Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio Canto VI
 

Resumen
Nuestros viajeros son oprimidos por la multitud de almas de muertos violentamente que requieren su ayuda. Los casos de Benincasa de Caterina, Federico Novello, el conde Orso y Pedro de la Broccia. Una vez libres de la multitud, Dante inquiere de Virgilio si es cierto que una vez dijera que la oración no muda la voluntad de Dios. Virgilio encuentra a Sordello compatriota suyo. Arenga final sobre el estado calamitoso de Italia, especialmente de Florencia.

VI, 1-24. El juego de la zara era común en época de Dante. Se jugaba con tres dados que de los que se debía adivinar la suma de los puntos de las tres caras. Zara se supone que provenga del árabe zehar o del hebreo zarah que significan dado. Como había algunos puntos difíciles de obtener, como 3, 4, 7, 17 y 18, si salía alguno de ellos se gritaba ¡zara! es decir azar, y se anulaba la jugaba. La situación del ganador, asediado por los pedigüeños compañeros, le sirve a Dante para dar imagen de su situación entre tantos necesitados de ayuda. Sigue un detalle de muertos en situación de violencia, sea por mano de otros, sea en guerra, sea en accidente. Lo que importa es que es una situación inesperada.

13 el Aretino. Benincasa de Caterina, cerca de Arezzo, fue notable jurisconsulto, juez, y ejerciendo su oficio condenó a muerte a varios, entre los cuales Tacco y Turino hermano y sobrino respectivamente de Ghino de Tacco, "alto, membrudo y robustísimo". Ghino, expulsado de Siena, se hizo ladrón famoso en Marisma, y para vengarse fue a Roma, donde durante un proceso en el que Benincasa era juez con otros tres, en el mismo tribunal lo mató y decapitó llevándose la cabeza, sin que nadie se atreviera a detenerlo. Posteriormente se reconcilió con el Papa Bonifacio VIII que lo nombró caballero de san Juan, muriendo finalmente a su vez asesinado. Ver Decamerón, X, 2.

15. el otro. Cione o Guccio Tarlati de Pietramala, huyendo de sus enemigos después de la derrota que sufrieron los aretinos, en Campaldino o en Bibiena, se metió con su caballo en el Arno y allí se ahogó. Dante recoge la versión de que se ahogó cuando corría en persecución de Bostoli de Arezzo.

17. Federico Novello, por siete años gobernó Florencia como vicario de Manfredo. Fue hijo de una hija de Federico II. Al parecer, fue muerto por sus parientes güelfos en 1291.

17. aquel de Pisa. Farinata de Scoringiani fue muerto por el conde Ugolino. Era hijo de Marzuco, político pisano y después hecho franciscano en 1286 en el convento de Santa Cruz. Soportó valientemente la muerte de su hijo y se dice de él que:

...Predicó en el capítulo y a todos sus parientes, demostrando... que de lo ocurrido no había mejor remedio que hacer las paces con su enemigo; y ordenó entonces que así se hiciera, y quiso besar la mano del que había muerto a su hijo.

19. conde Orso, hijo del conde Napoleón de Cerbaja, de los Alberti de Mangona (citado en Inf, XXII, 57 y nota). Fue muerto por el conde Alberto, su tío, en venganza por la muerte del padre.

22. Pedro de la Brocha. Pier de la Brosse, famoso cirujano y favorito de los reyes de Francia Luis IX y Felipe el Atrevido. Acusó con razón a la segunda mujer de Felipe, María de Brabante, de haber envenenado al hijastro de Luis, a fin de asegurar la sucesión del trono a su propio hijo Felipe el Hermoso. Fue colgado bajo la falsa acusación de traición que le atribuía haberse entendido con Alfonso X de Castilla en contra Francia. Dante amonesta a Maria de Brabante que, mientras esté en el mundo, se prevenga con nueva conducta y oraciones, no vaya a ser que caiga en el Infierno del círculo, peor rueda, de los falsos acusadores (Inf. XXX, 97-98).

