Notas y comentarios a la Divina Comedia. Purgatorio CANTO XXVII
 

Resumen

El Ángel se muestra y les recuerda que sólo los puros de corazón verán a Dios, y les informa que más no se puede avanzar sino pasando primero por el fuego. Dante se horroriza y sólo acepta, luego de un buen diálogo con Virgilio, porque al final hallará a Beatriz. Pasa Dante la prueba del fuego e inicia el ingreso al paraíso terrenal. Anochece y se detienen a esperar el día. Dante tiene un sueño simbólico en el que intervienen Lía y Raquel símbolos de la vida virtuosa y contemplativa. Lía se adorna para ser más bella y Raquel observa en el espejo su propia belleza. Dante se despierta y junto a Estacio y Virgilio ascienden los últimos tramos. Virgilio se despide de Dante luego de haberlo proclamado ya poseedor de su libre, recto y sano arbitrio

XXVII, 1-18. Comenzaba el día en Jerusalén, donde murió Jesús; consecuentemente en las antípodas, bajo el mismo meridiano, en el Purgatorio, son las postreras horas de la tarde, el día se iba. Por tanto, en el otro extremo, en las columnas de Hércules, sobre el Ebro español, es medianoche, ascendiendo Libra, y mucho más allá, en el extremo oriental, en la India, es mediodía enardeciendo las aguas del Ganges. Definidos están así lo cuatro ángulos del Cielo y de la Tierra, en un bien precisado y solemne espacio donde a Dante le será borrada la séptima plaga de la frente, y tras el imprescindible baño de fuego quedará puro y habilitado para gozar del paraíso terrenal.

7. Del otro lado del fuego y arriba el muy feliz ángel canta la sexta bienaventuranza del sermón de la montaña:

Bienaventurados los puros de corazón
porque ellos verán a Dios.
Mat., V, 8.

Pur, pyr, en griego es fuego, de donde viene nuestro purificar, y púrpura que es dos veces el color del fuego. Limpieza de alma, eliminación de toda tiniebla, rectitud y disponibilidad, son las condiciones indispensables para poder ver, para que se abran los ojos y se produzca el milagro de la percepción. La frase, comprimida en su sustancia, resume en ver a Dios la totalidad de la verdad percibida tanto en las criaturas, que son de Dios y donde Dios está, como en Dios mismo. Se realiza aquí verdaderamente el renacer a la nueva vida, la Vita Nuova, que embriaga a Dante poeta y a Dante personaje, el segundo nacimiento, del que habla Hermes llamándolo regeneración (Herm. Tratado X) y Jesucristo en su conversación con Nicodemo que vino a hablarlo de noche, y a quien le dijo Jesús:

...En verdad, en verdad te digo,
el que no naciera de lo alto
no podrá ver el reino de Dios.
Y le dijo Nicodemo: ¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo?
¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer? Le respondió Jesús:
En verdad, en verdad te digo,
el que no naciera del agua y del espíritu,
no podrá entrar al reino de Dios...
(Juan, III, 3)

texto donde, vale la pena recordar, siendo el fuego símbolo del espíritu, la frase equivale a el que no naciera del agua y del fuego, que es precisamente lo que está haciendo el personaje Dante, que fue enviado por Catón a limpiarse con el agua del rocío del cielo (Canto I del Purg.) y que ahora el ángel conmina a pasar por el fuego.

10. La palabra terminante del ángel condiciona el camino al reino, y al mismo tiempo anima a no ser sordos a la bienaventuranza oída. Dante queda como quien es arrojado a una fosa según algunos muerto según otros vivo, como los vivos que vio arder en el fuego.

XXVII, 19-63. Virgilio ahora debe convencer a Dante que entre a lo que al parecer es la etapa más dura de la vía purgativa, la última.

21. Virgilio argumenta primero que hay dolor pero no destrucción. Luego le recuerda cuando en gran peligro del Infierno hubo de animarlo a subir al bestial Gerión por sobre el abismo, y allí lo sostuvo abrazado (Inf. XVII, 90 y ss). Afirma la amistad que los une y le asegura que saldrá incólume del fuego. Finalmente lo invita a probar de meter la orla de su túnica en el fuego para que vea que no arde.

33. Dante se resiste y obra contra su conciencia que confía en Virgilio.

36. Ultimo recurso, el nombre de Beatriz, la razón de este viaje, y que sólo logrará si avanza.

37. Píramo, puramos, y Tisbe eran dos jóvenes de Babilonia enamorados, que se veían a escondidas de sus padres. Habiéndose citado una noche junto al sepulcro de Nino, Tisbe llegó primero, y huyendo espantada de un león que vino, perdió el velo de la cabeza que quedó allí manchado de sangre de la boca del león. Píramo llegó y creyéndola muerta se atravesó con la espada, y Tisbe llegando luego y viéndolo herido de muerte, se suicida ella también con la misma espada. Dícese entonces, que un árbol de moras que había allí tiñó entonces sus frutos de rojo sangre, porque antes los daba blancos. Así como al ver a Tisbe enrojeció la mora, así Dante oído el nombre de Beatriz, ya ablandado, se vuelve a Virgilio.

