Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio Canto VIII
 

Resumen.

Al atardecer se oye el canto de Completas. Dante pide atención al lector por lo que vendrá: dos ángeles con espadas de fuego que custodian este ante-purgatorio. Encuentro con el juez Nino Visconti y relato sobre su esposa. Aparecen las tres estrellas que suceden a las cuatro. Aparición de la serpiente puesta en fuga por los ángeles. Conversación con Conrado Malaspina y encomio de su familia y hospitalidad.

VIII, 1-9. El canto comienza destacando la nostalgia que la tarde lleva a los peregrinos del mar y de la tierra. Nostalgia acorde con el sentimiento que a todos invade en este ante purgatorio, donde carecen de lo que esperan.

VIII, 10-18. Uno de los príncipes de esta quebrada pide atención a los demás y comienza a cantar un himno que forma parte de las llamadas Completas, u oración monacal del cierre del día. Lo hace mirando a levante, como hacían los primeros cristianos atendiendo a la salida del Sol, símbolo del Hacedor, porque el Sol es quien vivifica todas las cosas, y de la luz de la inteligencia que viene de oriente. El himno dice así:

A Ti antes de que se oculte la luz,
Creador de los seres, reclamamos
que, por tu clemencia,
seas nuestra guía y custodia.
Lejos se vayan los sueños
y los fantasmas nocturnos;
a nuestro enemigo confunde
para que no se corrompan nuestros cuerpos.

y lo entonaban todos mirando a lo alto, a sus destinos prometidos.

VIII, 19-21. Llamada de alerta al lector, que ha de conocer ahora una verdad que le parecerá oscura, pero que es tan simple que traspasar el velo que la cubre no le será difícil. Prueba esta de la generosidad de Dante y de su fe en el lector que él espera encontrar, fe tal vez excesiva pero imaginada en su iluminado ingenio. Por el momento bástenos al menos dejarnos sobrecoger por esta magnífica escena de una hondonada, plena de héroes, custodiada por dos estupendos ángeles esmeraldinos, y una siniestra serpiente que amenaza el talón de los héroes, y que huye de inmediato ante el sólo intento de los ángeles. Ya en Inf. IX, 61 Dante nos había advertido que la Comedia tenía doctrina oculta encerrada en velos:

¡Oh vosotros que tenéis el intelecto sano
mirad la doctrina que se esconde
bajo el velo de los versos extraños! .

VIII, 22-30. Silenciosa y humilde expectativa de los príncipes, que Dante llama apropiadamente ejército gentil: recordar de la lectura de la Vita Nova, que gentil es el adjetivo que usa para señalar a los que tienen el intelecto sano. Siga notando el lector cómo Dante no se priva de honrar a estos reyes que venera a pesar de sus defectos.

26. Dos ángeles. Vienen de lo alto y portan espadas flamígeras carentes de punta y filo, dicen que son para defender y no agredir, pero también porque no lo necesitan para la tarea, en realidad ritual, que se cumplirá por su sola presencia.

28. El color de estos majestuosos ángeles es el verde. Un verde como de tiernos renuevos vegetales, su cuerpo, sus vestidos soberbiamente ondulantes, las gráciles plumas que agitan. Los ángeles conductores de las barcas de las sombras, tanto en el infierno como aquí, eran de una blancura inmaculada. Estos son verdes, lo que nos recuerda vitalidad y pujanza de vida, y también amor intenso, porque el verde en el medioevo fue también símbolo de la caridad. Además vienen, como dirá enseguida, del regazo de Maria, de la misericordia divina. En el perfecto último terceto del Purgatorio, Dante, ya lograda la liberación y obtenido la vida nueva, no deja de compararse a una planta, vivificada con nuevos brotes:

Yo retorné de la santísima onda
rehecho como plantas nuevas
renovadas con nueva fronda,
puro y dispuesto a subir a las estrellas.

