| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO XIX |
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Resumen XIX, 1-24. Antes de entrar al quinto círculo, y como ya le ocurriera al amanecer del ingreso al Purgatorio (Canto IX) Dante tiene una ensoñación premonitoria. 1-9. La hora es el alba, cuando todavía el Sol no puede disolver el frío que ha dejado la Luna y que guarda la Tierra, ni tampoco puede vencer el de Saturno en el horizonte. Los labriegos de la antigüedad vivían, por necesidad y experiencia, observando el cielo: las estrellas nacientes les indicaban las estaciones, y habían aprendido a reconocer en la aparición de los planetas las variaciones del tiempo. Así los consejos de Virgilio al agricultor para el invierno decían en las Geórgicas: ...crecen
el Austro y las espesas lluvias: La Geomancia es un sistema de predicciones que los orientales practicaban al amanecer sobre la arena donde con guijarros diseñaban figuras de puntos fortuitos, sobre un plano de doce casas y dieciséis hileras formándose constelaciones que debían interpretar, una de las cuales era la Fortuna Mayor: tenía la forma de un trapecio caudado, como una cometa, y como las estrellas que forman una cola de las constelaciones de Acuario y los Peces. En este crepúsculo matutino, en los últimos instantes del dormir, cuando se forman los sueños verdaderos (Ver Inf. XXVI, 7 y nota), en la imaginación de Dante nace la figura de una desastrada mujer, tartamuda, bizca, patizamba, mutilada de manos y de enfermiza palidez. 10. A medida que el fascinado Dante la observa se obra la metamorfosis de la figura que recupera habla, belleza y armonioso canto con el que seduce a los marineros que navegan por el mar de la vida. Las Sirenas, seirhnes, son genios marinos, mitad mujer y mitad ave que habitaban una isla del Mediterráneo y con su música y cantos atraían a los navegantes que pasaban por sus parajes. Al acercarse a la rocosa costa, los barcos zozobraban y las sirenas devoraban a los imprudentes. La isla donde habitaban la ubican los mitógrafos frente a la de Sorrento. En la Odisea de Homero, Canto XII, se relatan los consejos de Circe para que, regresando del infierno, pueda volver Ulises a su amada isla de Ítaca: ...Llegarás primero a las Sirenas, que encantan a cuantos hombres van a encontrarlas. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y escucha su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni ve a sus hijos pequeñuelos rodeándole, llenos de júbilo, cuando torna a su hogar; sino que le hechizan las Sirenas con su canto, sentadas en una pradera y teniendo en derredor enorme montaña de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanda... 22. Ulises no se apartó de su camino por el canto de las Sirenas, sino que habiendo tapado los oídos de sus marineros con cera y obligádolos a no dejar de remar, hizo que lo ataran al mástil y pudo así, sin peligro, escuchar el canto de las Sirenas, hasta que su nave se alejó. Se supone que Dante poco conocía de la obra de Homero sino fuera a través de citas de Séneca o del De Finibus, V,XVIII, 48-49 de Cicerón, donde se recrea el drama de las Sirenas y los marineros. Este ambiguo texto podría haber llevado a Dante a confundir el episodio de las Sirenas con el de la maga Circe que fue quien verdaderamente lo apartó del camino y lo mantuvo hechizado y cautivo un buen tiempo. XIX, 25-33. Prosigue el sueño de Dante con la aparición de la dama honesta que se espanta ante la corrupta Sirena. Llama ferozmente a Virgilio quien interviene para desenmascarar a la perversa y artera mujer. El tema de ambas mujeres, representantes de la Virtud y el Vicio era conocido en la época, y está representado en la carta VII del Tarot, que precisamente se llama El Enamorado y muestra a un joven entre dos mujeres que lo reclaman cada una para sí. Véase al respecto el fragmento de Pródicos "Las Horas y las Estaciones" trasmitido por Jenofonte. Las cartas del Tarot, conjunto simbólico de ideas medievales corrientes, comenzaban a ser conocidas en época de Dante, e inclusive a ser usadas en las escuelas como material didáctico. El amor, cura imprescindible de la ya recorrida Acidia, reaparece así ahora ante sus objetos, Virtud y Vicio, que el libre albedrío deberá separar sometiendo los deseos a las normas de la razón y a las luces de la inteligencia. La Sirena representa el poder seductor de los sentidos a los cuales, si se les presta atención, fácilmente se termina dominado por ellos. Lao Tsé decía: No mires lo que atrae tu deseo, porque tu mente se confundirá, lo cual está bien representado en la tentación de Ulises ante la isla de las Sirenas. Confusión de la mente, obscurecimiento de la inteligencia, debilidad de la conciencia: situaciones todas que se levantan como murallas ante el camino hacia la liberación y la felicidad auténtica, y que, para vencerlas, si bien se requiere voluntad y amor, también es conveniente prevenirse con astucia, desconfianza y habilidad. XIX, 34-51. El profundo sueño ha terminado y ha durado lo suficiente como para que el Sol ya esté en alto. Dante marcha caviloso, de donde lo saca la aparición del Ángel que les muestra el camino y los lleva hacia arriba. El Ángel libra a Dante de la cuarta perezosa plaga con su aleteo y grita la bienaventuranza: Bienaventurados