43. Virgilio, que advierte el cambio en Dante, lo anima como se atrae a un niño con una manzana.

46. Al fuego entra primero Virgilio, detrás Dante y detrás, protegiéndolo, Estacio, que anteriormente venía conversando con Virgilio e interponiéndose entre Virgilio y Dante.

58. En el evangelio de Mateo, XXV, 34, se leen las palabras que Cristo dirigirá a sus fieles:

... Venid, benditos de mi padre,
recibid en herencia el reino
que os está preparado desde el comienzo del mundo ...

que repite ahora el ángel que los esperaba del otro lado del fuego, como agasajo. Su deslumbrante luz agota a Dante, a quien posiblemente en este momento le es borrada la séptima plaga de la frente.

64. Se acerca la noche, y, como sabemos, en la montaña del Purgatorio, es ley que no se puede avanzar a oscuras

XXVII, 64-93. Los viajeros toman la senda ascendente abierta en la roca. Van hacia oriente, pues el Sol, que ya estaba bajo, en occidente, proyectaba la sombra de Dante hacia delante. Están pues bien orientados, caminado hacia donde se alza el Sol por la mañana, donde brilla la luz de la virtud y el conocimiento. En realidad el Sol estaba muy bajo, pues a los pocos escalones perciben que ya se está ocultando.

70. La inmensidad del espacio que rodea al monte se uniforma en el negro de la noche. El viaje ha sido largo. El dilatado ámbito nocturno invita al merecido descanso, porque grandes cosas no esperan en la próxima mañana.

76. Comparación del descanso del poeta bajo cuidado de los otros poetas con un rebaño de cabras custodiadas de día por el pastor para apacentarlas, y de noche por el pastor para velar de las fieras. En realidad este cuidado ¿no demuestra una vez más cuánto importan los que persiguen la verdadera felicidad de la virtud y la sabiduría a quienes están destinados a guiarlos? En el mundo del Purgatorio, en nuestro mundo, entre los sinceros buscadores de la verdad, reina una amor de amistad que supera todos los obstáculos.

88. Como se han detenido en las gradas de un estrecho sendero entre muros, no se ve el ancho cielo, aún no han llegado al paraíso, pero como arras de lo que vendrá, Dante ya puede ver, y mejor que antes, las estrellas, a las que mirando complacido y contemplando su belleza cae dormido, y sueña promesas de cosas futuras.

XXVII, 94-108. Citerea, la bella estrella de Venus, lucero matutino, plena de amor y de belleza, anuncia la llegada del día, pero en esa hora, entre el despertar que se aproxima, como sabemos, se sueñan lo sueños verdaderos. Se dice que hay tres Venus: Venus Afrodita, que es del amor erótico, Venus Urania que es la reina del cielo astrológico, y Venus Citerea - por el nombre de la isla a donde primero llegó Venus saliendo nueva del mar -, que es de la belleza del universo, del saber y del amor de la sincera amistad. Así como al ingreso del Purgatorio Dante fue saludado y recibido por esta estrella de la buena fortuna, así ahora, ya próximo a la entrada del reino, Venus se muestra guía y símbolo de la iniciación que acaba de cumplir. (Ver Purg. Canto I, 19 y Nota)

La historia de Labán y de Jacob, y de Lía y Raquel puede leerse en el Génesis, Cap. XXIX y XXX. Con respecto a su significado simbólico que aquí se presenta, baste saber que Jacob fue el padre de las doce tribus de Israel, de sus uniones con sus cuatro esposas, por orden, Lía, Raquel, Zelfa y Bala. De acuerdo a las costumbres de entonces, Jacob trabajó siete años para lograr que Labán le diera a su hija Raquel por esposa, pero el suegro usufructuando las costumbres de entonces logra entregarle ocultamente a Lía. Por Raquel, la verdadera amada, deberá trabajar entonces otros siete años, al cabo de los cuales logrará desposarla. Lía tenía los ojos tiernos pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso aspecto. Y Lía era fecunda, no así Raquel que tuvo hijos a través de sus esclavas, como era costumbre entonces, hasta que Dios se apiadó de ella y la hizo fecunda. Lía fue la menos apreciada y de segundo rango.

Los escritores cristianos vieron en estas dos mujeres los símbolos, Lía, de la vida activa, búsqueda de la virtud y de la sabiduría, y Raquel, de la vida especulativa y contemplativa. Así es como Dante, cruzando el Purgatorio, se libera de los vicios y adquiere las virtudes que le permitirán acceder a la contemplación de los círculos del Paraíso. Dos cosas hay que nublan la vista de la inteligencia, los vicios, los cuales colman de tantas promesas que por ellas tiene el hombre a las demás cosas por viles (El Banquete, I, 1), y la ignorancia, en el sentido de que la mente atiborrada de conocimientos falsos y de falsas esperanzas no atina a ver lo evidente y así es ignorante, pues el reino de los cielos pertenece a los pobres de espíritu, y será heredado, no por los grandes y los sabios de este mundo, sino por los pequeños y simples. Ambas actitudes están condensadas en la bienaventuranza del v. 8, Felices los puros de corazón, porque ellos verán a Dios.

