueve años. En 1300 Can Grande tenía 9 años, tiempo de nueve giros de las esferas celestes.

82. gascón, de la Gascuña francesa. Se refiere al Papa Clemente V, el infame Bertrando de Got (Ver Inf. XIX, 82-87 y nota), que fuera arzobispo de Brdeaux. Con engaños obstaculizó la coronación de Enrique VII de Luxemburgo hecha por cardenales (y no por el Papa que residía en Aviñón) en 1312, y luego de coronado favoreció a sus enemigos.

83. Ya antes de 1312, cuando era señor de Verona, Can Grande gozaba de fama de generoso y liberal, valiente en la guerra, astuto y juicioso en política, capaz de soportar fatigas y asumir riesgos, ni de dineros ni de afanes.

85. Ver Epístola X, 2-3 al Gran Can, a quien dirige estas pañabras:

El insigne elogio de vuestra Magnificencia que la insomne fama disemina por todas partes, obra aquí y allá diversamente en diversos, ya que en unos exalta la esperanza de la prosperidad, y en otros desencadena el terror del exterminio. Tal encomio sin embargo, que tanto excede a la hodierna realidad, me pareció al principio excesivo, como desbordando los límites de la verdad. Pero para que la prolongada incertidumbre no me injuriara interminablemente, así como una vez la reina de Sabá subió a Jerusalén, así como Pallas vino a Helicón, así yo corrí a Verona para apreciar por la fe de mis ojos las cosas que había oído. Allí vi vuestras grandezas, vi y palpé vuestros beneficios: y así como antes sospechaba un exceso en los dichos, así ahora sucumbí al exceso de la realidad misma. Y a la manera como primero, por la sola fama, aunque con limitada adhesión, os fui benévolo, ahora apenas haberos conocido me volví vuestro devotísimo y amigo.

88. Grandes esperanzas tenía Dante en el vicario del Emperador para la salvación de su amado Florencia, y aquí, como no lo hizo con nadie en la Comedia, adopta una tono profético para engrandecer la magnificencia del Gran Can. Sobre el tema de la expectativa dantesca de la ayuda del Emperador leer la Epístola V a los príncipes de Italia, y sus reconvenciones al Enrique VII en la Epístola VII a él dirigida.

94-99. Por pocos años, pocos giros de los cielos, quedarán ocultas las infamias de sus enemigos, y Dante verá la perdición de sus enemigos. Cacciaguida para decirle, como el proverbio árabe, siéntate al umbral de tu puerta y verás pasar el cadáver de tu enemigo.

XVII, 100-135. Temores de Dante resueltos por su tatarabuelo.

101. Las dudas son la urdimbre que propuso Dante, la respuesta de su pariente es la trama con lo que se completa la tela.

110. de lugar tan caro, es decir Florencia.

111. no pierda a los demás. Que su poesía no afrente y le haga perder a los pocos amigos que le quedaren.

112. Por el Infierno, mundo sin fin amargo, por la subida al monte del Purgatorio, la bella cumbre, y por el cielo, de astro en astro, mucho ha aprendido Dante del viaje y de los interlocutores.

117. Si publico lo aprendido me ganaré un más pesado exilio, habiendo fustigado a las autoridades civiles y religiosas, y a muchos señores, pero si callo temo que perderé nombre, gloria y fama en la posteridad.

121. Las dudas y pregunta de Dante inflaman de amor a su tatarabuelo, mostrándose más brillante, más corusca, como lo hace el Sol reflejado en el mejor espejo de entonces, de oro, lo que a su vez tiñe de dorado la luz.

124. El alma comienza por afirmar la legitimidad de los temores de Dante: sólo a un alma oscura, fusca, serán duras tus palabras.

127. Lo anima ahora para que manifieste todo lo que sabe, y que al que le caiga el sayal que se lo ponga, y que por la boca muere el pez.

130. Amarga es la raíz, pero dulce el fruto, decían los griegos, refiriéndose a los esfuerzos que cada uno debe hacer para mejorarse y alcanzar la virtud.

133. Tus palabras, como saetas, alcanzarán a los más encumbrados personajes, lo cual, por haberlo hecho, dará fundamento a tu honor y buen nombre.

XVII, 136-142. En los tres reinos te han sido mostradas personas famosas, porque los lectores no atenderían si los ejemplos fueran oscuros o de poco estamento.