| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO V |
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Resumen. V, 1-21. Cuando estaban alejándose hacia nuevas áreas, un perezoso detrás ellos advierte que el cuerpo de Dante obsta a la luz, que estaba rota. Virgilio amonesta a Dante para que no se detenga a considerar lo ya visto y que proceda hacia adelante: aprovecha para destacar que la sucesión descontrolada de los pensamientos debilita el conocimiento.Una vez lanzados hacia adelante, se requiere firmeza en el propósito, y no distraerse con lo ya superado. En el camino de la perfección no hay lugar para retrocesos, superado un obstáculo, una crisis, no hay sino considerar el siguiente paso, sin detenerse en autocomplacencias. Notemos que el personaje Dante está muy flojo y cualquier cosa que se presenta lo distrae. V, 22-45. Se acerca una multitud de muertos por violencia. Abundaban en época de Dante, cuando todos portaban espada y cada uno se hacía justicia por mano propia sin muchas contemplaciones; agréguese las incontables guerras entre ciudades. Virgilio comete el error de informar a los mensajeros que Dante, como está vivo y volverá a la tierra, puede serles útil, lo que provoca el veloz retorno de los mensajeros y la venida multitudinaria de las sombras. Uno puede preguntarse, porqué precisamente en este lugar Virgilio, no le concede a Dante un alto para conversar con alguno, sino que le exige caminar sin pausa. Tal vez porque sean demasiados y podría ocurrir que se demoraran en demasía. Además estas sombras están muy ansiosas, y la situación violenta de su muerte les ha quitado paciencia y delicadeza. Casi quieren con violencia lograr la ayuda. Son gente de guerra: de quienes, aunque se hayan arrepentido, como están muy ansiosos de sus posibilidades, hay que tener cuidado antes de admitirlos al Templo de la perfección. En el siguiente párrafo (46-63) se destacan aún más la impaciencia y la ansiedad. Muertos en la lucha, tienen los rostros envilecidos. Dante promete ayuda: necesita de tal promesa - ¿la podrá cumplir? - para de alguna forma calmarlos y entretenerlos hasta que les llegue la hora. ¡Son tantos los que pretenden entrar! Dante no puede hacer otra cosa sino ir tras los pies de su guía. V, 64-86. Relato de Jacobo del Cassero, ciudadano de Fano, a quien hizo asesinar Azón VIII de Este, hijo de Obizzo II, en Oriaco, cerca de Padua, cuando iba de podestá a Milán a finales del 1200. Dante debió conocerlo en Toscana cuando Jacobo era jefe de las tropas faneses que intervinieron para apoyar a Florencia en la batalla de Campaldino, donde militó el mismo Dante. 68. La Marca de Ancona, entre la Romaña y el reino de Nápoles, gobernada, en el 1300, por Carlos II de Anjou. 75. Los Antenórides, los descendientes de Antenor, en el territorio de Padua, ciudad fundada, según la leyenda, por este héroe troyano. (Ver Infierno, XXXII, nota sobre el versículo 70 y ss). Lo nombra Virgilio en En. I, 241-248: Antenor
pudo, escapando de entre los aqueos, 77. Jacobo reconoce que el odio de Azón III tenía algún fundamento, pero no para tal odio. Sobre Azón ver Inf. XII, 110 y Nota. Jacobo se había embarcado en Fano para llegar a Milán evitando pasar por tierras dominadas por los del Este. Arribado a la costa veneciana, se dirigió a Padua. Fue emboscado en la laguna de Oriaco por los sicarios de Azzo que lo despedazaron y allí se desangró. Jacobo se imagina que si se hubiera dirigido a Mira, que está entre Padua y Oriaco, tal vez se hubiera salvado. V, 85-102. Prosiguiendo el tema de la guerra, Buonconte, hijo del conde Guido de Montelfeltro, relata su historia. Estuvo al mando del ejército de Arezzo contra Florencia, cuando entre Poppi y Bibienna, el 11 de junio de 1289, tuvo lugar el combate de Campaldino. Por tanto es adversario de Dante. Marcha juntamente con aquellos contra los que combatió, y ha escuchado el relato de Jacobo, aliado de Florencia. Ahora están todos juntos, amigos y enemigos, unidos, superados los odios y compañeros de la espera ante la Puerta. 88. Buonconte sabe que está sólo, que ninguno de su familia se recuerda de él, de ahí su tristeza. 91. lejos de Campaldino. La áspera y durísima batalla de Campaldino se volcó en derrota para los de Arezzo, y los florentinos, superiores en número, dieron muerte sin piedad a miles de ellos. Buonconte no murió en la batalla pues se alejó de la común derrota por el río Arno, y se ignora de qué manera encontró la muerte, aunque se supone que una cuadrilla lo alcanzó. 94. El torrente Arquiano, recibe las aguas de otros torrentes, uno de los cuales se forma sobre el monte Eremo de Camaldoli. Luego sus aguas se arrojan en el Arno, por lo que dice que pierde el nombre. V, 103-129. Pintoresco relato de la controversia del ángel con el demonio por el alma de Buonconte. El pensamiento medieval aceptaba que los ángeles o demonios por su intelecto y voluntad podían mover los cuerpos. Por eso dice que se juntó el mal querer con el intelecto, para crear este como huracán de agua y viento, de modo de arrastrar el cuerpo y sepultarlo bajo la arena en el fondo del Arno. 116. Cubrió de niebla: desde Pratomagno hasta la Giogana (yugo) se extiende la llanura de Campaldino. V, 130-136. Noble dama de Siena: se casó con un Tolomei, de quien quedó viuda, y en segundas nupcias se desposó con un tal Nello o Paganello de Pannochieschi, señor del castillo de Pietra. Este la condujo a las Marismas, y la hizo arrojar por una ventana. Se dijo que su marido cometió este tan bárbaro acto por sospechas de que Pía le fuera infiel; pero otros aseguran que lo hizo para casarse con una condesa Margarita Aldobrandeschi, bella y rica, lo que no consiguió. Los hechos ocurrieron en 1295.
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