| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO XXII |
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Resumen XII, 1-24. Ya han perdido nuestros viajeros al ángel que borrara de la frente de Dante la quinta plaga de los avariciosos. 6. ... sitiunt ... = tienen sed, corresponde a la bienaventuranza de Jesús:
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, Esta bienaventuranza es general para todos los que buscan el bien y la verdad, pues en la Biblia justo se refiere al hombre intachable en su virtud y honestidad. En este caso también lo podemos ver aplicado a los avaros, que son los que desean lo que no es justo que posean privándolos a los demás. 7. ...huecos... está por los círculos del Purgatorio. Y camina leve y sin fatiga porque a medida que se avanza por esta montaña, es decir por la virtud, cada vez el camino es más llano y más deleitoso, como decía el refrán griego: Amarga es la raíz, pero dulce el fruto. 10. Que el amor auténtico y sincero encienda el mismo amor en otros es de experiencia común, pero se requiere que sea visto, que pueda ser observado y comprendido. Por eso se lo compara con el fuego que fácilmente se propaga en materias aptas. El amor así es como una piedra de toque que separa a las almas gentiles de las villanas, porque sólo se expande en las almas bien dispuestas. 14. El poeta Décimo Junio Juvenal nació en Aquino, Campania, alrededor del año 60 d. C. y falleció hacia 130 d. C. , de cuya vida se sabe muy poco. Representa la fuerza de la tradición de la vida romana, como fue en los primeros tiempos, llena de sobriedad y honestidad. Escribió sus Saturas que quiere decir mezcla y que extensivamente y por el contenido de la obra se las llama Sátiras, donde se fustigan los vicios y las costumbres de la Roma decadente en forma divertida e irónica. El mismo Juvenal dice en la Satura I, 85-89 Lo
que los hombres hacen, ofrenda, temor, ira, deleite, 15. Veinte años más joven que Estacio, Juvenal puede contarle cuánto aquel lo admiraba y reverenciaba, y Virgilio siente que es poco el tiempo que le queda para estar con él, son cortas estas escalas. Cuando lleguen a la cima, Virgilio deberá volver a su limbo, y ver partir a Estacio y Dante hacia el paraíso. 22. Virgilio se sorprende que un alma tan generosa y amplia como la de Estacio haya tenido cabida entre los siniestros avaros, y se pregunta cómo llegara hasta allí. XXII, 25-54. Estacio comienza su respuesta conteniendo la comicidad que le surge de haber supuesto que hubiera sido avaro, cuando en realidad fue pródigo, derrochador de los bienes necesarios, vicio opuesto a la avaricia y que se purga en el mismo círculo. 26. Estacio reconoce en las palabras de Virgilio, no una mera curiosidad, sino un verdadero amor de amistad, de quien mucho lo considera y no lo puede imaginar mezquino. 35. Estacio llama a su prodigalidad desmesura, exorbitancia, que le han costado miles de meses, lunaciones o sea lunas nuevas o conjunción del Sol y de la Luna, de purificación. 37. La veneración por Virgilio, se acrecienta ahora no ya sólo en admiración meramente literario, sino en el reconocimiento de las dignas enseñanzas que su obra contiene y que tanto influyeron en su vida. Cita al efecto un pasaje de la Eneida, III, 53-57, a propósito de la muerte de Polidoro por mano de Polinéstor (Ver también Purg. XX, 115 y nota) : Polinéstor,
Bien que el versículo se refiere a la avaricia, Dante lo usa aquí para denostar también a la prodigalidad, el vicio opuesto e igual de perverso, pues priva, por derroche, a los hombres de sus bienes, como la avaricia lo hacía por ocultamiento. 46. ... rapadas crines ... así resurgirán los pródigos el día del juicio por derrochones (Ver Inf. VII, 57 y nota). Y dice por ignorancia, porque así como la avaricia se la ve miserable, la prodigalidad se pretende mostrar como liberal, lo que le da apariencia de virtud y le permite ignorar el defecto, y no como es en realidad un desprecio y un vandalismo de los bienes necesarios que tanto costaron lograr a otros, 49. Estacio explica que en cada giro se purga un vicio y su contrario, así, por limpiarse de la prodigalidad, ha venido a caer entre los avaros. XXII, 55-75. Toma de nuevo la palabra Virgilio, el cantor del bucólico carmen (Las Bucólicas y sus Églogas), para inquirir cómo llegó Estacio a ser cristiano. 56. Estacio canta en la Tebaida la guerra fraticida de Eteocles y Polinice, hijos de Yocasta esposa de Edipo, donde ambos murieron (Ver Inf. XXVI, 43-63 y Nota). 58. Clio es la Musa de la Historia que ha inspirado el relato de la Tebaida. (Sobre las Musas ver Purg. I, 1-12 y nota). 63, ... detrás del pescador las velas.. Detrás de la barca de Pedro - de nombre anterior Simón - que de pescador que era fue llamado a ser pescador de hombres: ...
