Notas y comentarios a la Divina Comedia. Paraíso CANTO XXVI
 

Resumen.
Sin haber recuperado la vista pero con promesa de ello, Dante es interrogado por San Juan sobre la caridad, cuál es su objeto, lo motivos que lo mueve al amor de Dios y al amor del prójimo. Respondidas las preguntas, por intervención de Beatriz Dante recupera la vista. Encuentro con Adán, el cual contesta a las preguntas tácitas de Dante: el tiempo transcurrido desde que ingresó al Edén, la lengua que hablaba, el nombre primitivo de Dios, el breve tiempo que estuvo en el Paraíso.

XXVI, 1-18. La intensa luminosidad del alma de San Juan ha enceguecido a Dante, concentrándolo así en su visión interior, sin distracciones externas, como conviene a quien ha de hablar de Amor.

7. A diferencia de Pedro y Santiago, Juan no pregunta qué es el amor - porque la respuesta analítica es imposible, no se puede definir el amor sin incluir en la definición un análogo del amor mismo, lo que es tautología -; en cambio prefiere preguntar a dónde tiende el amor. A donde apunta dice, porque el amor es el peso del alma, la causa y razón de su conducta.

12. Ananías. Cuando en el camino a Damasco Saulo (Pablo) cayó enceguecido por la revelación de Cristo, Dios le envía a Ananías para que lo sane:

Ananías fue y entró en la casa, y poniéndole las manos dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno del Espíritu Santo. Y le cayeron luego de los ojos unas como escamas, y recibió al punto la vista, y levantándose fue bautizado. Hechos, IX, 17-20.

Beatriz, como Ananías, pero por la fuerza de la mirada de su amor, puede devolver la vista.

14. a los ojos que fueron puertas. Al comienzo de la Vita Nuova, cap. II, se narra el primer encuentro de Dante con Beatriz, cuando al contemplarla quedó prendado de la Belleza para siempre, y la Belleza es la causa del Amor.

16. El Amor es el tema universal de las sagradas escrituras, de un Dios que creó el mundo y el Paraíso por amor y lo recuperó, después de la caída, por amor. Este amor creador y salvador es lo que más adelante llevará a Dante a hablar de Adán en este canto.

17. Alfa y Omega. Nombres de la primera y última letra del alfabeto griego - A y W -, significando principio y fin, es decir la razón de todo.

Por boca de Isaías, XLVIII, 12, decía Yavé:

Óyeme Jacob,
Israel, llamado por mi,
Yo soy el primero,
y también soy el último.

Y en el Apocalipsis,XXII, 12-13:

He aquí que vengo presto,
y mi premio conmigo,
para recompensar a cada uno según su obra.
Yo soy el Alfa y el Omega,
el Primero y el Último,
el Principio y el Fin.

Se recompensa según las obras, porque las obras son el resultado del amor. El desamor, la frialdad, es estéril, como los campos yermos.

XXVI, 19-48. Adentrémonos más en este mundo del Amor: has de aclararme cómo es que amas. Dante elaborará ciertas evidencias, más que razones, de la fuente del amor.

25-36. filosóficos argumentos o razones que podemos observar, y por la autoridad divina y humana, una luz que aquí brilla, y que se refleja en las escrituras: vemos que el amor nace de la percepción del bien, que cuanto más bueno y más bello, más amor provoca. Y como no hay mayor bien que el ser o esencia divinos, cuyo reflejo son la bondad que amamos en las criaturas, a Dios más se mueve quien mejor esto entiende.

37-45. La autoridad y ello por triplicado lo declara:

38. Lo dice Aristóteles, o mejor Platón - por aquello de las substancias sempiternas -, quien demuestra que el primer motor del universo, que llamamos Dios, más allá de las eternas ideas y esencias, es también el fin, y por tanto el amor, de todas las cosas que a Él tienden.

40. Lo dice Dios por boca de Moisés en el libro del Éxodo, XXXIII, 19:

Entonces dijo Moisés: ruégote que me muestres tu gloria.
Y Él dijo: Yo haré pasar ante ti todo mi esplendor,
y proclamaré el nombre de Yavé ante ti.

43. También su interrogador, san Juan, mejor que nadie, canta el secreto del Paraíso, en el prólogo de su evangelio:

En el principio era el Verbo,
y el Verbo era junto a Dios,
y el Verbo era divino:
desde el principio era junto a Dios.
. . . .
Y el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros,
y vimos su gloria.
Gloria como de un unigénito de Dios
lleno de gracia y de verdad.

XXVI, 49-66. Como el amor puede tener más y menos, ahora san Juan pregunta cuánto ama Dante.

