| Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO XXIV |
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Resumen. XXIV, 1-24. Los poetas, más animados y unidos que nunca, avanzan rápidamente sin dejar de conversar. Pero las sombras que los rodean, magras hasta que sus ojos son fosas calavéricas, los persiguen sorprendidos del cuerpo de Dante. 7. Dante continua hablando con el Forese, y le hace ver que Estacio, que ya podría apresurarse a llegar a su galardón , sin embargo, por acompasarse con sus querido y hallado Virgilio, aminora su marcha. 10. Piccarda, es la hermana de Forese, que Dante verá en el cielo de la Luna (Ver Par., III, 34 y ss.), el alto Olimpo como lo llama Forese, donde tanto su belleza corporal como la espiritual han merecido el galardón celeste. 16. En este círculo no hay celo que prohíba nombrar a nadie ya que todos están muy deformados por la flacura y son casi irreconocibles. 19. Bonagiunta Orbiccinai de los Overardi, juez y notario de Lucca, poeta conformado con la escuela siciliana, guitoniana y provenzal. Del cual, con otros que le merecen un juicio literario severo, dice Dante en De Vulg. I, XIII, 1: Vengamos ahora a los toscanos, que ebrios de locura se arrogan el título de poetas del vulgar ilustre. Y en esto no sólo campea la opinión de plebeyos, mas también hemos advertido que muchos varones famosos también así lo afirman: por ejemplo Guiton Aretino, que nunca se aproximó al curial vulgar, Bonagiunta lucano, Gallo pisano, Mino Mocato senés y Brunetto florentino; cuyos escritos, si tendría tiempo de examinarlos, los hallaría no curiales sino simplemente municipales. 22. Con la piel del rostro desecada como una tela bordada, Martino V, que fuera Simón de Brie, originario de Tours, ascendió al papado 1281, en un disputado cónclave. Transcurrió su pontificado en Orvieto, por las continuas luchas de Roma y por no ser acepto de los Romanos. Favoreció los intereses de Carlos de Anjou, tanto en la política de Oriente como en la de Sicilia lanzando excomunión contra Pedro de Aragón, sucesor de Anjoo, después de las Vísperas sicilianas. Su ejército fue derrotado en Forli por las fuerzas de Guido de Montefeltro. Es Papa importante en el contexto dantesco: trajo a Roma, acusado de herejía, a Siger de Bravante, al que Dante pone en el Paraíso entre los sabios en el cielo del Sol (Ver Par. X,133-138). Dante no podía sino considerar un gran error que el Papa apoyara a los de Anjou contra los gibelinos y contra el Imperio. 24. las anguilas. Se dijo de él que "se hacía traer anguilas del lago de Bolsena, que son de las mejores que se comen;...y hacía que las pusieran a morir en vino garnacha, y después picar y mezclar con leche cuajada y otras cosas, y de ello mandaba a hacer pasteles y otras comidas de muchas maneras" (Buti). En la Crónica de F. Pipino, se cita un imaginario epitafio suyo que dijera: Alégrense las anguilas, porque está muerto el hombre que reas casi muertas las despellejaba. XXIV, 25-48. Forese sigue nombrando sombras del círculo de los golosos. 29. Ubaldino de los Ubaldini, de la Pila, castillo no lejos de Florencia, hermano del cardenal Octaviano (Ver Inf. X, 120 y nota). Bonifacio de los Fieschi, conde de Lavagna, Génova, arzobispo de Ravena del 1274 al 1294. Apacentó ... puede tener sentido equívoco en el sentido de que gozando beneficios y rentas, alimentaba en mesa bien provista a muchos comensales. 31. Marchese de los Rigogliosi de Forli, podestá de Faenza en 1296, "... grandísimo bebedor. Habiéndole hecho saber el despensero que por todas partes se decía que no hacía otra cosa que beber, le respondió riendo: ¿Y porqué no dicen ellos que yo siempre tengo sed? 32. con menos sequedad, con menos abstinencia que la que sufren en el Purgatorio. 35. .. el de Lucca. Bonnagiunta, que por ser poeta también tiene una cierta afinidad con Dante. 