Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio Canto IV
 

Resumen.
Dante, maravillado por el relato de Manfredo, no percibe el correr del tiempo. Disquisición sobre las potencias del alma y la unidad. Una pequeña apertura y un pasadizo estrecho es el comienzo de la subida al monte, penosísima, hasta que llegan a un rellano donde descansan. Virgilio explica a Dante las diferencias del curso del Sol en cada hemisferio. Encuentro con Belacqua, amigo de Dante, que está entre los perezosos.

IV, 1-12. Tema analítico y discusión habitual en los estudios medievales: ¿tiene el hombre una o varias almas = principios activos vitales? Los platónicos, neoplatónicos y maniqueos sostenían que varias, básicamente dos: la superior, espiritual, dedicada al conocimiento y al libre albedrío, y la inferior, corpórea, concentrada en la acción, y compuesta de las potencias que la relacionan con mundo exterior. La misma concepción parecen haber tenido los antiguos egipcios, como al respecto dice clara y bellamente Iámblico (Los misterios egipcios, VIII, 6 (269, 1-10):

... Los textos herméticos dicen que el hombre tiene dos almas: una que viene de la Inteligencia Primera, y que participa también del poder creador; otra que nos es concedida por el curso de los cielos, y dentro de la cual se desliza el alma que ve a Dios. Siendo así, el alma que desciende de los astros en nosotros acompasa los ciclos astrales, pero la que apropiadamente está en nosotros proveniente de la Mente, traspasa el ciclo de la generación, y así, por esta alma, se opera la destrucción del Destino y el camino ascendente hacia los dioses de la mente...

Sin entrar en más análisis, cabe aquí decir que los que sostenían más de un alma no estaban pensando en varias personas o conciencias, y consiguientemente nunca se les ocurrió la posibilidad de una doble actividad simultánea.

La norma imperante en el medioevo y en sus universidades es Aristóteles, que define el alma como la forma del ser humano, y por tanto único principio activo y constituyente del hombre. Concepción que, en su abstracta simpleza, tiene luego problemas para explicar la libertad y el conocimiento, y corre siempre el riesgo de negarlos y caer en el determinismo, como de hecho ocurrió y ocurrirá en siglos futuros a Dante.

Dante, es un hombre medieval, y no le interesa la polémica. A él le interesa la virtud y la sabiduría, sigue la opinión común y deja a otros las discusiones físicas y metafísicas. Un poco como Jesucristo, que recomendaba dejar a los muertos la tarea de enterrar a los muertos.

IV, 13-24. Absorto en el relato de Manfredo, ha pasado ya 24 / 360º x 50º = 3 hs. y 19 min. Dante escuchándolo. La belleza y la nobleza de alma será siempre lo que atraerá al alma dantesca, donde percibe la residencia de la sabiduría.

Como el aldeano que al recorrer la viña protegida por un seto de matas y espinas descubre la amenaza de una pequeña abertura, más pequeña aún fue la entrada que le mostraron las sombras.

IV, 25. San Leo cerca de San Marino, Noli en la Liguria junto a Savona, Bismantua en el Apenino de Reggio Emilia, son lugares casi inaccesibles por la ríspidas cuestas y los precipicios. Pero allí bastan las piernas, aquí pies y manos y si fuera posible alas. Símbolo de los ásperos comienzos del ascenso a la liberta.

IV, 39. sabia escolta, es decir alguien que nos acompañe y sepa el camino.

IV, 45-51. Penosamente nuestros viajeros, y Dante a punto de desfallecer, logran ascender a una meseta o rellano del monte donde pueden sentarse a descansar.

IV, 55-75. Cuando, cara al Este, nos ponemos a mirar el Sol que asciende en la mañana, si estamos en el hemisferio sur, vemos sus rayos provenir inclinados por nuestra izquierda desde el norte, en cambio en el hemisferio norte los veríamos a la derecha. Ésto, claro está, si estamos alejados del Ecuador más allá de los trópicos. Por éso dice el texto que el Sol estaba a la izquierda entre la posición donde estaban y el Septentrión, Aquilón = Bóreas, viento del norte. Esta situación es la razón por la cual en el hemisferio sur los árboles crían musgo en la cara sur de sus troncos, y las casas son soleadas del lado norte. Lo contrario ocurre en el otro hemisferio. Por eso también las ciudades en el sur suelen expandirse hacia el norte buscando el Sol, y los contrario en el norte.

61. Cerca del 21 de junio, comienzo de verano en el hemisferio norte, el Sol está en la constelación de Géminis, cuyas más brillantes estrellas son Castor y Polux, los gemelos, y más próximo al Polo norte que si estuviera en Aries. Por esto, si el Sol, al que llama espejo, hubiera estado en Géminis, en ves de estar, como estaba, en Aries, se hubiera visto a ese punto, resplandeciente por el Sol, muy cerca de las Osas Mayor y Menor, que están próximas al Polo norte. Ello siempre que el Sol no estuviera, por un absurdo, fuera de su camino antiguo, el Zodíaco, que más abajo llama la ruta que mal carreteó Faetón cuando pretendió tomar las riendas del carro solar.

67. Para mayor claridad, Virgilio menciona que Jerusalén, Sion, está en las antípodas del monte del Purgatorio, y por tanto comparten un mismo horizonte en distinto hemisferio; razón por la cual el Sol se mueve en forma simétrica pero en sentido inverso, como espejándose.

IV, 76-84. Llama círculo medio del motor superno al Ecuador celeste proyectado sobre el más alto cielo o cristalino. El Sol corre de norte a sur y viceversa entre los trópicos cruzando el círculo ecuatorial, y provoca verano, Sol, e invierno según que esté de un lado u otro del Ecuador. Y los que estamos en el hemisferio Sur, cuando finaliza el verano lo vemos marchar hacia el norte, Septentrión, mientras que los hebreos lo ven venir del sur, desde el cálido Ecuador o ardiente parte.

IV, 85-96. Dante, que no alcanza a ver la cima, pregunta por el camino que falta recorrer, a lo que Virgilio le recuerda que este ascenso a cada paso es más suave, y que cuando esté por llegar a término, lo sabrá por sí mismo, cuando la marcha sea tan simple como la de una nave que boga con la corriente.

96. Virgilio sólo conoce el camino hasta la cima del monte. Más allá, el Paraíso, nada sabe, pues su ingreso le está vedado.

IV, 97-120 Encuentro con uno de los perezosos que usa de ironía y sarcasmo acerca del esfuerzo por subir; se burla además de Dante porque ha tardado tanto en comprender la razón de que el Sol lo alumbre por la izquierda.

IV, 121-139. Belacqua excelente fabricante de cítaras, laúdes y guitarras, hombre sumamente perezoso. El anónimo florentino anota:

"Se dice de él que por la mañana venía a su tienda, y se sentaba y ya no se levantaba sino para ir a almorzar o dormir. Su doméstico pues le reprendía por su negligencia, y un día, cuando lo reprendía, Belacqua le respondió con palabras de Aristóteles: Sentada y quieta el alma se hace sabia; a lo cual el doméstico le dijo: Ciertamente, si por estar sentado se hace uno sabio, no hubo nunca nadie tan sabio como tú".

En castigo, el Ángel de Dios no le concede entrar a la purificación o mortificación, martirio, sino después de que espere tantos años cuantos demoró sus decisiones, salvo que alguien rece por él.

136. El Sol que venía alzándose desde oriente y por la izquierda ha alcanzado el cenit al mediodía: en Jerusalén, las antípodas, es media noche, y comienza la noche en la costa occidental de África, que está a un cuarto de día posterior, donde ya han pasado seis horas a más.