Y caminando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés arrojar
las redes en el mar, pues eran pescadores, y les habló Jesús diciendo:
Seguidme, yo os haré pescadores de hombres. Enseguida ellos abandonando
las redes, lo siguieron. Pensamos que tal vez, o en otro sentido, pues interpretar pescador como el mismo Jesús, detrás de cuya barca, la Iglesia, Estacio alzó las velas. 64. La montaña del Parnaso estaba consagrada a Apolo. De una de sus grutas manaba una fuente llamada Castalia, por el nombre de una muchacha de Delfos, que, perseguida por Apolo, se arrojó en ella, y de cuyas aguas bebían su inspiración los poetas. Estacio establece su progreso espiritual en dos momentos: primero lo ilumina Virgilio, quien por el estudio de sus libros, lo ilumina poeta junto a Dios, pues los poetas gozan de un numen divino; luego, sin saberlo, como quien lleva detrás una luz que no lo ilumina a él pero sí a otros, lo ilumina hacia la fe cristiana a través de la famosa Égloga IV, que los cristianos de todos los tiempo ven como un preanuncio de la era mesiánica, especialmente en los versículos citados, que en la Égloga suenan así: Ya
viene la última era de los Cúmeos versos: Buen conocedor de mitología y astrología, Dante interpreta a la Virgen como la Justicia, y al reinado de Saturno como a la Edad de Oro, y la época de la renovación de la humanidad. Así en De Monarchia, I, XI, 1 dice: Además, la disposición del mundo es óptima dado que en él la justicia es perfecta. Virgilio queriendo encomiar los tiempos que en su época parecían surgir, cantaba en sus Bucólicas: Ya vuelve la Virgen, vuelve el reinado de Saturno. "Virgen" se llamaba entonces a la justicia, que también llamaban "Astrea"- "Reinado de Saturno" llamaban a la edad perfecta, que también llamaban "dorada". (Ver nuestra traducción y comentarios a la cuarta Égloga), 73. Estacio reconoce en Virgilio el autor de su condición de poeta y el que lo condujo al cristianismo, y como lo ha apenas bosquejado, como un pintor que inicia un cuadro, ahora pasará, como el pintor, a darle color al cuadro, es decir contará en detalle su historia. XXII, 76-93. Estacio comienza el relato de su conversión, recordando que ya en esa época había comenzado a difundirse el cristianismo, y que el verso de Virgilio arriba citado concordaba con lo que las predicadores decían, por donde empezó a frecuentarlos. 83. Tito Flavio Domiciano fue emperador del 81 al 96. Insistió sobre el carácter absoluto de su poder, se hizo proclamar cónsul por diez años y aceptó el título de dominus, Señor. Por razones políticas estableció el terror después del año 92: exiló a sus enemigos, forzó a los senadores a huir, y las islas quedaron repletas de refugiados. Por haberse apartado de su política H. Senecio fue muerto, y también A. Rusticus cuyo libro fue quemado. El terror alcanzó a los filósofos que fueron expulsados, y a los cristianos que fueron perseguidos en el 94. La religión judía, atraía a los nobles por su monoteísmo, y por haber adherido a ella murieron miembros de la familia imperial, Flavio Clemente y su esposa Domitila. Como en tiempos de Nerón, el terror acentuaba en los espíritus la idea de la muerte y favorecía las crisis religiosas. 88. ... antes que condujera yo ... En la Tebaida en el libro IX describe como los griegos alcanzaron los ríos tebanos, el Ismeo y el Esopo, guiados por Adrasto, para socorrer a Polinice. Antes de terminar el libro fue bautizado. 90. Por su acidia en vivir el cristianismo tuvo que pasar cuatro siglos en el círculo cuarto del Purgatorio. XXII, 94-114. ...la cubierta... Refiriéndose a los versos citados de Virgilio, dice que por ellos se ha levantado el velo que le cubría los ojos de su inteligencia y que le impedía conocer la nueva fe. Aprovecha el camino para preguntar por otros poetas y personajes. 