| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Paraíso CANTO XXXII. |
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Resumen. XXXII, 1-48. A partir del segunda escaño del Paraíso, que María ocupa, a cuyos pies está Eva, la que abrió y punzó la llaga del pecado original, San Bernardo comienza a describir la Cándida Rosa donde se ubican las almas santas. En la excelsa cumbre reside la trifacética divinidad, y así estos dos primeros escaños están reservados a Dios y a María. 7. en el orden de las tercias sedes. En el tercer escaño de la Rosa, está Raquel, símbolo de la más perfecta visión del espíritu (Ver Purg. XXVII, 94-108 y Notas), y la purísima Belleza, que es el objeto de la contemplación, representada en Beatriz. Siguen ahora mujeres hebreas a través de las cuales, por generación, se prolonga la raza en la que nacerá Jesús, especialmente Sara y Rebeca, herederas de las promesas y madres fundamentales del pueblo hebreo (Ver genealogía de Jesús en Mat. I, 1-16). Sara (del hebreo Sarah = princesa), mujer de Abraham a quien siguió en su periplo desde Ur, ciudad de los Caldeos, a la tierra de Canaán, hoy Palestina. En su vejez, por gracia divina, tuvo al patriarca Isaac. (Ver Génesis, XVI-XXIII). Rebeca, hija de Batuel, dejó la Mesopotamia para seguir a Isaac con quien casó. Después de veinte años de esterilidad, tuvo dos gemelos Esaú y Jacób, patriarcas uno de los pueblos árabes y el otro del pueblo de Israel. Fue sepultada en el Hebrón, en la misma gruta de la familia de Sara y Abraham. (Ver Gén. XXIV-XXV). Judit es la heroína de la gesta narrada en el libro homónimo de la Biblia. Mató al tirano Holofernes que venía asolando los pueblos de Fenicia, de Filistea y de Judea, por orden del rey asirio Nabucodonosor (Ver Purg. XII, 58 y nota y el Libro de Judit). Judit representa en esta línea generacional el celo y el sacrificio por la custodia de la herencia hebrea. Aquella que bisabuela fue, es decir Rut, virtuosa mujer moabita, esposa de Booz y bisabuela de David, quien, en el salmo LXXXVI, exclama "apiádate de mi", miserere mei en latín, por sus abusos como rey. Léase el bellísimo libro de Rut, que finaliza estableciendo la línea davídica de la cual nacerá Jesús: ...
Fares engendró a Hesrón, Así, bajando de hoja en hoja, la sede cuarta es de Raquel y Beatriz, la quinta es de Sara y Rebeca, la sexta es de Judit y la séptima de Rut. 16. Desde el tercero al séptimo escaño y del séptimo hacia abajo, las mujeres hebreas forman como un muro que divide el cielo en dos semicírculos de la Rosa; y de un lado, ya completas todas las gradas, ya maduro, están quienes vivieron antes de la venida de Cristo; del otro semicírculo incompleto todavía, entre espacios vacíos, los que vivieron después del advenimiento de Cristo. 28. Los escaños central que dividen los dos semicírculos, tiene también su zonas, y así después de las Hebreas, y en correspondencia, vienen santos varones entre los cuales se citan: Juan el Bautista, que se retiró al desierto, y luego, a orillas del Jordán, bautizaba con agua y llamaba a preparar la llegada de Cristo, como bellamente arengaba Isaías, XL, 3: Voz
que clama en el desierto: Sin embargo como Juan reprochaba a Herodes que tuviera como mujer a Herodías, la mujer de su hermano, Herodes lo tenía encarcelado aunque le temía. Pero durante una fiesta ...entrando la hija de Herodías y danzando y agradando a Herodes y a los que con él estaban a la mesa, el rey le dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras que yo te lo daré. Y le juró: todo lo que me pidieres te lo daré hasta la mitad de mi reino. Y saliendo ella dijo a su madre ¿Qué pediré?. Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. Y entonces ella entró prestamente al rey y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan Bautista. Y el rey se entristeció mucho¸ más a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla. Y entonces el rey, envió a uno de la guardia que fuese traída su cabeza. El cual fue y lo degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dio a la muchacha, que la dio a su madre. (Marcos VI, 22-28). Sobre San Francisco, ver Par. XI, 73-118 y notas. Sobre San Benito, ver Par. XXII, 19-51. San Agustín, nació en Tagaste África) el año 354; después de una juventud desviada doctrinal y moralmente, se convirtió, estando en Milán, y el año 387 fue bautizado por el obispo San Ambrosio. Vuelto a su patria, llevó una vida dedicada al ascetismo, y fue elegido obispo de Hipona. Durante treinta y cuatro años, en que ejerció este ministerio, fue un modelo para su grey, a la que dio una sólida formación por medio de sus sermones y de sus numerosos escritos, con los que contribuyó en gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana contra los errores doctrinales de su tiempo. Está entre los Padres mas influyentes del Occidente y sus escritos son de gran actualidad. Murió el año 430. Las principales fuentes sobre su vida y carácter son sus propios escritos, especialmente las Confesiones, el De Civitate De¡, la correspondencia y los sermones. No sin razón Dante honra aquí a estos tres hombres ilustres, a San Francisco como ideal evangélico de pobreza, siendo Dante mismo terciario franciscano. San Benito como el maestro, renovador e instructor de Occidente, por quien se conservaron los tesoros antiguos en las bibliotecas de los monasterios, y San Agustín que representa el pensamiento profundo de Dante, su platonismo y averroísmo vivo tras una fachada oficial aristotélica imprescindible para la época. 