VIII, 31-42. Llegada de los ángeles que ahora se nos dice que son rubios y que poseen un rostro tan resplandeciente que enceguece a los que lo miran. Sordello informa que pronto llegará la sierpe, por donde nos enteramos que es una visita ya conocida y tal vez repetida. Dante, sin pensarlo dos veces, se arrima al cuerpo de Virgilio buscando refugio.

VIII, 43-61. Encuentro con el juez Nino o Ugolino Visconti, juez de Gallura en Cerdeña, nieto del conde Ugolino de Gherardesca. Jefe del partido güelfo, combatió contra Pisa en la guerra que le hicieron Florencia, Génova y Luca. Dante y Nino se conocieron en Florencia entre el 1288 y el 1293. Tuvo discutibles actitudes en la confusa guerra contra los pisanos, lo que motiva la duda de Dante de que estuviera en el purgatorio: ¡entre los reos no estabas!

VIII, 61-84. Sorprendidos por algo que no habían observado, Sordello y el juez retroceden confusos. Uno, Sordello mira a Virgilio, y el otro, Nino, a un tal Conrado que estaba sentado y del que se hablará más abajo (109).

67 Prosigue el juez Nino.

71. Juana, hija de Nino, de unos nueve años en 1300, o sea durante esta conversación. Cuando Nino falleció en 1296 el Papa Bonifacio VIII recomendó a la hija a la comuna de Volterra de que cuidaran sus bienes en recuerdo de tan notable juez. Pero los gibelinos de toscana le arrebataron todo. Casó con Riguardo de Camino, señor de Treviso y vicario imperial muerto en 1312. Pasó sus últimos años en Florencia "sumamente pobre", y fue ayudada con una subvención de la comuna.

72 ...allá... en la Tierra.

73. ..su madre.. Beatriz del Este, madre de Juana y esposa de Nino. Muerto Nino en 1296, se transfirió a Ferrara y cuatro años después esposó a Galeazzo Visconti, señor de Milán. "Entró en la ciudad a caballo cubierta de escarlata, bajo un gran baldaquín....Se realizaron continuas lides y torneos..." Siguió a su marido al exilio cuando fue expulsado de Milán, hasta que su hijo recuperó la señoría milanesa. Viuda por segunda vez en 1328, retornó a Milán donde murió en 1334.

74. .. las blancas vendas... o velos que llevaban las viudas, que cambió por más alegre color en las nuevas nupcias, y que luego lamentará, sea por los tratos del nuevo marido, sea porque el patronímico de Nino era mucho más noble que el del milanés.

76. El amor de la mujer no dura, dice, si la atención de su marido no está presente.

79. Las armas de Galeazzo eran una serpiente con un niño en la boca, y las de Nino eran un gallo. Beatriz se hizo preparar un sepulcro en la iglesia de San Francisco con las armas de ambos, posiblemente dado que para entonces ya se conocían estos versos de Dante.

82. Termina el párrafo en la estampa digna de Nino. Su reproche a la esposa también debe estar influido porque Nino era güelfo y Galeazzo gibelino.

VIII, 84-93 Dante mira hacia el este donde nacen las últimas estrellas, es decir las que se asoman por el horizonte más tardas, e inclinado hacia el polo sur, el perno, a sus círculos más próximos. Y allí ve tres estrellas brillantes, que deben ser las de la constelación de Orión (nros. 70, 30 y 33) que en América del Sur llamamos "las tres Marías", las más brillantes de la constelación, y que nacen unas seis horas más tarde que la Cruz del Sur, y son tan famosas como estas. Simbolizan las tres virtudes llamadas teologales, Fe, Esperanza y Caridad, muy necesarias ahora cuando está por aparecer la serpiente.