Últimamente cabe decir, que especular corresponde a las actividades de la razón y del intelecto, mientras la vida activa corresponde al ejercicio de las virtudes en las buenas obras y en el trabajo necesario. Lo cual no implica que sean compartimentos estancos, y que una impida a la otra, sino que ambas se desarrollan juntas y se complementan, y a más virtud más felicidad y sabiduría, y a más contemplación enamorada de la verdad, más amor fraternal efectivo y actuante. Cierto es sin embargo, que hay quienes están más dispuestos naturalmente para el obrar y quienes más para pensar. Cierto es también que hay tareas que por sus características absorben la mente e impiden la contemplación directa, pero todo esto es accidental y nada es totalmente tal como racionalmente parece, y la experiencia demuestra que en medio de fatigosos trabajos y fecunda dedicación manual, relámpagos de luz y de paz inundan a los que buscan la virtud y el conocimiento, y que quienes dedican su vida al estudio requieren un cable a tierra, un frecuente contacto con las tareas manuales, la enseñanza y la piedad, para no desviarse en fatuas teorías y abstractos conceptos, ya que la historia abunda en ejemplos de estéril envanecimiento intelectual.

106. Notar la precisa expresión de Dante: Lía se adorna para embellecerse, y Raquel contempla la propia belleza lograda. El objeto de contemplación de Raquel es ella misma y no algo exterior, lo que mucho difiere del concepto común de la contemplación religiosa. Raquel se ha divinizado como diría Hermes por la actividad de Lía, y contempla ese ser divino que ha venido a ser.

XXVII, 109-123. Como el peregrino que retorna a casa y se hospeda no muy lejos, y que, al amanecer sabe que abrazará a su familia, así también Dante se alza junto a sus fieles conductores. Virgilio le confirma, que este mismo día verá el paraíso. Dante no puede detener las ansias y acelera la marcha.

XXVII, 124-142. El último escalón que viene del séptimo círculo queda a las puertas del paraíso. Virgilio resume todo el viaje en el que fue su compañero señalándole los dos fuegos que atravesó: el oscuro del Infierno y el alegre de la última purificación. Hasta aquí Virgilio ha cumplido su misión, y más allá, de acuerdo a la doctrina ortodoxa, él no sabe cómo es; lo que empero no le impedirá asistir a sus primeros pasos y a su encuentro con Matilde, como se verá en el próximo canto, ni tampoco actuar consagrando a Dante en su nuevo estado, como aquí abajo.

133. El Sol de la luz divina brilla ahora en su frente con toda su amplitud, borradas ya las siete plagas que impedían la visión. Por lo tanto, le dice Virgilio, mira y remira porque ahora tus ojos están libres de todo impedimento y puedes ver. Y mientras esperas el encuentro con Beatriz, de la cual se nombran sus ojos bellos, como libre que eres, activo y contemplativo a la vez, puedes sentarte como Raquel, y puedes andar y moverte como Lía: sólo falta el próximo cuarteto para declarar la nueva vida adquirida por Dante.

139. No vuelvas atrás, ya no me necesitas. La atmósfera del momento es solemne y sagrada: una gravísima declaración establece que Dante ha logrado la liberación de toda esclavitud y que, por tanto, todo lo que quiera querer estará bien: no hacerlo sería una pequeñez de ánimo que ya no tiene cabida.

142. Virgilio pues, encargado de Dante nada menos que para la realización y logro de la vida nueva, con toda la autoridad que su cargo le depara de conductor, con solemnes palabras lo consagra nueva criatura: yo, a ti, sobre ti, te corono y mitro. Corona y mitra dicen algunos comentadores eran atributo de los reyes, pero no podemos menos que destacar que coronar de mitra - lo que significa el verbo mitrar -, se aplica en realidad a la consagración sacerdotal, específicamente de un obispo que lleva mitra, por donde según la expresión, Virgilio ha consagrado a Dante rey y sacerdote, del orden de Melquisedec. Así pues se perfecciona el proceso de iniciación que, dirigido por Virgilio, comenzó con la ablución del rocío del cielo, el ingreso por la puerta del Purgatorio, la purificación de las plagas, la prueba del fuego y la consagración final.

Estas expresiones que reflejan el respeto de Dante por la antigüedad precristiana, implican también una característica de este paraíso llamado terrenal, que debería ser un mundo natural, pero que en cambio, reboza de luz sobrenatural, y en el cual, como veremos, circula un carro simbólico con todos los atributos de un orden superior al exclusivamente racional.