1 Gloria de todas
las cosas es el Dios, y su ser divino, y su naturaleza divina.
Principio de
todos los entes es el Dios,
y de ellos es
inteligencia, naturaleza y materia, sabiduría que muestra
lo que todas las cosas y cada una son.
Principio es
lo divino, y es naturaleza, energía, necesidad, fin y renovación.
Había
pues en el abismo una Tiniebla inconmensurable, y un agua y un espíritu
sutil inteligente: el poder divino los mantenía en el Caos.
Emergió
entonces una Luz pura que condensó a los elementos bajo la
arena extrayéndolos de la substancia húmeda,
... y todos
los dioses se separaron de la naturaleza plena de semillas.
2 Cuando todas
las cosas eran indefinidas y no formadas,
las livianas
se separaron hacia arriba,
las pesadas
reposaron sobre el fondo de arena húmeda,
y por la acción
del fuego todas y cada una de las cosas se iban definiendo, y quedaban
suspendidas a fin de que el espíritu las condujera.
El Cielo se
dejó ver en siete círculos, y se mostraron los dioses
en forma de astros con todas sus constelaciones,
y ... (la estructura?)
... quedó organizada con los dioses que había en ella;
y el orbe, en su periferia, giró en redondo en el aire, conducido
en su curso circular por el espíritu divino.
3 Cada dios
pues realizó lo que era de su competencia, con su propio
poder,
y así
nacieron las bestias cuadrúpedas y las que reptan,
los animales
del agua, las aves,
y toda semilla
que germina,
y los tiernos
brotes de todas las flores
(pues contenían
en sí la razón seminal del germen que renace),
... y las generaciones
de los hombres,
para que conozcan
las obras divinas y den testimonio de la Naturaleza proveedora de
energía,
para que la
muchedumbre humana tome conocimiento de las cosas buenas y domine
sobre todas las cosas bajo el cielo,
para que crezcan
en crecimiento y se multipliquen en multitudes,
y se obren los
portentos de los que toda alma en la carne es capaz,
por el curso
de los dioses cíclicos ...,
Para que se
investigue en el cielo y por el curso de los dioses celestes las
obras de los dioses,
y las obras
de la energía de la Naturaleza ...,
a fin de que
descubran las señales de los bienes,
y conozcan el
poder divino,
y que los agitados
individuos sepan lo bueno y lo malo,
y descubran
el hermoso arte de fabricar cosas buenas...
4 Comienza
entonces para ellos el vivir y el sutilizar,
según
el destino que les fuera asignado por los dioses cíclicos,
y el disolverse
en lo que quedará,
después
de dejar en la tierra grandes obras en recuerdo de su industria.
Obras que se
consumen, sí, con el fluir del tiempo,
como todo ser
de carne animada y de semilla que da fruto y como toda obra de arte;
... pero lo
que decrece se renovará, porque los dioses imponen la Necesidad
del Renacer,
y por causa
del retorno cíclico de la Naturaleza, que está regido
por un número.
Porque lo divino
es el conjunto cósmico total renovado por la Naturaleza:
porque la misma Naturaleza reposa en lo divino