37. Bonnagiunta, seca la boca por la sed, tiene dificultad en pronunciar el nombre de una joven Gentucca de la ciudad de Lucca, que se supone Dante todavía no sabe de quien se trata. 43. Bonnagiunta le informa de una jovencita que, en el tiempo que Dante visitó Lucca, aún no llevaba el velo negro de las casadas, a la que conoció, otros dice de la cual se enamoró, Dante, la cual, por su honestidad y hospitalidad, le hará cambiar de opinión sobre la ciudad. ...aunque alguno.. aunque haya alguno, es decir Dante, que consideró que los habitantes de Lucca eran todos corruptos (Ver Inf. XXI, 37-42 y nota). 46. Bonnagiunta mantiene en el misterio su profecía o previsión de lo que sucederá a Dante en Lucca. XXII, 49-63. Bonnagiunta sospecha y pregunta si está hablando con el autor de la bellísima canción que Dante incluyó en el capítulo XIX de la Vita Nuova y que comienza DAMAS
QUE TENEIS ENTENDIMIENTO DE AMOR Poesía que mucho amaba Dante y que cita en De Vulg. II, 8, 12 como ejemplo de Canción, y de la cual en la Vita Nuova dice que mi lengua habló casi como moviéndose por sí misma, queriendo decir que estaba muy inspirado, y aquí refuerza el sentido al decir que cuando Amor me inspira yo escribo y digo lo que él me va dictando. 55. Bonnagiunta sabe bien el espacio que separa sus rimas de la poesía de Dante, pues es un poeta que versifica sus propios pensamientos y sentimientos encerrados en cánones literarios mientras que Dante está bajo el influjo de un alto numen poético y sagrado. 55. Jacopo de Lentini, apodado el Notario, poeta perteneciente a la escuela siciliana, muerto alrededor de 1250. Guittone de Arezo, de la orden de los Caballeros de Santa María, muerto en 1294, rimador moralizante que será duramente juzgado en Purg. XXVI, 124-126. A los rimadores de la corte de Federico II se los ha culpado de formalismo, y a la poesía occitánica, en época de Dante, se la consideraba como convencional, y a los guittonianos como una secta respetable pero de rectores refinados. Porque toda esta escuela de poetas estaba encerrada en un marco cultural rígido, en un sistema obsequioso de la ciencia y de las costumbres caballerescas pero privado del soplo genial del lenguaje y de las ideas, incapaz de tomar el pleno sentido de la existencia en amplitud más universal. Lo cual no obsta al inmenso aprecio que tenía Dante de la corte siciliana una de las pocas de aquellos tiempos que favorecía la cultura, la poesía y las ciencias (Ver Purg. III, 112 y Nota donde se elogia a Federico II y a su hijo Manfredo). 61. Parece querer decir que cuanto al estilo literario no se hallaría gran diferencia, pero si en cuanto al contenido. Consideración que deja satisfecho al Guittone. XXII, 64-81. Las grullas que pasan el invierno en Egipto y vuelan en hilera, sirven para imagen de las sombras que se ordenaban y apretaban el paso, ya por el poco peso, ya por el ansia de cumplir con su peregrinación. En cambio el Forese deja pasar las sombras, como el caminante que pierde el resuello y aminora la marcha para recobrarlo. Y amante amigo de Dante se preocupa de saber cuándo lo verá de nuevo. La respuesta de Dante está impregnada de melancolía al pensar que tiene que regresar a la decadente y enferma Florencia, pero también del deseo de reunirse nuevamente con el Forese y de alcanzar la famosa orilla del Tíber desde donde el ángel alza a las almas penitentes para trasportarlas al Purgatorio. XXII, 82-99. Profecía del Forese antes de despedirse de su amigo referente a Corso Donati, hermano de Forese, podestá de Boloña 1283 y 1288 y luego de Pistoia. Dante, en el período de su priorato en Florencia, junto con otros firmó su destierro en 1300. Corso regresó a Florencia con Carlos de Valois y fue uno de los jefes del partido de los Negros, y de los más violentos y crueles contra los Blancos. A su tentativa de apoderarse de la ciudad, en 1308 se amotinó el pueblo contra él. Corso se defendió con los suyos pero tuvo que huir; ciertos soldados catalanes al servicio de la república lo apresaron y lo traían atado de pies y manos a caballo hacia la ciudad. No obteniendo que lo liberaran a pesar de sus promesas de dinero, Corso se dejó caer del caballo y, quedando enganchado del estribo, fue arrastrado por el animal hasta que lo alcanzaron sus enemigos y completaron su muerte de un lanzazo. 