VI, 25-48. Cuestión de si la oración puede cambiar los decretos divinos. Virgilio en el libro VI de la Eneida narra el descenso a los infiernos de Eneas quien encuentra a Palinuro, el cual en la travesía del mar de Libia, mientras observaba los astros cayó en medio de las olas, quedando así insepulto. Palinuro quiere que Eneas lo libre de su miseria infernal, sea enterrando su cuerpo que yace en la playa, sea que junto a la Sibila, que acompaña a Eneas, lo lleve consigo. La Sibila interviene y le dice (En. VI, 73-77):

¿De dónde, Palinuro, te viene tan insensato deseo?
¿Tú, insepulto, verías las aguas Estigias y el severo río de las Furias
o pasarías a la opuesta orilla sin mandato de los dioses?
Renuncia a la esperanza de torcer con tus ruegos el fatal hado divino...

34. Virgilio hermosamente responde que la esperanza de las sombras no es vana: porque la pena que deben padecer la satisfacen sea cumpliendo el tiempo debido de la pena, sea que el amor de una oración lo substituya y lo abrevie. Ambas cosas satisfacen la deuda. En el texto de la Eneida, Palinuro, de acuerdo a Virgilio, no estaba en condiciones de rogar por sí mismo, puesto que precisamente estaba en el infierno, donde no valen las oraciones. Finalmente lo remite a Beatriz.

VI, 49-57. La marcha se hace un poco más suave; el Sol se está ocultando y la sombra avanza. Podrán todavía avanzar hasta que sea de noche. Sin aclarar mucho, Virgilio expresa que la situación Dante no la imagina, y le indica que antes de llegar a la cima, volverá a ver el Sol.

VI, 58-75. Encuentro con Sordello, nacido cerca de Mantua, excelente trovador y docto literato del siglo XIII, fallecido en 1269, a quien Benvenuto de Imola llamaba "noble y prudente soldado y cortesano". Vivió largamente en la corte de Azzo de Este, en Ferrara, en la de Ricardo de San Bonifavio, en Verona. Cumplió actividades políticas y diplomáticas junto a Raimundo IV Beringhieri, conde de Provenza, y también junto a Carlos I de Anjou a quien acompañó en su descenso a Italia. Fue puesto en prisión por el rey, pero liberado por mediación del Papa Clemente IV. Dante admira a este poeta de la poesía del amor al estilo tolosano que considera a la dama como guía necesaria a la elevación espiritual del hombre, y de él dice en De Vulg. Eloq. I, XV, 2:

…Sordello… quien, siendo varón de tan gran elocuencia, se sirvió de la patria lengua vulgar
no sólo en poesía, sino también en cualquier otra cosa que tratara...

La actitud de Sordello ante estos viajeros es severa y solemne como corresponde a quien se ocupa de altas cosas, e inclusive sin responder a la pregunta, de inmediato inquiere por la patria y la vida de nuestros viajeros. Apenas siente el nombre de su patria, no vacila en abrazar a este aún desconocido Virgilio. Tal expresión de amor por el propio país sirve a Dante de base para la invectiva que sigue.

VI, 76-117. Dante inicia aquí el apóstrofe que le nace del amor a Italia, a la que ve envuelta en guerras y rapiñas, feroces odios y partidismos. En sus palabras se percibe que el mal no es de una sola región, ni de una ciudad, sino que se extiende a los reinos de la tierra, como un mal universal, y dominante en todo tiempo y lugar.

88. Es inútil tener un sabio Código legislativo, el Corpus Juris del emperador Justiniano, si se impide obrar a sus intérpretes y ejecutores. Si no hubieran existido esas leyes, la vergüenza sería menor, porque la ley descubre al crimen y lo hace inexcusable.

91. La gente de Iglesia, los eclesiásticos, deberían ser fieles al poder temporal, y obedecer al consejo evangélico (Lucas XX,25): Dad al César, lo que es del César y a Dios lo que es de Dios y no crear la confusión que nace de mezclar los asuntos espirituales con los temporales.

94. Después del apóstrofe a los italianos sigue ahora el del Emperador y la Iglesia. Italia es comparada a un caballo rebelde a su jinete, el Emperador, por causa de que, en contra del derecho, la Iglesia, es decir el partido güelfo, ha tomado las riendas del poder temporal para ejecutar sus arbitrarias ambiciones.