53. del águila de Cristo. De los primeros tiempos de la Iglesia, se identificó simbólicamente a los cuatro evangelistas con los cuatro animales sagrados: San Juan el Águila, San Marcos el León, San Lucas el Toro y San Mateo el Hombre, que se corresponden con los cuatro Guardianes del cielo del Zodíaco, a saber respectivamente Escorpio (que en su aspecto espiritual es un águila y en el material un escorpión), Leo, Tauro y Acuario (que es signo de sabiduría y tiene rostro de hombre). Son los mismos animales que figuran en los ángulos de la carta XXI del Tarot de Marsella, y abundan en la iconografía cristiana.

Animales en este contexto tiene el sentido de seres con ánima o animados, vivientes, pero también encierra el simbolismo de los animales representados.

58. Se exponen varias razones que lo inflaman de amor.

  • La contemplación de la magnificencia del universo y los arcanos que encierra su propia alma son motivos de agradecimiento y amor al Creador. Del alma solía decir Heráclito: No podrías alcanzar los límites del alma, por lejos que te lleve tu camino: ¡tan profundo es el logos que la habita!
  • El sacrificio y amor de Jesús.
  • La firme esperanza de gozar del Paraíso.
  • Y el saber que otorgan la fe y la esperanza.

64. Huerto y Hortelano son el universo creado y su Creador. Dante une, como buen sabio, su amor a Dios con su amor al Universo, dos bellezas que en realidad son una sola.

XXVI, 67-81. Prorrumpe este cielo en un canto que recuerda a Apoc. IV, 6-8, donde también podemos ver a los cuatro guardianes del cielo:

... Y ante el trono había como un mar transparente
semejante al cristal:
y en medio del trono y alrededor del trono
cuatro animales constelados de ojos delante y detrás.
Y el primer animal como un león,
y el segundo animal como un novillo,
y el tercer animal con rostro como de hombre,
y el cuarto animal como águila en vuelo.
Y cada animal tenía seis alas,
consteladas de ojos alrededor y por dentro:
y día y noche sin descanso decían:
Santo, santo, santo
el Señor Dios todopoderoso,
el que era y el que es y el que vendrá.

75. estimativa. Se llamaba escolásticamente así a la capacidad interior de evaluar lo nocivo y lo útil. Potencia de apreciación innata, considerada en la moderna sicología como instinto, es decir una capacidad con la que nacemos, previa al análisis racional, y que nos permite precisamente establecer dicho análisis correctamente.

78. Beatriz devuelve la visión al Poeta con la luz de sus ojos, que fulgía a más de mil millas, porque Beatriz ya se está alejando de Dante, al cual va a abandonar y dejar solo ante Dios. XXVI,

82-96. Envuelta en un rayo de luz, el alma de Adán está en contemplación de su Creador.

93. hija y nuera. Toda mujer es descendiente de Adán y por tanto hija suya, y también nuera por que casa con un hijo descendiente suyo.

95. Dante deja a Adán el cuidado de interpretar su deseo.

XXVI, 97-142. Adán sólo se lo ve como una llama que lo encierra y oculta.

107. reflejo. Dante usa la palabra italiana pareglio o parelio que significa el halo luminoso que rodea al Sol cuando trasluce entre brumas. Dios espeja a las criaturas pero ninguna es capaz de reflejarlo enteramente a él.

113. gran desdén. La expulsión del Paraíso.

117. La razón de la expulsión no fue precisamente comer del árbol del bien y del mal, sino desobedecer el límite al que estaba sujeto.

118. de donde movió a Virgilio. Beatriz lo sacó del limbo donde estaba para que fuera a socorrer a Dante (Ver Inf. II, 52).

De acuerdo a los datos simbólicos de la Biblia, Adán esperó 5.232 años desde que fuera expulsado del Paraíso terrenal hasta que fuera sacado del Limbo y puesto en este cielo:

Quienquiera roba o arranca la planta
con blasfemia de hecho ofende a Dios,
que sólo para su uso la creó santa.
Por morderla, en dolor y en deseo
cinco mil años y más el alma primera
ansió al que al mordisco castigó en si mismo.
Purg. XXX, 60-65.

años que resultan de la suma de 4.302 que esperó desde su muerte más los 930 años que duró su vida (Gen. V, 5).

Años son las vueltas que dio el Sol, y sus tránsitos o vueltas también por todas las estrellas del Zodíaco, su arribo a todas las luces.

Los 4.302 años son el resultado de la cuidadosa y exhaustiva suma de los años vividos por patriarcas, profetas y reyes que precedieron la llegada de Cristo.