97. Publio Terencio Afer (192-159 a. C.) fue comprado como esclavo y llevado a Roma por el senador Terencio Lucano que le dio nombre, educación y libertad. Escribió numerosas comedias de las que quedan seis. 98. Cecilio Estacio (220-168 a. C.) liberto oriundo de Milán, fue uno de los cómicos más famosos, pero de sus 42 comedias sólo quedan unos 300 versos. Horacio alababa la profundidad de sus obras. T, Macco Plauto (254-184 a. C.) nacido en Umbría, fue empleado de teatro y no se reveló como autor cómico hasta llegada su madurez. Se conservan 21 comedias suyas. De él se dijo: "Las Musas hablarían en el lenguaje de Plauto si quisieran hablar en latín". Lucio Vario Rufo, de Sinuese, amigo de Virgilio y presentador de Horacio ante Mecenas, fue un poeta destacado a juicio de los antiguos. Augusto le encargó, después de la muerte de Virgilio, de revisar la Eneida juntamente con Plotio Tucca, este último encargado luego de publicar la obra revisada. Es citado en el Arte Poética de Horacio (53-54) junto con Virgilio y en la Sát. I, V, 41, y donde se lee: Fatigados
permanecimos en las ciudad de Mamurra, Versos de Horacio que muestran la tierna amistad que unía a todos estos poetas, y que refuerza el sentido que es como el sello de estos cantos. 100. Aulo Persio Flaco (34-62 d. C.), nacido en Etruria de una familia de caballeros, estudió en Roma donde adhirió al estoicismo y se relacionó con Séneca y Lucano. Es autor de seis sátiras, la última inconclusa. Poeta muy citado por Tertuliano, Lactancio, Jerónimo, Agustín, y en general muy leído en el Medioevo. 101. ... aquel griego ... Se refiere a Homero. Dante, que no sabía griego, heredó de la cultura latina la admiración por Homero, considerado por todos como al fuente perenne de la que se alimentan los poetas. (Rever Inf. IV, 88 y nota). 103. ... primer círculo ... El limbo del Infierno ... penal ciego. 104. Conversaban frecuentemente del monte Parnaso, custodio y residencia de las Musas inspiradoras de la poesía, que aquí llama nodrizas. 106. Luego de los poetas latinos, a partir de Homera, comienza aquí el elogio de los poetas griegos, de los que se dice que ornaron su frente con el laurel que premia a los grandes poetas. Eurípides, 480-406 a. C., famoso poeta trágico del que quedan dieciocho tragedias de las setenta y cuatro que escribió. Aristóteles lo consideraba el más trágico de los dramaturgos. Anacreonte, trágico de Atenas, que vivió en el siglo IV a. C. y de cuyas tragedias no nos ha llegado ninguna. Simónides, nativo de la isla de Ceo, 556-469 a. C., su vida transcurrió en la era de las guerras persas. De él nos quedan fragmentos de himnos, oraciones fúnebres, loas a los dioses, odas guerreras. Exaltó los héroes de las Termópilas y de Maratón. Agatón, poeta trágico ateniense, muerto hacia el año 400 a. C., de quien no nos ha llegado ninguna obra. 109. ... de tus gentes ... se refiere a los personajes de las tragedias citados por Estacio: Antígona, la hija de Edipo y de Yocasta, condenada a muerte por haber contravenido la orden de Creonte enterrando el cuerpo de su amado hermano Polinice. (Estacio, XII Teb. 349 y ss.) Deifila, mujer de Tideo, hija de Adrasto, uno de los siete reyes que asediaron Tebas Argía, otra hija de Adrasto y mujer de Polinice, hijo de Edipo, la cual fue célebre por su ternura conyugal. Ismenea, hija de Edipo hermana de Antígona, condenada a muerte por Creón. Su novio fue muerto y ella también junto con su hermana. .. que mostró a Langia... Hipsípila, ya citada en Inf. XVIII, 92 y nota, después de haber salvado a su padre y huyendo de las lemnias que querían castigarla por ello, fue vendida por unos corsarios a Licurgo de Nerea y se vio obligada a criar a un hijo de este. Un día que salió a la ciudad a pasear el niño, Adrasto, atormentado por la sed, le rogó que lo guiara hacia una fuente, y ella corrió a enseñarle la fuente Langia. Al regresar encontró al hijo de Licurgo muerto por una serpiente. La hija de Tiresia es Dafne, poetisa, y no, según otros, la adivina Manto castigada en el Infierno, Canto XIX. Tetis es una de las Nereidas, la esposa de Peleo y madre de Aquiles, a quien quiso conceder la inmortalidad por el fuego. (Ver Purg. IX, 34-42, y Nota). Citada por Estacio en Aquíl. I, 25 y ss. Deidamia, una de las hijas de Licomedes. Se enamoró de Aquiles cuando estaba en Esciro, escondido en la corte del rey, de quien tuvo un hijo. (Ver Estacio, Aquil., I, 295). XXII, 115-136. Terminada la sesión de recuerdos y reencuentros con sus pares, los viajeros poetas retoman el camino en silencio, disfrutando la mutua amistad. 