97. Alberto de Ausburgo, emperador de 1289 a 1308, hijo de Rodolfo, muerto en 1308 por su pariente Juan de Suevia. Dante no considera en demasía su condición de emperador, y en El Banquete (IV, 3) se expresa así:

...porque hay que saber que Federico de Suevia, último emperador de los Romanos, último digo por respeto al tiempo presente, no obstante que Rodolfo y Adolfo y Alberto hayan sido elegidos después de su muerte y de la de sus descendientes, ....

103. Rodolfo de Ausburgo emperador de 1273 a 1291 y padre de Alberto. Ambos descuidaron el imperio por sus inmoderadas ambiciones sobre Alemania (..de allá..).

105. ...desierto.. Para Dante el Imperio está vacante desde Federico II hasta la elección de Enrique IV en 1308.

106. Resumen de las luchas sangrientas entre familias gibelinas, en general partidarias del Emperador, y las güelfas del Papa, encarnada en la cita de importante familias contendientes: Los Montesgos de Verona, los Capuletos de Cremona, los Monaldos de Perugia y los Filipescos de Orvieto.

109. El Emperador es cruel, porque en sus ambiciones no quiere ver el estado en que se encuentran sus súbditos. Santaflor, del que son condes los Aldobrandescos, territorio tan sujeto a violencia que lo llama simplemente oscuro.

112. La ternura dantesca se expande al considerar el estado en que se encuentra su amada Roma, privada de su Emperador. El concepto de viudez es un toque distintivo en la literatura profética e iniciática: Jeremías en sus Lamentaciones llamaba así a la Jerusalén abandonada, Hermes considera a Egipto viuda de sus dioses que se han ido al cielo (Hermes, "La pequeña Apocalipsis" del Asclepio) y el mismo Dante considera la viudez del mundo porque Beatriz ha sido llevada al cielo (Vita Nova cap. XXVIII y XXX).

115. El versículo es irónico: ¡..cómo se aman..! porque en realidad lo que reina es el odio.

VI, 118-125. La angustia es tanta que se invoca a Jove encarnado, es decir Jesucristo, y ¿es que no se ocupa de Italia? ¿O tal vez su providencia ha decidido que este ocurra para un bien que ignoramos? Preguntas de todo hombre en su impotencia.

124. Hubo dos Marcelos en Italia: uno Cayo Claudio Marcelo cónsul pompeyano y adversario de César, y otro Marco Claudio Marcelo que se apoderó de Siracusa.

VI, 127-138. El apóstrofe ahora se dirige en especial a la amada Florencia como ya lo hiciera anteriormente en El Banquete, Conv. IV, 27:

... ¡Oh mísera, mísera patria msía! ¡Cuánta piedad por ti me estrecha el corazón,
cada vez que leo, cada vez que escribo de un tema que tenga que ver con el régimen civil!

Comienza con amaro sarcasmo, como si Florencia no tuviera nada que ver en este desastre, cuando en su pensamiento este párrafo es el objetivo de su apóstrofe.

129. Tu pueblo se ingenia para obrar bien para no merecer esta digresión. Es ironía.

130. Hay muchas personas justas, pero como el arquero que duda en lanzar la flecha y entonces lo hace mal, así demoran su decisión y lo hacen tarde. Sin embargo los ciudadanos tienen todo el día la justicia en la boca, pero no pasa de allí.

135. La vanidad política se muestra en los improvisados, que de cualquier modo se ofrecen con ligereza e incapacidad para los cargos públicos, que los que sí pudieran ejercerlos prefieren negarse a aceptarlos.

136 La ironía se prolonga en lo que le falta a Florencia, riqueza, paz e ingenio para gobernar, como los hechos lo demuestran. Ya en el Infierno había clamado irónicamente Dante, considerando su grandeza ... en la maldad:

¡Alégrate, Florencia, porque eres tan grande
que por mar y por tierra bates las alas,
y por el infierno tu nombre se expande!
Inf. XXVI, 1-3

139. Magnífico final de la invectiva florentina, con el recuerdo de la grandeza griega y la ejemplar prudencia y buen tino legislativo de Atenas, el orden inteligente, y Lacedemonia, la disciplina. La inconstancia de Florencia muestra la completa improvisación y la falta total de seguimiento de las decisiones, inclusive de la continua renovación de hombres en el mando. En realidad, Florencia es como una mujer doliente que no halla paz en el lecho cualquiera sea la pose que adopte para descansar.