37-48. La tercera zona del muro medianero que separa a ambos aspectos de la fe, se encuentran los niños que, por ningún mérito propio sino por los del bautismo cristiano, murieron antes del uso de la razón y del albedrío, antes que pudieran tener verdaderas elecciones. XXXII, 49-84. En diversos momentos nuestro Viajero se ha preguntado porqué en estos reinos de la salvación hay arriba y abajo, porqué unos están más cerca de Dios y otros más lejos. (Recordar Par. III, 64-87 y nota). Aquí la cuestión se refiere más particularmente a la beatitud de los niños que han muerto después del bautismo pero antes del uso de razón y mérito. 57. como anillo al dedo, el orden de este cielo es que cada uno tengo el lugar que sus méritos le asignan, en perfecta justicia. 58. festinada gente. Llama gente apresurada a los niños que se "apuraron" por venir aquí antes de empezar a vivir. 59. sine causa. Expresión latina filosófica "sin causa" que se aplica a los hechos incomprensible o azarosos. Todo en el cielo tiene su causa y su grado de excelencia. 61. El amor de Dios es el que crea la diversidad, y a la diversidad corresponde diferente modo de felicidad, pero cada uno está completo en la felicidad que le es propia. Baste el efecto, bástenos los hecho como son aunque no sepamos porqué así lo dispuso Dios. 67. Al respecto se toma ejemplo de los gemelos de Isaac y de Rebeca, Jacob y Esaú que ya se combatían en el vientre de la madre, dada su muy diferente personalidad: E imploró Isaac a Yavé por su mujer que era estéril; y aceptólo Yavé, y concibió Rebeca su mujer. Y los hijos se combatían dentro de ella, y ella dijo: Si ha de ser así ¿para qué vivir? Fue pues Rebeca a consultar a Yavé, que le respondió: Dos
naciones hay en tu seno, Cuando llegó el momento del parto, había mellizos en su vientre. Salió el primero, rubio y velludo por entero como una pelliza, y lo llamaron por nombre Esaú. Y después salió su hermano, trabada su mano en el calcañar de Esaú, y fue llamado Jacob. Y era Isaac de sesenta años cuando ella los parió. Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, recorriendo la estepa; mientras Jacob era varón quieto, que habitaba en las tiendas. Y amó Isaac a Esaú, porque gustaba de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob. (Gen XXV, 21-28). 69. conforme al color de los cabellos, es forma figurada para decir los diversos grados de la gracia que explican la varia situación de cada uno. Continúa la armonía de gemelos, y de encapelli que es el neologismo que nosotros traducimos por corona. 73. Sin mérito pues de obras o actos virtuosos, y en consecuencia de la voluntad del querer divino, los infantes son instalados en diversos grados de la visión beatífica. 76. Bastaba ... Las diversas situaciones en el tiempo son también expresiones de la voluntad divina y las diversas vocaciones: Al principio, de Adán a Abraham, bastaba la fe, luego fue necesaria la circuncisión de los varones, mas ahora, después de Cristo venido, es imprescindible el bautismo. XXXII, 85-114. María y los Ángeles. 85. la faz ... La virgen María cuyo rostro más que cualquier otro se asemeja al de Jesús. 89. las mentes santas. Los ángeles del paraíso son como ministros de la felicidad, de la alegría: la reciben de Dios y la llevan a las almas, para retornar de nuevo a Dios a recoger, en ardor creciente, nueva paz y gracia. De todo lo que había Dante visto antes nada fue tan admirable ni sorprendente. 94-114. El Ángel Gabriel de la Anunciación, que llevó a María el mensaje, la palma, de su elección como madre de Jesús. 108. la estrella matutina, el lucero, el planeta Venus, de la mañana, cuyo brillo es reflejo de la luz del Sol. 114. en nuestra carne. Dante dice en nuestro cadáver. XXXII, 115-138. Las figuras, los grandes patriarcas, que acompañan a María. 120. casi dos raíces de la raza humana, Adán padre de la humanidad, y Pedro padre de la cristiandad: así, como en las representaciones artísticas, se destaca la presencia y el simbolismo que procede del Viejo y del Nuevo Testamento representados por estos dos. 127. y aquel que vio todos los tiempos graves. Juan autor del Apocalipsis, quien antes de morir previó las formidables calamidades y triunfos de la Iglesia en su historia futura hasta el fin de los tiempos. Para Dante, como lo fue hasta la moderna crítica, este Juan autor es San Juan Evangelista, el discípulo amado que reposó su cabeza en el seno de Jesús en la última Cena , y a quien Jesús de lo alto de la Cruz encomendó que cuidara de su Madre. Razón por la cual está sentado a la vera de María. 130. junto al otro [lado] siéntase Moisés que en la travesía del Sinaí, a la salida de Egipto, proveyó de alimento con el maná del cielo a los recalcitrantes y embrutecidos israelitas. Nuevamente ambos príncipes de la vida espiritual del Antiguo y del Nuevo Testamento están presentes aquí. 133. Santa Ana madre de María la contempla desde su sede opuesta a la de Pedro. 136. contra el mayor padre de familia, en frente de Adán padre de la entera humanidad, está la amadísima emblemática luz de Dante, Lucía, la que conminó a Beatriz, que sentaba junto a Raquel, a que se moviera en auxilio de Dante (Inf. II, 100-108 y nota), XXXII, 139-151. Una larga y constante contemplación del intelecto agota el espíritu humano y lo inclina al sueño reparador de tanto esfuerzo y placer. En esta situación de ensueño Dante puede querer insistir sin más, lo que le haría creer que avanza en la vía espiritual cuando en realidad caería al estado corporal. Por tanto san Bernardo contiene a Dante y lo conduce, a través de la oración, a elevar su mirada a Dios mismo. |