118. ... la cuatro esclavas ... Ya habían transcurrido cuatro horas de la mañana y comenzaba la quinta, es decir eran entre las once y las doce, cuando más brilla el Sol ... se alzaba el ardiente cuerno... 121. ... al extremo ... hacia fuera círculo, y seguían subiendo y rodeando hacia la derecha, como venían haciendo. 124. La consigna era seguir caminando como lo hacían obedeciendo a las palabras de Virgilio. 127. El común entendimiento y el mutuo respeto reinan en este cenáculo de poetas, y Dante, feliz, queda atrás escuchando la plática de tan grandes predecesores. 131. Los poetas se encuentran con un manzano que, contrariamente a los árboles que crecen afinándose hacia arriba, este está como invertido, mas ancho arriba y menos abajo, como llevando más alto sus frutos. XXII, 136-154. Sobre las ramas superiores del maravilloso árbol caía un fino rocío del lado de adentro del camino. 139. La voz del interior del árbol repite el mandato de Dios a Adán y Eva: Y
mandó Yavé Dios al hombre diciendo: Puedes comer de todos los árboles
del jardín: Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás;
porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. por donde venimos a saber de que árbol se trata, lo cual nos llevará a temas más complejos que el del simple vicio de la gula. Siguen ahora ejemplos de sobriedad. 142. En Purg. XIII, 28-30 se recordaron, como ejemplo de caridad, las bodas de Caná en las que María actuó de manera de salvar el buen nombre de la pareja. Ahora se las vuelve a citar, ya que María no pensó en su propio deseo de beber, sino que las bodas fueran completas. 145. Las antiguas y virtuosas matronas romanas eran renombradas por su honestidad y sobriedad, al decir de Valerio Máximo II, 1, 3: Beber vino no era costumbre de las antiguas romanas. 146. En tiempos de Nabucodonosor, Daniel y sus compañeros fueron llevados a palacio para ser instruidos en la lengua caldea y en toda ciencia, y mandó el rey al príncipe de los eunucos que por tres años los educara y los alimentara de la mesa del rey. Daniel, por no contaminarse, se negó a comer de tal mesa, contentándose con otros tres jóvenes hebreos de legumbres y agua. Dios lo recompensó con la sabiduría, y con el don de saber interpretar visiones y sueños. (Ver Dan, I, 1-21) 148. El primer siglo.. En la edad dorada, en los primeros tiempos de la historia humana, el hambre y la sed se satisfacían con simples alimentos que resultaban sabrosos. ...La
misma silvestre tierra, inculta de arado y de surcos Nótese también ... como el oro, fue bello, ... pues para Dante el oro es agradable de poseer, y no es fruto de la avaricia o de la codicia que están en el corazón perverso y no en las bellas cosas creadas por Dios. 151. Frugalidad de Juan el Bautista: Y
en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de
Judea, y diciendo: La gloria del Bautista se acrecienta en su humildad y simpleza de vida, ambas resultantes de su profunda concentración en la preciosa vocación de ser el Precursor, no el Mesías, no la Luz, ni siquiera el Sentido o la Doctrina, sino el que allana el camino para que la Luz venga, como y cuando ella quiera. Juan Bautista es el símbolo de este magnífico Purgatorio, preparación para la renovación de la Vida Nueva.
Dios tuvo siempre cuidado de la universalidad de los mortales, y aunque reunió un pueblo elegido para sí, sin embargo no retrajo de ninguna nación los dones de su bondad. ¿Quién contenderá que los hombres de cualquier nación y época que agradaron a Dios no fueron guiados por su Espíritu y por su Gracia, la cual, aun cuando en los tiempos pasados estuviera más escondida y restricta, no podía negarse a ninguna generación, pues es una por su virtud, diferente en cantidad, irremovible en su consejo, y multiforme en sus operaciones. |