VIII, 94-108. Relato del asalto (v. 110) de la serpiente, quizá la que tentó a Eva: otea el ambiente entre las hierbas y se lame autocomplaciente, y huye velozmente ante el sólo amago de los ángeles. No nos preocupemos demasiado por la presencia de esta serpiente nada menos que en el reino del Purgatorio (teológicamente sería absurdo) pues como Dante dice en El Banquete II, 1 Llámase (sentido) literal, ...el que no va más allá de las imágenes suscitadas por las palabras, así como son las fábulas de los poetas... Esta fábula nos parece indicar la protección dispensada a los que, con recta intención y corazón puro, se han puesto en el camino de la superación, algo así como dice Hermes en el Poimandres, 22, refiriéndose a sus fieles, de los cuales se hace Guardián:

... Yo, la Mente, no consentiré que triunfen las obras del cuerpo y su violencia:
como guardián de las puertas impediré el ingreso
de los actos malos y disolutos, cortaré las fantasías. ...

David en el salmo 28 decía: El Señor es mi pastor, nada me puede faltar...

Jesucristo también pedía al Padre que custodiara su pequeña grey, y que no temiéramos porque él había vencido al mundo.

Y en el himno Te ante lucis, las sombras habían solicitado

Lejos se vayan los sueños,
y los fantasmas nocturnos;
a nuestro enemigo confunde,
para que no se corrompan nuestros cuerpos.

VIII, 109-133. Conrado Malaspina, hijo de Federico I, marqués de Villafranca, y nieto de Conrado I, el antiguo, marqués de Mulazzo, señor de Lunigiana, región entre Liguria y Toscana, fallecido en 1294.

112. Si la luz que lo guía encuentra fiel acogida, tanta cera, en Dante como para llegar al Edén, sumo esmalte. ... un grande...Conrado conoce la importancia que tuvo en su gobierno, en Val de Magra, en la región Lunigiana.

120. Tiene conciencia también del cariño y dedicación por los suyos. Amor que ahora aquí se purifica, afina.

121. Los trovadores provenzales, Geraldo de Berneth, Rambaldo de Vaqueiras, Guillermo de la Tor, celebraron la liberalidad de Malaspina en sus canciones, y Dante se une a ellos para celebrar aquella región, conocida por toda Europa, lo que redunda en honor de su familia, que además recibe el honor de todos los que hablan bien de ella.

129. de su bolsa o de su espada. De su liberalidad y del valor, o también de la cortesía y gentileza, y de las virtudes caballerescas.

130. El correcto vivir agregado a una naturaleza ya inclinada al bien le concede el privilegio de su honrada fama, y volviendo al motivo principal del canto, la protección providencial de los virtuosos, añade que aunque el perverso jefe, es decir el Papa y el Emperador, representantes en la tierra de la serpiente, corrompa al mundo, la familia de Malaspina se mantiene en el recto camino.

133. Final profético del canto de compleja interpretación.

El paso del Sol por Aries el lecho del Morueco, representa siete años.

El canto había comenzado con la nostalgia del ausente lejos de su país como lo fue Dante en su propio exilio. La metáfora es interpretada generalmente como que al experimentar la liberalidad de la casa de Malaspina, mejor que con palabras, la actitud quedará grabada en su mente. En su destierro, Dante recibirá la hospitalidad de el poeta Francisco de Mulazzo y de Moroello de Villafranca, primo y sobrino respectivamente de Conrado. Se agrega al final que será así si el juicio de la Providencia no se detiene, lo que es imposible.

Dante es amigo de las ambivalencias y sentidos ocultos, y el párrafo es intencionalmente oscuro, como que es una profecía.

Si pensamos que el tema central del canto es la protección dispensada a los de buena voluntad que buscan la justicia y la sabiduría, tal vez se cancelen las dudas: consideremos la nostalgia y los temores de Dante, la aspiración del himno que al principio se canta, el socorro providencial de los Malaspina a Dante, los ángeles verdes custodios que son del regazo de María y espantos de la serpiente, el campo florido pleno de héroes, ¿no es esto un perfecto final del ante purgatorio que nos llena el alma de una alegría indefinible, nos conmueve con su belleza, nos hermana con los grandes de la historia a quienes comprendemos, y provoca en nosotros el surgir de una esperanza que es en el fondo la garantía de la paz profunda? ¿No cantaron los ángeles: Gloria de Dios en las alturas, y paz a los hombres de buena voluntad?