Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO XXI
 

Resumen.
Aparece detrás de los poetas la sombra de Estacio, quien les explica que el fragor y las exclamaciones que oyeron corresponde a un alma que se percibe como ya purificada y asciende a lo alto. Estacio cuenta su vida, su formación de poeta y su dependencia y amor por la Eneida de Virgilio. Virgilio se le descubre y es honrado por Estacio. Como explicará más abajo (Canto XXIII, 131-133) el fragor correspondía a la liberación del mismo Estacio, quien los acompañará hasta el Edén.

Hemos traspuesto ya los cinco primeros círculos donde se purgan las oscuras plagas de soberbia, envidia, ira, acidia y avaricia. Nos faltan dos: la dominante gula y la desaforada lujuria, que ya no afectan al amor del prójimo, pero sí atan el alma a la impiadosa Sirena. Es bueno pues tomar un descanso y gozar del camino ya hecho. Para ello vendrá un alma purificada, la del poeta Estacio, y su amor entrañable por Virgilio; juntos conformaran un trío de amistad que es ya un preanuncio del reino de los cielos al que todos aspiramos. Es un logro de felicidad, una inmensa paz que reina entre los tres, quienes gentiles y sin estridencias se entrelazan en encantadoras charlas que implican respeto y la mutua admiración por el divino numen que a todos ellos los lleva a la felicidad completa de una vida nueva.

XXI, 1-6. Dante ha escuchado el estruendo, el temblor y los gritos que tanto le sorprendieron y sigue la marcha aguijoneado por un natural curiosidad. Pero el deseo natural de conocer no se satisface con las experiencias y conocimientos humanos sino que el espíritu humano, hijo del espíritu universal, ansía una luz y un paz que son como recuerdos de un paraíso perdido. Así, por ejemplo, ya Heráclito expresaba esta carencia y reclamo del hombre, esta inmensidad del alma, de la siguiente manera:

No lograrás alcanzar los confines del alma aunque recorras todos los caminos.
¡Tan profundo es el logos que encierra!
Fragmento 45.

Por eso, el poema se extiende a una sed más amplia que la simple curiosidad por lo ocurrido, y se refiere al diálogo de la Samaritana con Jesús:

... Vino Jesús a Sijar, ciudad de Samaria, junto al predio que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba la fuente de Jacob. Fatigado del camino Jesús se sentó junto a la fuente. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaría por agua, a la que Jesús dijo: Dame de beber. (Sus discípulos lo habían dejado para ir a la ciudad a comprar comida). Le dijo la mujer samaritana: ¿Cómo tú siendo judío me pides de beber, siendo como soy samaritana? Pues los judíos no se comunican con los samaritanos. Le respondió Jesús: Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice 'dame de beber', tú le pedirías a él y él te daría agua viva. Le dice la mujer: no tienes con qué sacarla y el pozo es profundo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebió, él y sus hijos y su ganado? Le respondió Jesús: Cualquiera que beba de esta agua, volverá a tener sed; mas el que beba del agua que yo le daré, para siempre jamás no tendrá sed: el agua que yo le daré será en el una fuente de agua que brotará en vida eterna. ... Juan IV,5-14,

4. También a Dante lo acuciaban la necesidad de prisa por un camino dificultoso y la consideración de las penas de las almas que padecen la necesaria satisfacción de sus desvíos.

XXI, 6-39. Encuentro con Estacio, que, viniendo por detrás, los sorprende con sus palabras. En sintonía con el tema de este canto y del siguiente que refieren la liberación de Estacio, se incluye una referencia evangélica a la resurrección de Jesús, en la que también dos, que en el camino van conversando consternados por los sucesos, son sorprendidos por la presencia de Jesús:

...Y he aquí entonces que dos de ellos (discípulos de Jesús) iban caminando hacia una ciudad de nombre Emaús, a unos sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí de todas las cosas que había ocurrido. Y mientras conversaban y se comunicaban sus conjeturas, ocurrió que el mismo Jesús se les acercó y les hizo compañía, pero sus ojos estaban impedidos para reconocerlo. ... Luc. XXIV, 13-16.

13. ...Dios os dé paz... Es el antiquísimo saludo de las religiones judeo-árabo-cristianas, expresión ecuménica del fin al que tienden la virtud y el conocimiento que pueden alcanzar las almas gentiles: ¡Gloria a Dios en las alturas, y paz a los hombres de buena voluntad!

16. Al saludo de Estacio responde Virgilio con un gesto gentil y deseándole a su vez la paz del cielo que a él le está vedado.

22. Los signos que lleva Dante y que grabó el Ángel de la Puerta son las letras "P", de las que todavía quedan dos.

27. ...Cloto... Una de las tres Parcas latinas, Moiras griegas que determinaban la duración de la vida terrena de cada uno: Átropo hilaba el hilo de la vida, Cloto lo enrollaba y armaba el copo, y Láquesis lo cortaba cuando la existencia llegaba a su término. (ver Inf. XXXIII, 126 y Nota.)

31. Notable este Virgilio que a pesar de provenir del Limbo de los no cristianos, sin embargo, su escuela, sus conocimientos le permiten llegar hasta el borde de la tierra prometida, a la cual no es posible acercarse no sólo sin la ayuda de las cuatro estrellas de las virtudes cardinales, mas tampoco sin la luz de esas otras tres estrellas que son la fe, la esperanza y el entrañable amor de la caridad. Por eso ahora estamos rodeados de amor fraternal y de esa gentileza y nobleza de alma, que según Dante, distingue a los que poseen intelecto, a los que han comprendido que amor y corazón gentil son una misma cosa, como se dice en al Vida Nueva, lo cual es en realidad, aunque se lo prohíba decir el dogma de la época, la garantía celeste de los hombres, cualquiera sea la época en que hayan vivido y cualquiera sea la doctrina que abracen.