los que lloran porque serán consolados. A los acidiosos, que han sido lentos al amor y que ahora corren sin detenerse para recuperar el tiempo perdido, se les ofrece la bienaventuranza de los que lloran las injusticias y las desventuras del mundo: su lentitud ha demorado no sólo su propia virtud, sino también esa claridad que todo virtuoso derrama a su alrededor y que provoca a la emulación. XIX, 52-69. Han dejado atrás el círculo de los acidiosos; es necesario ahora aclarar la visión de la Sirena. Virgilio la llama antigua maga, que desde siempre embauca y aparta de las cosas verdaderas para apresar el espíritu en las percepciones de la sensualidad, sensualidad que encadena, porque no satisface, antes exige más intensas sensaciones. Precisamente una actitud decidida, valiente y no perezosa permite desnudar esta falacia de los sentidos. 61. Virgilio entonces y acorde con lo que se viene diciendo, enardece a Dante para que mire hacia la felicidad verdadera, y, recurriendo a imágenes de la cetrería, que alce la vista a los bienes magníficos de los giros superiores. 64. Dante responde con la energía del halcón, que fijos los ojos en el alimento, se lanza sin dudar al premio ofrecido. Puede notarse que Dante ya ha superado el círculo de los acidiosos, por donde su respuesta a lo solicitado no se demora siquiera un instante. XIX, 70-96. Los avaros yacen boda abajo y exclaman un verso del salmo 119, el más largo del Salterio y compuesto de 22 estrofas nombradas según las letras del alefato hebreo, cada una constando de 8 versículos. El verso citado es el que comienza la estrofa de la letra Dalet, la letra "D", que simboliza una puerta y es emblema de la misericordia, y dice así Pegada
está contra el suelo mi alma; vuélveme a la vida según tu palabra. Estrofa que debía ser muy querida por Dante ya que en ella abundan las referencias al conocimiento y a la virtud, expresadas en términos de enseñanza, comprensión y adhesión a la verdad. 76. A la permanente averiguación de la senda que conduce a los giros superiores, responde un penitente que marchen hacia la izquierda, teniendo siempre a la derecha el abismo. XIX, 97-126. El que responde es Ottobón de Fieschi, conde de Lavagna, pontífice con el nombre de Adriano V, quien reinó un mes y nueve días, y murió en 1276. Fue dos veces legado en Inglaterra y creado cardenal por Inocencio IV, que era adversario de Federico II. No había deseado el papado, como lo refiere Petrarca, en el libro III de Rer. Memorand., diciendo Nadie querría optar por el suplicio de su peor enemigo, como él por ascender al Papado. Murió sin llegar a ser consagrado y coronado. Era riquísimo por parte de su familia, y después de su muerte dejó sus bienes a favor de iglesias y órdenes religiosas. 99. Expresión canónica Sabe que yo fui sucesor de Pedro, es decir fui Papa. 100. Entre las ciudades de Sestri y Chiavari, en la región de Liguria, desciende el río Lavagna que dio el nombre a la familia de los Fieschi, condes de Lavagna. 104. el gran manto = el manto Papal. 106. En el breve período que fue Papa, descubrió la vanidad de su avaricia y de la vida mundana, habiendo llegado al punto más alto a lo que un hombre podía llegar en aquella época. 117. no hay pena más amarga. No porque el castigo fuera más penoso, sino porque es más humillante. En realidad, la avaricia en sí es humillante porque es simplemente amor al dinero, un placer sin objetivo más que lo que la fantasía pueda darle. 121. Y se agrega que la avaricia mata el amor y el deseo de bien obrar: es un vicio estrecho y mezquino, y es justo que estén así atados y vencidos. Quedarán nada menos que inmóviles y distendidos como la misma cosa inerte que fuera el oro. XIX, 121-145. ..neque nubent (ni se casarán) Adriano V no acepta que Dante le honre, y le recuerda el pasaje evangélico de Mat. XXII, 23-33 cuando por tentar a Jesús ciertos saduceos le preguntaron a quien tendría por mujer en el cielo quien hubiera enviudado siete veces en la tierra, a lo que respondió Jesús: ...Erráis
no conociendo las escrituras ni el poder de Dios. Adriano cita este texto para expresar la igualdad esencial de todos los seres humanos, y que las dignidades son sólo accidentales. 139. Finalmente Adriano se fastidia de la actitud de Dante que lo conturba recordando una época que lo entristece. 144. La nieta del Papa, tanto en consideración de Dante, que la conoció personalmente, y en la de otros, era una muy buena persona. Alagia mujer de Maroello Malaspina quedó viuda en 1315 y falleció en 1335. La gran riqueza y avaricia de su familia era un mal ejemplo para esta noble dama que es la única que le ha quedado que le respete y ore por él, porque el resto, luego de su muerte, lo ha ignorado. |