88. La muerte de su hermano, que Forese no nombra, acaeció ocho años después de esta profecía literaria. Y a pesar del placer de la compañía, prefiere apartarse definitivamente de Dante para proseguir su camino de penitencia. Su penoso alejamiento lo muestra partiendo como los gloriosos caballeros que sin pensarlo dos veces quieren ser los primeros en lanzarse al encuentro del enemigo. 99 Dante queda con Virgilio y Estacio a quienes nombra como grandes mariscales: es título alemán correspondiente al maestro de caballerizas, que luego adquirió mayor dignidad en la corte. Aquí es figura de encomio de los dos grandes poetas. XXII, 100-126. Dante queda concentrado en las palabras oscuras que le dijo Estacio así como la vista, en la progresiva lejanía, va detrás de su figura y no la distingue bien. 115. Los frutos que tanto ansían las sombras son de un árbol que es retoño del que está más arriba de la montaña, y que es el árbol del bien y del mal del que se tentó Eva. 118. La desconocida voz que surge del árbol les ordena pasar rápidamente de largo, por lo que Virgilio y Estacio, apoyados uno en el otro, continúan su marcha ascendente. Pero la voz no se detiene y pasa a relatar los ejemplos de quienes faltaron a su deber por satisfacer su apetito. 121. .. los malditos.. Los Centauros, que eran hijos de Ixión y de una nube a la que Zeus diera forma de Hera, su esposa, (Ver Inf. XII, 52 y Nota). Entre sus muchas aventuras, hubo una famosa que fue su lucha contra los lapitas, pueblo de Tesalia cuyo caudillo era Pirítoo juntamente con su amigo Teseo. Pirítoo había invitado a los centauros a su boda. Pero como ellos no estaban acostumbrados a beber vino, pronto se embriagaron. Uno de ellos, Euritión trató de violentar a Hipodamía, prometida de Perítoo, lo que dio origen a una riña general con gran matanza de ambas partes, pero finalmente los centauros fueron vencidos y expulsados de Tesalia. (Ver Ovidio, Met. XII, 210-535). 124. En Jueces, VII se narra la victoria de Gedeón sobre Madián y cómo escogió a quienes debían acompañarlo: ...Dios dijo a Gedeón: Este pueblo es numeroso en demasía. Haz que desciendan al borde del agua...Todos los que bebieren del agua lamiéndola como hacen los perros, los pondrás en una parte. Los que se arrodillen para beber, los pondrás en otra. Lo que lamieron el agua con la lengua fueron trescientos. El resto del pueblo se arrodilló. Entonces Dios dijo a Gedeón: Será con estos trescientos que lamieron el agua con quienes os salvaré y os libraré a Madián entre las manos... XXIV, 126-154. Los poetas se arriman al borde interno de la montaña y escuchan las confesiones de los golosos y las consecuencias de su gula. Siguen por la acera ahora solitaria de golosos y marchan meditando lo que vieron y oyeron. 133. La súbita voz de un ángel luciente y brillante como el horno de fundir metales y vidrios, los saca de la meditación y les indica que doblen el camino. Dante se protege de la fulgurante luz y, sin ver, se guía por los sonidos. 145. Como preanuncio de lo que será el paraíso terrenal, el ángel borra la sexta "P" de la frente de Dante con una dulcísima aura perfumada y tibia que suscita la inmensa satisfacción y promesa del momento. 160. Dante compone una bienaventuranza para quienes, con el favor de la bendición celeste, logran controlar en toda simpleza y en plena libertad el apetito de la comida.
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