Vita Nuova
Notas a la traducción

 

La traducción de las obras de Dante requiere de explicación.

Traducir una obra implica siempre una cierta interpretación del original, dado que no hay, a pesar de ser el italiano y el español lenguas románicas afines, una correspondencia exacta entre los términos y los giros de cada uno. De tal manera que un término cualquiera puede corresponder a varios en español, lo que implica una elección que realiza el traductor, elección que implica perder algunos de los sentidos del original.

Cuando nos propusimos traducir las obras de Dante, decidimos mantenernos lo más cerca posible del original. Dante no se preocupa demasiado por la forma literaria, es en el fondo un "clásico", en el sentido de que más le interesa lo que dice que la forma como lo expresa. De tal manera, que no nos importó una traducción española a veces forzada y otras "tosca", como el mismo original lo es.

Dante usa "decir palabras" o "decir palabras en rima" para expresar que compone un soneto o una canción, y no se cansa de repetirlo ni busca otra expresión.
Usa "mente" en una forma que a veces parece que quiere decir "memoria", "conciencia", "pensamiento", bien que al principio de la obra supo usar la palabra memoria.
Usa "razonar", para decir eso mismo, o para decir meditar, conversar, reflexionar, o estar conciente ("yo ya no razono" dice cuando está totalmente confundido).
"Espíritu" ya es otro tema, casi imposible de traducir, porque corresponde a una concepción de la estructura y actividad del alma. El espíritu de una cosa es la energía propia y bien cualificada que posee para realizar una actividad cualquiera, a la manera como en la alquimia se habla del espíritu del vino, que es su cualidad y su poder. El "espíritu de la vista" es, creemos, el mismo ver, la capacidad de ver, la luz espiritual que está implicada en el acto de ver, en fin, la fuerza vital de la conciencia para percibir con la vista. Porque ver, no es un fenómeno "explicable" científicamente, es simplemente un acto de la conciencia. Sólo puede explicarse lo que puede representarse en un mecanismo.

Basten estos pocos ejemplos, bien que significativos, para comprender qué nos ha llevado a mantenernos en una traducción lo más literal posible, a fin de dejar al lector, que no puede ni debe ser pasivo, pueda ejercer su capacidad de interpretación y discernimiento. Es como un juego entre Dante y el lector, en que el lector debe ascender a la visión del mundo y del alma de Dante.

Respecto de los sonetos, canciones y baladas, hemos sido siempre lo más fieles posible con los términos, a veces difíciles de comprender, que Dante usa. Pero aprovechando la similitud de las lenguas y la libertad de orden de las palabras, hemos mantenido, donde fuera posible, algo de ritmo y también de rima, de manera de que, aunque muy lejos del original, se conserve algún reflejo de su belleza. Nunca sin embargo, hemos forzado el texto por mantener la forma poética.
1/8/2001