XXI, 40-18. Estacio describe algunos aspectos del Purgatorio.

40. La religión o ley que rige en el Purgatorio no consiente ninguna alteración de su paz ni cambios por causas externas sino sólo lo que del cielo en este mismo cielo se provee. Habiendo traspuesto la escalita de tres gradas de la puerta del Purgatorio y aceptado el desafía de avanzar por el camino de la virtud sin volver la vista atrás, se nos explica ahora que, aunque todavía nos hallamos en camino, sin embargo gozamos de una paz que no pueden derrotar los avatares de la vida: porque en verdad, a quien ya no es soberbio, ni envidioso, ni iracundo, ni abandonado, ni codicioso de naderías, ¿qué hay que pueda alterar su felicidad y su paz?

50. Iris, Iris, hija de Taumante y Electra, pertenece a la raza oceánica. Simboliza en general la unión del Cielo y de la Tierra, entre los dioses y los hombres, visible emblemáticamente en el arco iris. A veces es presentada como esposa de Céfiro, la brisa, y madre de Eros, el amor. Se la suele representar con alas y un ligero velo que al toque del Sol se tiñe con los colores del espectro. Como Hermes, tiene a su cargo la trasmisión de mensajes, órdenes o consejos de los dioses, especialmente de Zeus. Y en su calidad de mensajera se ve obligada a viajar constantemente a diversos lugares. Iris, nuevo emblema de este noble Purgatorio donde se realiza la conciliación y unión del Cielo y de la Tierra.

54. Sentado y apoyados sus pies sobre la última grada, se hallaba el Ángel de la Puerta del Purgatorio, que aquí, noblemente, se lo llama vicario de Pedro, del dueño de las llaves que abren la puerta.

55. Refiriéndose al Ante-Purgatorio, previo al paso de la Puerta, Estacio reconoce que algunas sacudidas ocurren, pero que no son auténticos terremotos, que se creían entonces producidos por la presión del viento encerrado en la tierra, explicación no totalmente errónea, porque hoy también creemos que se producen por presión, no del viento, pero sí de movimientos de la corteza.

58. Volviendo ahora al Purgatorio se nos informe que los temblores y gritos se producen cuando un alma se siente libre para ascender.

61. Continuando el tema del libre albedrío comenzado en el Canto XVI, Estacio informa que el alma se somete voluntariamente a la pena de purificarse y que, al lograrlo, es sorprendida por su propia voluntad de liberación. No hace falta nadie que esté encargado de elegir a quienes ya pueden salir.

64. Nada impide que aún sin haber logrado la virtud perfecta, al alma quiera la felicidad de la liberación, pero se opone otro deseo, el de satisfacer la justicia y la purga de las necesarias consecuencias, las plagas, del obrar defectuoso, el cual contradice y contiene aquel querer.

67. Estacio murió en el año 96 d. C. y estuvo doce siglos en el Purgatorio: 300 años en el Ante-Purgatorio, 400 en el giro de los acidiosos, y 500 en el anterior de los avaros y pródigos.

76. Virgilio llama la red que os retiene a la propia voluntad que se contiene a sí misma hasta no saberse digna de avanzar.

XXI, 82-102. P. Papinio Estacio (40-96 d. C.) nacido en Nápoles fue orador exitoso y escritor. Trabajó doce años en la Tebaida, obra construida sobre la Eneida virgiliana, que narra en doce libros la lucha entre Polinices y Etéocles por la posesión de Tebas. Esta obra placía a Dante y de ella tomó algunos episodios como el de Capaneo (Inf. XIV, 49-72) y el de Tideo y Melanippo (Inf., XXXII, 130 y ss) . En De la elocuencia vulgar Dante incluye a Estacio entre los cuatro poetas "regulares" y en El Banquete tiene palabras de alabanza para él. Su última obra La Aquileida quedó inconclusa habiendo fallecido Estacio a la mitad del segundo libro.

82. Tito, emperador, es considerado aquí bueno por haber sido el destructor de Jerusalén en el año 70 d. C. vengando así las llagas de Cristo derramados por la traición de Judas. Para esa época, Estacio estaba en Roma y había logrado la fama que honra a los poetas por el valor sagrado de su inspiración.

88. En Tolosa nació Lucio Estacio Ursolo, gramático, y no el Estacio autor de la Tebaida.
Nuestro Estacio, en una competencia poética sobre el monte Albano en honor de Minerva, recibió la corona áurea de manos del emperador Domiciano por un poema, hoy perdido, que celebraba la victoria de la campaña germánica del emperador.

93. ... la segunda alforja ... se refiere a que cuando estaba en camino del segundo canto de la Aquileida falleció.

94. Estacio atribuye sus triunfos poéticos al haber sido discípulo de Virgilio y estudiado su Eneida, y tanto le debe que quisiera haber vivido en su época, aunque le valieran un siglo más de Purgatorio.

XXII, 103-136. Dante no puede dejar de manifestar con una sonrisa la ignorancia de Estacio que lo ha llevado a hablar sin rodeos de su admiración por Virgilio. Estacio lo ha observado y le exige explicación, a lo que accede Dante luego de la autorización de Virgilio.

130. Nuevamente aparece el tema del amor y del respeto, así como también el auténtico reconocimiento del valer de cada uno.