| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO XV |
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Resumen. XV, 1-15. Entre el alba y el fin de la hora tercia hay tres horas, o sea 45º de la esfera celeste, la cual siempre está girando como se mueve un niño sin cesar. Tanto le faltaba al Sol para ponerse: serían pues las tres de la tarde en el Purgatorio, en las antípodas, es decir Sion, serían las tres de la madrugada, y en Italia, que según Dante está a 45º al oeste de Jerusalén, era todavía medianoche. Tanto habían rodeado el monte que estaban ahora caminando hacia el oeste y tenían el Sol de frente. Momento en que reaparece el brillante ángel cuya luminosidad Dante aún no puede soportar. XVI, 16-39. El rayo de luz que hiere un espejo se aparta en igual ángulo con el que llega. Esta ley demostrada por Euclides en sus tratados era expuesta en las escuelas medievales, y la experiencia, ensayo, lo comprueba. Dante percibe que la luz que lo hiere no es la del Sol, y por éso cree que es una luz reflejada. Como se dirá más abajo, este encuentro con el ángel, guia para el próximo circuito del Purgatorio, elimina la segunda plaga, letra "P", de la frente de Dante. 37. Saliendo del círculo de la envidia, cuya cura es el amor, se oye detrás la cuarta bienaventuranza del Mat., V. 7 que reza: Bienaventurados
los misericordiosos, La misericordia, que es corazón inclinado hacia las miserias de los demás, es manifestación de ese amor al prójimo que cura la envidia. Respecto del Goza tú que vences, se lo puede relacionar con los textos bíblicos que premian la compasión y la fidelidad. También, según un comentador, podría ser el comienzo de un himno litúrgico real o imaginado por Dante, que bien se correspondería con este acto de borrado de la segunda plaga. XV, 40-57. Cuestión de la participación de los bienes.. 46. Virgilio informe que Guido, ahora, conoce el daño resultante de su envidia, por ello se reprende para menos lamentarse. 49. Los deseos humanos se dirigen a cosas que, cuando más se participan, menor es la parte de cada uno, y siendo así, la envidia excita los impulsos del corazón, gráficamente nombrado como el fuelle, que bufa y rebufa su aliento. 52. Contrariamente, el amor que proviene del cielo no implanta en el corazón ese temor, así llama ahora a la envidia, de participar menos de los bienes si se comparte con otros. En el reino de los cielos, cuanto más algo es común, nuestro, tanto mayor es el beneficio de cada uno, y más se inflama de amor el corazón, llamado aquí aposento, lugar donde descansa Amor, como diría Dante en la Vita Nuova. XV, 58-81. Buscando más claridad Dante insiste en lo irracional de que a más comensales, más haya de alimento. 62. Virgilio responde que el bien celeste se lanza al corazón que ama, y tanto más se da cuanto más intenso es el amor. 73. El argumento se completa con que el amor verdadero mutuo actúa multiplicándose como se intensifica la luz con reflejos de los espejos, y como a más amor mayor bien, todo se acrecienta. 75. Virgilio se remite a Beatriz como a mayor instructora, y finalmente le aconseja ocuparse más de librarse de las cinco plagas que le quedan, de las que se dice que es el dolor o tristeza de la conciencia que mueve a lamentarse cura y borra estas plagas. XV, 82-114. Llegados al siguiente círculo de los iracundos, a Dante se le aparecen visiones que refieren ejemplos de mansedumbre. 85-93. En el evangelio de Lucas, II, 41-51, se cuenta que para la solemne fiesta de la Pascua, María, José y Jesús, de doce años entonces, subían a Jerusalén para la celebración, y el templo se llenaba entonces de multitud, muchas personas. Y terminada la fiesta, pensando que estaba en la compañía, María y José anduvieron de camino un día hasta que percibieron su ausencia y lo buscaron entre los familiares. ...
Y como no lo hallaron, volvieron a Jerusalén buscándolo. El ejemplo reside en que Maria le reprocha a Jesús, cualquiera madre lo haría, pero sin prejuzgarlo y sin irritarse, lo que no toda madre haría, pues muchas veces las madres interpretan ciertas actitudes de los hijos como una agresión personal, fruto a su vez de un sentimiento de propiedad que tienen sobre ellos. Hay en María una actitud de respeto y consideración hacia esta persona otra, y la respuesta a su simple pregunta, que no entendieron, fue suficiente para calmarla, para más luego conservar estos recuerdos en su corazón. 94-105. A la visión de María, sigue la de otra mujer, la esposa de Pisístrato, señor, tirano, de Atenas, de la época arcaica que fue, junto a Solón y Clistenes, el creador de los fundamentos de la futura democracia ateniense. 89. Hubo una disputa entre Palas Atenea y Poseidón para ver quien sería patrono de la ciudad de Atenas. Poseidón le disputaba esta soberanía, y cada uno trató de ofrecer al país el regalo susceptible de acrecentar sus méritos. Poseidón de un golpe de tridente, hizo surgir un lago salado en la Acrópolis de Atenas, Pero Atenea hizo que brotase allí un olivo. Los doce dioses, elegidos como árbitros, dieron su preferencia al olivo y confirieron a Atenea la soberanía sobre Ática. 100-105 La esposa de Pisístrato reclama de su esposo castigo para un joven que, en público, había besado y abrazado a su hija. Con su llanto, exige del jefe de la ciudad de Atenas, disputada por dioses y madre de la más gloriosa civilización, que sea digno de su cargo y ejecute la venganza de la afrenta. Pisístrato, dueño de sus sentimientos, no se irrita mas con moderación responde, según Valerio Massimo: Si
matamos a aquellos que nos aman, ¿qué haremos con lo que nos odian?
106-114. Martirio de San Esteban, uno de los siete primeros diáconos elegidos por la comunidad de Jerusalén para asistir caritativamente a los fieles. Su historia se narra en Hechos, VI y VII. Fue conducido ante el Sanedrín acusado de blasfemia contra Dios, la religión y el templo. En un largo discurso San Esteban se defiende pero es igualmente condenado, llevado fuera de la ciudad y apedreado hasta morir. Muriendo imploró el perdón para sus verdugos.
Podemos notar en estos tres casos, que en el de María se trata de la actitud
de una persona, Jesús, quien, objetivamente, está ignorando y descuidando
los derechos de otra, María: la prudencia exige demorar la reacción hasta
saber la intención del presunto ofensor; en el caso de Pisístrato se trata
de una ofensa verdadera que requiere castigo pero que habiendo sido motivada
por un impulso amistoso e inocente exige simpatía y moderación; en el
caso de Esteban, la ofensa, que es agresión violenta, nacida del odio
y de la envidia justificaría una reacción también violenta y defensiva,
que el espíritu cristiano permite superar en un acto ya heroico. XV, 115-138. Conclusión de la visiones. 115 Lo que Dante vio fue en su propia imaginación. Por donde ahora vuelve a la realidad externa, bien que sus ensueños, siendo verdaderos sueños y no realidad, errores, sin embargo le trasmitieron hechos verdaderos y enseñanzas verdaderas, no falsos. 130. Los ejemplos fueron para mover el corazón de Dante a la benignidad para lograr la iluminación, aguas, que trae la paz y felicidad profundas. 136. Virgilio sabe de nuestras debilidades, porque cuando salimos a la vigilia desde nuestros ensueños, verdaderos o no, de verdades percibidas en la penumbra de la meditación, solemos quedarnos pensando, y perezosos a volver a la tarea. |