126. Nemrod, de la tercera generación después de Noé, tras Cam y Cush, fue fundador del reino de Babilonia:

... Y Cush engendró a Nemrod, quien empezó a ser poderoso en la tierra. Fue vigoroso cazador ante Yavé, y por eso se dice: "Como Nemrod, valiente cazador ante Yavé". Las primicias de su imperio fueron Babilonia, Erek y Accad, ciudades todas pertenecientes a la región de Shinar. De esta tierra salió Assur, fundador de Nínive ... (Gen. X, 8-11).

La tradición cristiana quiere que Nemrod fuera el que quiso construir la torre de Babel, empresa de los babilonios, que nunca pudo consumarse debido a la confusión de las lenguas provocada por Dios. (Ver Gen. XI). Hasta entonces, según el Génesis, los hombres hablaban un solo lenguaje, el cual, según Dante, ya no era el que había hablado Adán. Tal es el pensamiento del Poeta aquí en la Divina Comedia, porque en su obra juvenil, De la elocuencia vulgar, I, IV, afirmaba que el hebreo era la mismísima lengua de Adán:

Volviendo a nuestro propósito, decimos que, conjuntamente con la creación del alma primera, fue creada por Dios cierta forma de lenguaje, Digo sin embargo "forma" refiriéndome tanto a las palabras y a la formación de los vocablos como cuanto a la construcción de la frase: forma claro está que debería haber quedado en uso de todos los hablantes si no se hubiera perdido, como abajo mostraremos.

Esta forma de lenguaje fue la que Adán usó; y la que usaron todos sus descendientes hasta la edificación de la torre de Babel, que se traduce como "torre de confusión"; esta forma de lenguaje heredaron los hijos de Heber, por quien se llaman hebreos. De tal forma solamente en ellos, luego de la confusión, se mantuvo aquella lengua, para que nuestro Redentor, que de los hebreos habría de nacer en cuanto ser humano, no hablara la lengua de la confusión, sino la de la gracia.

Así pues el idioma hebraico es el que los labios del primer hablante produjeron.

127. Las obras humanas, productos de la razón, no son duraderas debido a que, por la circulación de los cielos y la influencia de los signos y los astros, cada generación busca cosas diferentes y tiene objetivos distintos.

133. Dice Adán que antes que descendieran al limbo de los patriarcas el nombre de Dios, sumo bien y fuente de felicidad, era "I", que es la novena letra del alfabeto latino, y por la Vita Nuova, cap. XXIX, sabemos del valor que Dante daba a este número.

Vale sin embargo decir también que la letra "I", y sus asonantes "J" e "Y" figuran en muchos nombres de Dios o de dioses y personajes divinos, entre los que citaremos Yavé, Iah, Iupiter, Iacco, Iacob, e inclusive Io en italiano, Yo en español, Je en francés, pronombre de primera persona que afirma el propio y divino ser del hombre. Inclusive la podemos percibir, dulcificada por la letra "D" en el mismo D-Ios (forma genitiva del latino Iupiter), y D-Ionisio. Formas todas que diseminadas en el tiempo y en el espacia testifican de la antigüedad del nombre divino.

135. El es otro nombre de Dios que figura en la Biblia y en sus derivaciones como El-ohim y en árabe Al-ah, y que se encuentra en la formación de muchos nombres hebreos como Yezab-el, Mica-el, Gabri-el, Natana-el, etc. Con respecto al nombre de la torre, Babel no es una palabra hebrea sino deformación del babilónico Bab-Iloth donde Iloth, con I, es también nombre divino, con significado de Cielo o morada de los dioses.

Las alteraciones de las lenguas lleva a Adán al melancólico pensamiento de que los usos de los humanos son mudables en el tiempo.

139. Yo, Adán, estuve en el Paraíso terrenal, en la trascendente cima de aquel altísimo monte del Purgatorio que se yergue sobre el solitario océano occidental.

140. vida pura creado en inocencia, y deshonesta por quebrar el mandamiento de Dios.

142. Poco duró la inocencia de Adán, quien fue creado a la mañana, la primera hora, y fue expulsado del Paraíso terrenal a la tarde, cuando el Sol, de la cuarta parte del cielo que va desde el orto al mediodía, pasa a la siguiente cuarta parte que va del mediodía a la puesta, y como en la forma de contar antigua se dividía el día en doce partes, y estamos en la hora sexta, se trata pues de aproximadamente las 13 horas, al comienzo del segundo cuadrante. Por donde Adán sólo estuvo siete horas en el jardín del Edén.